Hacia un mayor control democrático de las empresas trasnacionales

Las empresas trasnacionales se encuentran a la cabeza de un nuevo paradigma internacional de relaciones económicas y sociales de poder en cuyo marco controlan 80% del comercio internacional. De ahí la necesidad de que la sociedad civil y los gobiernos avancen en la investigación estratégica del poder corporativo. Pero para ello es preciso contrarrestar los patentes déficits democráticos que padecen las estructuras actuales de gobierno global con una cooperación global orientada hacia la mejora del involucramiento democrático y el control de las multinacionales.

Análisis | Hacia un mayor control democrático de las empresas trasnacionales | Junio 2015

Sinopsis

Los últimos 30 años de globalización económica fueron impulsados por una tríada neoliberal de privatización, liberalización y financiarización, que contó con la inmensa ayuda de avances tecnológicos y logísticos. Las empresas trasnacionales (ETN) no solo han cosechado beneficios enormes en el transcurso de estos acontecimientos, sino que también se han colocado a la cabeza de un nuevo paradigma internacional de relaciones económicas y sociales de poder que trasciende el Estado-nación. Las ETN, junto con las redes mundiales de valor en materia de producción, suministro, distribución y ventas que estas controlan, representan hoy 80% del comercio internacional. De ahí que urja examinar con mayor atención el contexto donde opera este tipo de poder internacional. ¿Qué clase de reglas y acuerdos legales gobiernan las operaciones de las ETN? ¿Cómo se benefician las ETN de la existencia (o inexistencia) de regulación, y en qué medida inciden en la presencia o ausencia de reglas? ¿Qué función cumplen los mecanismos de control democrático y cómo es posible fortalecerlos?

En este artículo se examina el poder de las ETN y la necesidad de incrementar el control democrático sobre ellas. Con especial énfasis en los derechos humanos y democráticos de los ciudadanos, así como en la necesidad de combatir la “captura corporativa”, se ponen de relieve tres áreas de la administración pública en las que el poder de las ETN se ha vuelto particularmente obvio –los regímenes de inversión, los sistemas impositivos y el trabajo en el contexto de los derechos humanos– a fin de analizar la situación actual y considerar alternativas políticas. En relación con cada una de estas áreas, se examinan cuestiones de importancia clave que emanan de las acciones de las ETN, sus impactos en el desarrollo socioeconómico, el gobierno democrático y el equilibrio en las relaciones de poder. Por último, se evalúa críticamente el contexto institucional y los principales problemas generados por las políticas neoliberales. Sobre la base de este análisis, se esbozan ideas para adoptar posibles alternativas, incluyendo lo que estas entrañan en relación con las recomendaciones de políticas públicas.

Dados los déficits democráticos y el inmenso poder de las ETN en estas tres áreas, se plantea la necesidad, no solo de desarrollar respuestas específicas en relación con cada una, sino también de trascender el abordaje particular a fin de encontrar un terreno común que permita un enfoque más integral. La vinculación analítica de los tres ámbitos es un paso esencial para comprender el poder de las ETN, así como desarrollar capacidades y estrategias para dar respuestas democráticas en el marco de los canales gubernamentales e institucionales existentes y mediante un compromiso activo por parte de la sociedad. Los debates e iniciativas en el ámbito parlamentario son un elemento esencial para despertar la conciencia pública y determinar los pasos legislativos hacia el fortalecimiento de la regulación democrática.

También es preciso que las respuestas democráticas a la captura corporativa se arraiguen en el grueso de la sociedad, panorama que se verá considerablemente favorecido si se fomentan las perspectivas multiorganizacionales de las alianzas, las redes y las campañas de sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil. Obviamente, en un mundo donde todo tiende a la globalización, no es posible reparar el desequilibrio de poder entre las ETN y la sociedad acotándose al nivel local o nacional. La búsqueda de respuestas efectivas y la construcción de instituciones democráticas para la regulación resultarán insuficientes si no se orientan hacia la creación y el fortalecimiento de enfoques supranacionales y transfronterizos. En aras de facilitar el cambio sostenible y exhaustivo, resultará esencial desmantelar las estructuras existentes creadas por y para las ETN, a fin de reemplazarlas por estructuras, políticas y mecanismos de regulación democrática integral.

1. Introducción

Los últimos 30 años de globalización económica fueron impulsados por una tríada neoliberal de privatización, liberalización y financiarización, que contó con la inmensa ayuda de avances tecnológicos y logísticos. Bajo la presión de Estados Unidos y sus aliados industrializados, y con la escolta de políticas propicias de las instituciones financieras internacionales, los gobiernos de todo el mundo comenzaron a abrir sus economías a los productos y capitales extranjeros. Las ETN, en particular, cosecharon enormes beneficios en el marco de esta nueva tendencia, poniéndose a la cabeza de un nuevo paradigma internacional de relaciones económicas y sociales de poder que trasciende el Estado-nación.

En 2011, un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico ETH Zúrich publicó el primer mapa exhaustivo del control corporativo global. Esta investigación demostró que 737 grupos empresariales (principales tenedores) controlaban 80% de las ETN. En una mirada más próxima se identifica un núcleo aún más pequeño de 147 empresas que controla aproximadamente 40% de las ETN. Tres cuartos de esas empresas pertenecen al sector financiero.

Descubrimos que las empresas trasnacionales constituyen una gigantesca estructura con forma de moño, y que una parte considerable del control fluye hacia un grupo pequeño y muy cohesivo de instituciones financieras. Este núcleo puede verse como una “supraentidad” que plantea nuevas e importantes cuestiones tanto a los investigadores como a los encargados de las políticas públicas. (Vitali et al., 2011, p. 1)

Las ETN han pasado a ser actores protagónicos de la economía mundial en las últimas décadas. En el nivel global, las cadenas de valor en materia de producción y suministro bajo el dominio de ETN (Lakhani, Kuruvilla y Avgar, 2013) son responsables por 80% del comercio internacional y determinan cómo se integran los países emergentes y en desarrollo a la economía global (UNCTAD, 2013). De acuerdo con Reinert (2005, p. 7), “la experiencia histórica muestra que [la] apertura al libre comercio entre naciones con muy distintos niveles de desarrollo tiende en primer lugar a destruir las industrias más eficientes en los países menos eficientes (el efecto Vanek-Reinert)”. Como resultado, las ETN no solo han logrado incrementar vastamente las ventas de sus productos terminados, sino que también han expandido de manera considerable su acceso a mano de obra barata, bienes inacabados y materias primas. Por sobre todo, la flexibilización de los controles de capital desencadenó una lucha por atraer inversiones extranjeras y relocalizar activos financieros en guaridas fiscales. Las ETN aprovecharon su creciente acceso al mercado y usaron la “competencia de regímenes” entre gobiernos para “mirar catálogos” en busca de eficiencia y una buena relación de costo-beneficio para sus operaciones de producción y suministro, así como para proteger sus ganancias de los impuestos (Streeck, 1992).