Sindicalización dentro y a lo largo de las cadenas de valor

Las corporaciones transnacionales dominan la economía del planeta, ya que controlan alrededor del 80% del comercio mundial a través de sus propias operaciones y las de sus socios, organizadas en cadenas globales de valor que han fragmentado el lugar de trabajo y se han convertido en las fábricas del siglo 21. Los sindicatos requieren enfoques nuevos y audaces para combatir ese poder global y proteger los derechos de los trabajadores, y para ello es necesario crear redes basadas en un marco de cooperación, confianza y reglas y responsabilidades claramente definidas.

Perspectiva | Sindicalización dentro y a lo largo de las cadenas de valor | Julio 2015

Nota: los argumentos esgrimidos en esta publicación han contado con la importante colaboración de Carsten Hübner.

Introducción

"Globalización" se ha convertido en una palabra común y corriente, que para millones de trabajadores significa incertidumbre, pérdida de empleo e ingresos, y convulsión. La tercerización, la deslocalización, la subcontratación y el trabajo a través de agencias externas se han hecho sentir en la afiliación sindical. Para mucha gente, esta evolución no sólo constituye una amenaza, sino que además ya parece ineludible. ¿Es realmente así? ¿No hay forma de que los trabajadores y los sindicatos de todo el mundo ejerzan colectivamente sus derechos democráticos para asociarse, expresar sus preocupaciones y representar sus intereses?

Desde hace unas décadas, gobiernos de todo el planeta hacen lo imposible para que las corporaciones transnacionales (CTN) cuenten con subsidios a las inversiones, exenciones fiscales y mercados laborales desregulados. A menudo, esto está enmarcado en una atmósfera abiertamente antisindical, que pone en riesgo los derechos democráticos de los trabajadores. Las inversiones empresariales se dirigen hacia aquellos lugares donde los gobiernos buscan competitividad (desregulación), mientras los derechos laborales y la democracia suelen sufrir las consecuencias (Tabla 1).

A partir de dicho desarrollo, las CTN cosecharon enormes beneficios y construyeron un nuevo sistema de relaciones internacionales de poder económico y social, que va más allá del Estado-nación. Hoy las CTN operan a través de vastas redes de extracción, producción, suministro, distribución y venta que están bajo su control. Estas redes de poder, superpuestas, entrelazadas y diseminadas en todo el mundo, totalizan el 80% del comercio internacional. Su poder económico es masivo (ver recuadro sobre “Poder corportativo desenfrenado”) pero puede ser desactivado de muchas maneras; por ejemplo, mediante políticas concertadas y definidas de manera proactiva para proteger y representar a los trabajadores.


Los sindicatos requieren enfoques nuevos y audaces para combatir el poder de las CTN y enfrentar el desafío vinculado con las cadenas globales de valor. Conocen su terreno, las áreas de trabajo que representan y las empresas de los sectores en los cuales actúan. Y necesitan luchar continuamente para que en su territorio no haya zonas sin sindicatos. Sin embargo, esos sectores y lugares de trabajo tienden cada vez más a ser sólo una parte de una operación global mucho más grande dirigida por quienes toman las decisiones corporativas, cuya primera preocupación es alcanzar el máximo valor para los accionistas.

Las CTN deben invertir y operar allí donde se sitúan los mercados de trabajo y de consumo que desean explotar. Sin embargo, dichas empresas ejercen su poder y toman decisiones a nivel global. A veces, los sindicatos disponen de espacios de poder en determinadas áreas laborales o en un sector industrial o de servicios dentro de su propio país, aunque se trata de bastiones fragmentados y amenazados frente al poder corporativo basado en las cadenas globales de valor.

Para proteger los derechos de los trabajadores y representar sus intereses fundamentales en este mundo globalizado, los sindicatos deben asegurar su base de poder local y nacional dentro de las cadenas globales de valor (mediante una conexión transfronteriza) y a lo largo de ellas. Desde una perspectiva realista, ningún sindicato puede abordar esta tarea por sí solo. Se requiere una amplia cooperación, que trascienda las diferentes áreas laborales, empresas y límites sindicales. Para alcanzar este objetivo, es necesario adoptar pasos estratégicamente definidos.

Poder corporativo desenfrenado

  • En Alemania, Amazon ignora los ceses de actividad establecidos en varios de sus centros de distribución, y continúa prestando el servicio a los clientes desde otros centros del país, de Polonia y de la República Checa. La empresa se ha rehusado a negociar con los sindicatos y prefiere seguir pagando 8,50 euros por hora a los trabajadores de Alemania (salario mínimo, 8 horas diarias) y 3 euros por hora a los de Polonia (10 horas diarias).
  • Nokia supo tener una fábrica de teléfonos celulares en Alemania. Era rentable, estaba fuertemente subsidiada con el dinero de los impuestos locales y contaba con hasta 4.500 empleados, hasta que cerró sus puertas en 2008 y se trasladó a Rumania. En 2007, la empresa y la fábrica alemana habían registrado ganancias millonarias. En Rumania ocurrió lo mismo: la planta creció con subsidios y contrató a más de 2.000 trabajadores, pero cerró en 2011 y trasladó la producción a Asia. Luego Microsoft compró Nokia; tampoco funcionó. En 2015, Microsoft anunció que ponía fin a las actividades de Nokia, resultando en el despido de casi 8.000 empleados.
  • Rexam, una CTN británica, produce latas para refrescos y bebidas alcohólicas en Berlín. Opera en tres turnos los siete días de la semana. A pesar de lograr ganancias durante años, la dirección de la empresa diseñó una nueva fábrica en Polonia, donde los salarios son mucho más bajos. Este modelo puso fin a las respectivas operaciones en Berlín, que resultaban demasiado caras.

Cadenas globales de valor controladas por las corporaciones transnacionales

Para desarrollar nuevos enfoques y obtener los recursos necesarios, el primer paso esencial consiste en comprender la composición organizativa del poder corporativo global. Como se señaló anteriormente, la economía mundial funciona a través de las cadenas globales de valor de las CTN, que constituyen las fábricas de producción masiva del siglo 21. En conjunto, estas estructuras económicas reticuladas y dispersas espacialmente facilitan la maximización de los beneficios, ya que permiten a las CTN distribuir los riesgos financieros y controlar al mismo tiempo los flujos de valor agregado. La construcción de estas redes y de sus cadenas individuales de valor se desarrolla estratégicamente con afán de lucro. Normalmente se unen sectores de la economía, tanto en el ámbito industrial como en el de los servicios, atravesando los límites de las organizaciones sindicales y definiendo durante el proceso nuevas categorías de trabajadores (contratistas dependientes, ensambladores en empresas de logística, etc.). Esto ha puesto a los sindicatos a la defensiva y también ha motivado unos cuantos conflictos entre ellos por temas jurisdiccionales. Con la consecuente relocalización, tercerización, deslocalización y competencia interna a la baja, ha sido igualmente pernjudicial la expansión de las cadenas globales de valor, que generó un aumento del empleo precario y socavó el poder de negociación de los sindicatos a escala local y nacional. Cada vez más, el alcance de las negociaciones colectivas locales (e incluso nacionales) se establece desde las lejanas oficinas centrales de las empresas. Del mismo modo, el grado de interés por el futuro de determinadas plantas guarda más relación con los grandes inversores y los cálculos de los costos globales que con la rentabilidad inmediata de las plantas en cuestión.