Autor

Pedro Trigo

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Publicaciones de Pedro Trigo

Tema central
Nueva Sociedad NUSO 136 Marzo - Abril 1995

Organización popular e identidad barrial en Caracas

El problema del barrio no son las organizaciones en el sentido preciso que este término tiene en la ciudad. El problema es esa matriz que forman el barrio como estructura física siempre inacabada, que hay que perfeccionar y preservar; la vida de sus habitantes cada día más amenazada, que hay que desarrollar y mantener en su calidad de vida humana; las relaciones con la ciudad, hoy más marginadora que nunca, que hay que intensificar y volver cada vez más simbióticas para que sea posible la vida en el barrio y ésta ensanche sus horizontes.

Artículo
Nueva Sociedad NUSO 41 Marzo - Abril 1979

Puebla: un compromiso histórico

Estamos contentos con los documentos de Puebla. Abarcan la complejidad de la situación actual, la asumen desde un compromiso solidario con los más necesitados y desde ahí tratan de comprometerse en una renovación profunda de la Iglesia y del continente. Pero los documentos de Puebla son más largos que los de Medellín. A ratos apasionantes, otras veces abstractos o reiterativos; a veces se enredan en sutilezas escolásticas, en tanto que otras páginas son apenas mera repetición de cosas muy consabidas. No se pueden leer como se lee un texto de un solo autor. Ellos son el producto de una transacción. Sólo así se los comprenderá adecuadamente.

Artículo
Nueva Sociedad NUSO 36 Mayo - Junio 1978

¿Doctrina Social de la Iglesia? Sí. Pero, ¿qué es Eso?

1. HITOS Y CONSTANTES 1.1. Rerum Novarum. La moderna doctrina social católica comienza en el siglo XIX con la condena al capitalismo liberal vigente y a la revolución socialista amenazante. Como alternativa propone la imposible restauración romántica de una sociedad orgánica, quintaesencia idealizada de la cristiandad medieval. La doctrina social católica nace, pues, signada por su rechazo de la modernidad. La encíclica Rerum Novarum (1891), de León XIII, sería su primera sistematización y lanzamiento público. Se trata ahí claramente de defender la causa de los proletarios contra los abusos de los patronos. La encíclica pretende desde el comienzo tomar partido por el pueblo. El causante de la cuestión social sería el capitalismo. La encíclica denuncia el carácter clasista, burgués del Estado: la inhibición de las instituciones públicas no significa imparcialidad, sino que equivale a entregar a los obreros, \"aislados e indefensos, a la inhumanidad de los empresarios y a la desenfrenada codicia de los competidores\". Pero la raíz de la opresión no estaría en la política sino en la organización económica, en el modo de producción: \"no sólo la contratación del trabajo, sino también las relaciones comerciales de todo tipo, se hallan sometidas al poder de unos pocos, hasta el punto de que un número sumamente reducido de opulentos ha impuesto poco menos que el yugo de la esclavitud a una muchedumbre inmensa de proletarios\". La injusticia de esta relación no sólo deriva de consideraciones generales - los derechos humanos - sino más precisamente de que \"es verdad incuestionable que la riqueza nacional no proviene de otra cosa que del trabajo de los obreros\". Y el mismo derecho de propiedad no consistiría primordialmente sino en adjudicarse \"aquella parte de la naturaleza que él mismo cultivó, en la que su persona dejó impresa una huella, de modo que sea absolutamente justo que use de esa parte como suya y que de ningún modo sea lícito que venga nadie a violar ese derecho de él mismo\".