Nueva representación ¿Vieja política? (144 / Julio - Agosto 1996)
Revista
Nueva Sociedad NUSO 144 Julio - Agosto 1996

Nueva representación ¿Vieja política?

No es casual que la crisis de representación contemporánea coincida con la del modelo de desarrollo a partir del cual fueron creadas las pautas de represenctación y mediación entre sociedad y Estado; un sistema construido sobre fundamentos precarios, muchos de ellos importados desde los procesos de independencia. El reto que se impone hoy es desarrollar partidos más fuertes, más democráticos y entrenar políticos más competentes, calificados y profesionales en el buen sentido de la palabra.

Aportes

Colombia, el NOAL y la política mundial. Opciones, dilemas y perspectivas

La presidencia colombiana del Movimiento de Países no Alineados se produce en un contexto de profundas transformaciones y contradicciones globales y de grandes necesidades y deficiencias internas. Siendo consecuencia de una política exterior coherente a lo largo de varias presidencias, los desafíos hacia el interior implican también las debilidades externas de una política exterior autónoma. Para el NOAL los próximos años son decisivos si se quiere preservar los principios ya admitidos en las relaciones interestatales.

El debate actual de las políticas sociales en América Latina

Los resultados de las políticas sociales universales desarrolladas en América Latina antes de la crisis de los 80, cuestionan la existencia efectiva del Estado de bienestar. La segmentación de clases, etnias, géneros y grupos impidieron el éxito de aquéllas. Las políticas posteriores a la crisis se concentraron en el aumento de la pobreza y en el comportamiento del gasto social, teniendo éste magnitudes diferentes y efectos progresivos o regresivos según los sectores (educación, salud, vivienda y seguridad social). Los Estados de la región enfrentan ciertos dilemas dado la aceleración de los cambios, planteando como desafío el diseño de políticas públicas que integren lo social con lo económico, flexibles y adaptables a las nuevas dinámicas.

El mito del anti-racismo en Brasil

Los brasileños suponen que viven en una sociedad donde no existe la discriminación racial. Este tipo de interpretación se vincula de muchas maneras con una problemática social europea y norteamericana ya superada, aunque todavía predominante en Brasil. El lenguaje de clase y de color siempre fue utilizado en Brasil de modo racializado, «naturalizando» desigualdades que pudieran comprometer la imagen del país como democracia racial.

Geopolítica y posmodernismo

Los debates sobre la posmodernidad todavía poseen una fuerte orientación occidental. Problemas, actores y experiencias se ciñen a los núcleos de los países centrales y se revisten implícitamente de una lógica auto-inclusiva. Esto convive con una escasa conciencia de las particularidades propias de Occidente, proyectando una matriz autónoma, para que otros mundos la consuman. Sin embargo, en gran parte debido al impacto de los textos poscoloniales, se produce una desestabilización de los modos de pensar euro-americanistas, de una manera hasta ahora ausente en los temarios críticos. En este contexto, es importante precisar la relevancia de la geopolítica del poder y el conocimiento, y preguntarse hasta qué punto el giro posmoderno ha implicado una ruptura con cursos de interpretación antiguos y excluyentes.

Coyuntura

Brasil. Una transición difícil de completar

Cualquier consideración sobre la política brasileña actual no debe perder de vista que el país vive, desde hace casi dos años, la fase final de un complejo proceso de cambio político, iniciado en los años 80. En aquel momento entraron en crisis no sólo el régimen militar autoritario, sino también el Estado desarrollista nacido en los años 30 y con su florecimiento máximo en el final de los 70. Lo que significa que a comienzos de los 80 se rompieron las típicas articulaciones del modelo de desarrollo dirigido por el Estado, entre capitales locales (privados y estatal) y el capital internacional, y entre sector público y privado. También fue puesta en jaque la estructura vigente de agregación e intermediación de intereses frente al poder estatal. De hecho, Fueron estas crisis las que desencadenaron la transición brasileña hacia la democracia.

Paraguay. La crisis de abril

El lunes 22 de abril de 1996, los medios de comunicación comenzaron a difundir el rumor de que el general de división Lino César Oviedo había sido relevado del cargo de comandante del Ejército por el presidente del Paraguay y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, ingeniero Juan Carlos Wasmosy. En el saber ciudadano, la gente identifica al comandante del Ejército con el poder real. Según la legítima suposición colectiva, el militar que públicamente no respeta la Constitución y desafía la autoridad del Presidente, es quien representa el poder real. Es algo que la propia imaginación democrática no puede ocultar. La conclusión es obvia: el grado de autoridad del presidente Wasmosy está limitado por el poder del general Oviedo.

Libros

Crítica de la comunicación

Recurrentemente los estudios sobre la cultura del siglo XX vuelven al texto fundador de Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, de 1936. Benjamin había detectado allí un problema central del arte y la cultura en el momento en que comienza la desintegración de su modernidad: aquel punto en que ya es imposible separar en «alto» y «bajo» o «letrado» y «popular» pues las prácticas y gustos, a través de la industria cultural, pierden sus contornos y tienden a uniformarse. Tiende a uniformarse, en realidad, el proceso del consumo cultural con la aparición de los grandes públicos y la retracción de los individuos. Aquí - en este nuevo espacio cultural - surge, sin duda, la comunicación como un objeto, disciplina, discurso y práctica que progresivamente va ocupando el espacio de la reflexión cultural.

Posiciones

El Socialismo Chileno frente al siglo XXI. El XXV Congreso del Partido Socialista de Chile

El XXV Congreso General Ordinario del PS, realizado en junio de 1996, tuvo como objetivo central someter a la discusión de sus bases un preproyecto socialista que tuviese como sustrato fundamental el convertirse en instrumental político-partidario para el accionar del partido en las próximas décadas. El dar cuenta de las transformaciones ocurridas al interior de la sociedad chilena en los ámbitos económico, político, social, ambientale y tecnológico, fueron aspectos importantes del encuentro socialista. Así también, parte sustantiva de la discusión partidaria consistió en debatir las profundas y gravitantes transformaciones acaecidas en el escenario político mundial.

Programático del XXV Congreso del Partido Socialista de Chile

I. Vigencia y sentido del socialismo El Socialismo lucha por la libertad, la igualdad y la justicia, y en consecuencia contra toda forma de privilegio. Estos valores expresan su radical compromiso con la democracia. El Partido Socialista sustenta como valor inalienable la libertad del individuo, sólo sujeta a las exigencias de respeto a sus congéneres, a las necesidades comunes de solidaridad social, de justicia, de igualdad social y convivencia pacífica entre las personas y los pueblos. El socialismo pretende alcanzar una organización social de pleno respeto a estos valores, teniendo siempre presente, en el primer lugar de su quehacer, la preocupación por el hombre concreto, cualquiera sea su condición de género, edad, raza o nacionalidad y respeta las creencias religiosas de cada cual y su libre ejercicio...

Tema central

El caos democrático

A juzgar por lo que sucede en estos años 90, la paradoja que experimentamos en Centroamérica es que lo opuesto al desorden del autoritarismo es una modalidad desconocida de desorden democrático. Así lo comprueban las diversas formas de ingobernabilidad de la región, siempre que no se caiga en la simplicidad de usar el término gobernabilidad como sinónimo de la capacidad administrativa para gobernar - como si fuera un mero atributo técnico de gobierno. La ingobernabilidad se trata de una calidad específica de relaciones entre el Estado y la sociedad, en el marco del desarrollo y la democracia.

El Frente Amplio y la reproducción de la identidad política

En el Uruguay moderno se produjo un caso singular de reproducción política. Las identidades político-partidarias son perdurables, y están arraigadas como valores de la cultura política a su vez estrechamente ligados al modelo de Estado batllista. En las últimas décadas el polo izquierdista se consolidó electoralmente, hasta acabar en las últimas elecciones con el secular bipartidismo uruguayo. Sin embargo el nuevo tercio político, con su registro ideológico particular que tiende a enfrentarse con las agrupaciones políticas tradicionales, como las fuerzas más antiguas también reproduce su identidad en ámbitos privados como la familia y la vida cotidiana, y muestra una elevada tendencia a la fidelidad electoral.

El reemplazo de las elites políticas en el Perú

En el Perú predomina un estilo de intervención en la vida pública donde no puede identificarse una clase política ni la presencia de mediaciones partidarias.Puede dudarse de la existencia de elites a este nivel. En el congreso y en las alcaldías provinciales y distritales ocupan cargos electivos personas que proclaman su independencia o forman parte de movimientos que apoyan a Alberto Fujimori, sin una estructura estable, y con una explícita falta de interés por establecerla para no repetir, en su opinión, los vicios y la rigidez de los partidos. Esta situación se da en el contexto de la extensión de ámbitos de actuación del Estado al margen de la fiscalización ciudadana. La descripción e interpretación de este proceso es indispensablepara entender las nuevas formas de representación y acción políticas.

Ilusiones sobre la consolidación

Las democracias solían ser pocas, y casi todas estaban en la parte noroeste del mundo. Pero durante las dos últimas décadas muchas naciones se han desembarazado de regímenes autoritarios. Entre esos países hay numerosas variantes. Algunos revirtieron a nuevos tipos de autoritarismo (aun si celebran elecciones de vez en cuando), mientras que otros adoptaron claramente la democracia. Y todavía hay otros que parecen habitar en un área intermedia: tienen un parecido de familia con las viejas democracias establecidas, pero carecen de algunos de sus atributos claves, o sólo los poseen precariamente. El grueso de la literatura académica contemporánea nos dice que estas democracias «incompletas» no están logrando consolidarse o institucionalizarse. Quizá convenga interrogar los presupuestos de tales diagnósticos.

La política ya no es lo que fue

La preocupación prevaleciente por la transición democrática hace perder de vista que la misma política se encuentra en transición. A raíz de la a antinomia autoritarismo-democracia, tan presente en toda América Latina, la atención se centra en la transición hacia la democracia y en los obstáculos a dicha transición; se toma a la democracia como el punto de llegada, dando por sentado un destino fijo y unívoco. Una vez conquistados ciertos elementos mínimos del régimen democrático, la teoría democrática se vuelve extrañamente inocua para dar cuenta de los nuevos retos.

Los populismos latinoamericanos transfigurados

Desde hace varios años, diversas experiencias consideradas familiares al populismo han modificado los espectros políticos del continente. Comparar los viejos y nuevos populismos en cuanto a los modelos de identidades y vínculos de representación puede permitir dilucidar en qué sentido es posible hablar de agregación e integración en las actuales experiencias «populistas»; así como qué tipos de diferencias y similitudes existen respecto de la experiencia resultante de los populismos históricos. En base a ello se puede considerar, también, el problema de la actual relación entre populismo y liberalismo.

Nuevas representaciones populares en Venezuela

Transcurridos más de quince años de tropiezos y avatares, es posible pensar que hoy una porción mayor de venezolanos acepta como necesario construir un nuevo proyecto nacional alejado del modelo rentista. Sin embargo, el reto dehacerlo en democracia, tomando en cuenta las potencialidades y necesidades de las mayorías, dependerá en mucho de la calidad del liderazgo popular emergente, o de la transformación del tradicional, para reasumir la representación popular. En este artículo se presenta una reflexión sobre el actual proceso político venezolano enfocado en dos actores políticos alternativos de carácter popular, que han tenido importante visibilidad en los años 90.