En los últimos años, el nombre «China» viene provocando dos reacciones opuestas: admiración por su vertiginoso ascenso y temor ante ese mismo avance. A la vez, emerge la pregunta sobre el lugar de China en el mundo en la actual competencia geopolítica y, no menos importante, sobre el carácter de su sistema, que mezcla control político y económico por parte del Partido Comunista con formas despiadadas de capitalismo y es poco permeable a reivindicaciones de las mujeres y las diversidades sexuales. En medio del deshilachamiento del orden mundial, China aparece hoy como el actor «racional», frente a la errática y desestabilizadora política exterior de Donald Trump.
Nueva Sociedad
322
— Marzo - Abril 2026
La larga marcha de China
(Nueva Sociedad 322 / Marzo - Abril 2026)
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