Coyuntura

Brasil: rejuvenece la política, pero la crisis también

Con 82 millones de electores, incluyendo por primera vez jóvenes de 18 años y analfabetos, Brasil votó en elecciones presidenciales directas el 15 de noviembre y el 17 de diciembre de 1989, en primera y segunda vuelta. Hacía 29 años que los brasileños no escogían un presidente. El último fue Janio Quadros, en 1960, quien renunció siete meses después de tomar posesión, alegando que «fuerzas ocultas» impedían que él gobernase como quería. «Abdicamos de un mandato, pero no de nuestros ideales», dice hoy Janio Quadros, acusando al Congreso de la época de hostilizar su programa de «moralización y reformas». Existe la convicción histórica de que Janio, un populista de derecha, intentó golpear las instituciones. Como su vicepresidente, Joao Goulart, era mal visto por el establishment, el pedido de renuncia sería recusado y Janio regresaría «en los brazos del pueblo» con plenos poderes. Goulart ya había enfrentado un manifiesto militar y denuncias de que pretendía crear una «república sindical, estilo peronista», cuando fue ministro del Trabajo. Pero el Congreso actuó rápido, el pedido de Janio fue enseguida aceptado y el país entró en turbulencias (militares contra la asunción de Goulart, asunción que significó agudizar el enfrentamiento entre el parlamentarismo y el presidencialismo, guerra política provocada por las «reformas de base» propuestas por Goulart, etc.) que llevaron al golpe de 1964 y a 21 años de presidentes militares.

Brasil: rejuvenece la política, pero la crisis también