Los distópicos incendios en la Patagonia son resultado, sin duda, del cambio climático. Pero la existencia de un gobierno negacionista como el de Javier Milei, junto a una serie de teorías complotistas, agrava el problema. En este marco, el desprecio a las políticas contra el fuego va de la mano de la decisión del oficialismo de poner fin a la Ley de Glaciares.