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Capitalismo, migraciones y luchas sociales. La mirada de la autonomía

El capitalismo global es la sede de una tensión respecto a la cuestión de las migraciones: por un lado, intenta su valorización mediante políticas migratorias y, por el otro, procura reducir el excedente de movilidad mediante políticas de control. En este marco, los migrantes actúan como si fueran ciudadanos, lo que favorece procesos de resistencia, organización y subjetivación. Este artículo se enmarca en una lectura de las migraciones desde la autonomía, enfocada en los deseos, las expectativas y los comportamientos de los migrantes, y procura ver en la irregularidad de muchos de ellos algunas claves para pensar el capitalismo contemporáneo.

Capitalismo, migraciones y luchas sociales. La mirada de la autonomía

Según Dimitris Papadopoulos, Niamh Stephenson y Vassilis Tsianos,

hablar de la autonomía de las migraciones implica entender la migración como un movimiento social en el sentido literal de las palabras, y no como una mera respuesta al malestar económico y social. (...) Desde luego, el enfoque de la autonomía de las migraciones no considera la migración de forma aislada respecto a las estructuras sociales, culturales y económicas; por el contrario, es concebida como una fuerza creativa dentro de estas estructuras.1

Para abordar el tema de la autonomía de las migraciones, es necesaria entonces una «sensibilidad diferente», una mirada diferente. Esto significa que hay que observar los movimientos y conflictos migratorios desde una perspectiva que priorice las prácticas subjetivas, los deseos, las expectativas y los comportamientos de los propios migrantes. Esto no implica adoptar una concepción romántica de la migración, ya que se tiene siempre presente la ambivalencia de los comportamientos y las prácticas subjetivas. Dentro de la migración, considerada como un movimiento social, se incorporan nuevos dispositivos de dominación y explotación, así como nuevas prácticas de libertad e igualdad. En este sentido, el enfoque de la autonomía de las migraciones debe ser comprendido como una perspectiva distinta hacia la «política de movilidad»: una perspectiva que enfatice la participación subjetiva dentro de las luchas y confrontaciones que constituyen materialmente el campo de esa política. El enfoque en cuestión muestra cómo la misma «política de control» se ve forzada a establecer un acuerdo con una «política de migración» que exceda estructuralmente sus prácticas de (re)fronterización. De hecho, permite analizar la producción de irregularidad no como un proceso de exclusión y dominación, administrado por el Estado y las leyes, sino como un proceso tenso y basado en conflictos, en el que los movimientos subjetivos y las luchas relacionadas con la migración son un factor activo y fundamental.

Cuando se refieren a las luchas y los movimientos migratorios, las corrientes dominantes suelen emplear el punto de vista de la ciudadanía y sostienen que los migrantes quieren convertirse en ciudadanos. El enfoque de la autonomía de las migraciones hace algo diferente: observa que los migrantes –documentados e indocumentados– actúan como ciudadanos e insiste en que esos migrantes ya son ciudadanos2. Esto requiere conceptualizar la ciudadanía de un modo distinto del empleado por los estudios convencionales, en los que la preocupación esencial consiste en integrar a los migrantes dentro de un marco legal y político ya existente. Nosotros, en cambio, destacamos la importancia de las prácticas y reivindicaciones de aquellos que no necesariamente son ciudadanos en términos jurídicos, con el fin de desarrollar una comprensión adecuada para transformar el propio marco legal de ciudadanía. Así surge la posibilidad de conceptualizar los movimientos y las luchas de los migrantes irregulares como un elemento central para la construcción y transformación de la ciudadanía, considerada como una «institución en estado de cambio»3. Sin embargo, desde mi punto de vista (aquí es donde existe una diferencia respecto a la posición adoptada por Papadopoulos, Stephenson y Tsianos), el enfoque de la autonomía de las migraciones debe desarrollarse también en relación con otro aspecto: debemos comprender cuál ha sido el papel que ha desempeñado la movilidad en la historia y en la realidad contemporánea del capitalismo. Lejos de reducir «las subjetividades de movilidad a una subjetividad productivista del capitalismo»4, este texto resalta las tensiones y los conflictos que tienen lugar en la experiencia muy arraigada de los migrantes y sitúa el enfoque de la autonomía de las migraciones dentro de un contexto más amplio, que analiza la producción de subjetividad bajo el capitalismo. Precisamente desde esa perspectiva, se abordan diferentes cuestiones que están en juego en los debates actuales sobre migración (desde la denominada «nueva economía de la migración» hasta los conceptos de integración, ciudadanía y democracia), para delinear el enfoque de la autonomía de las migraciones. De acuerdo con el principal argumento desarrollado aquí, la irregularidad es una condición ambigua, que conforma un aspecto político clave en las luchas sociales contemporáneas en torno del capital y la migración.

Es necesario subrayar que aquí se presenta un argumento desarrollado en el marco de experiencias políticas y de investigación cuya base –cautelosamente y de forma provisional– podríamos denominar «europea». Aunque estoy convencido de que es necesario crear un marco analítico capaz de captar la especificidad de las migraciones globales contemporáneas, este texto tiene una «ubicación» específica. No obstante, he intentado tener siempre en cuenta las limitaciones y dificultades generadas por el hecho de que los debates críticos sobre migración «se han realizado casi invariablemente en el contexto de la migración hacia Europa o hacia sus ex-colonias»5. John Chalcraft señala de manera convincente que debemos tener en cuenta otras historias y experiencias migratorias, sobre todo en términos de la migración Sur-Sur. Esto no solo es útil en sí mismo, sino que también nos ayuda a evaluar cómo se analiza la migración en Europa y en el «mundo occidental» y nos permite, con un criterio metodológico, entrenar y descentralizar nuestra mirada crítica.

Sin embargo, lo que distingue el enfoque de la autonomía de las migraciones respecto a una perspectiva «economicista» es su énfasis en la subjetividad del trabajo vivo como un elemento constitutivo y antagónico en la relación del capital. Esto sigue la tradición del marxismo autonomista y se aferra a un elemento de subjetividad que se pierde fácilmente en una lectura más tradicional y «objetivista» de Marx. Por otra parte, la explotación siempre ha sido y es, hoy más que nunca, un proceso social cuyo análisis no puede limitarse al punto de producción. La explotación atraviesa la estructura completa de producción y reproducción. Desde esa perspectiva, la explotación de los migrantes debe ser localizada a lo largo de todo el proceso y la experiencia migratoria; siempre se enfrenta a la acción de los migrantes, como su condición de posibilidad y la base material de su potencial impugnación. Como destaqué anteriormente, el núcleo del enfoque de la autonomía de las migraciones que aquí se describe está compuesto por esa acción, es decir, por la producción de subjetividad de los migrantes como un campo disputado y contradictorio.

  • 1. Escape Routes. Control and Subversion in the 21st Century, Pluto Press, Londres-Ann Arbor, 2008, p. 202.
  • 2. Manuela Bojadžijev y Serhat Karakayali: «Autonomie der Migration. 10 Thesen zu einer Methode» en Transit Migration Forschungsgruppe (ed.): Turbulente Ränder. Neue Perspektiven auf Migration an den Grenzen Europas, Transcript, Bielefeld, 2007, p. 205.
  • 3. Étienne Balibar: Nous, citoyens d’Europe? Les frontiers, l’État, le peuple, La Découverte, París, 2001; Engin F. Isin: Being Political. Genealogies of Citizenship, University of Minnesota Press, Minneapolis, 2002 y «Citizenship in Flux: The Figure of the Activist Citizen» en Subjectivity No 29, 2009, pp. 367-388; y S. Mezzadra: «Le vesti del cittadino. Trasformazioni di un concetto politico sulla scena della modernità» en S. Mezzadra (ed): Cittadinanza. Soggetti, ordine, diritto, Clueb, Bolonia, 2004, pp. 9-40.
  • 4. D. Papadopoulos, N. Stephenson y V. Tsianos: ob. cit., p. 207.
  • 5. John Chalcraft: «Labour in the Levant» en New Left Review No 45, 5-6/2007, p. 27.