Autor

Luis Alva Castro

  • Nacionalidad: Perú
Publicaciones

Publicaciones de Luis Alva Castro

Tema central
Nueva Sociedad NUSO 103 Septiembre - Octubre 1989

La deuda del Tercer Mundo. Nada a cambio de nuestros sacrificios

La crisis de la década del 30 fue ciertamente la última crisis de carácter global. Posteriormente, la intervención del Estado ha permitido, si no evitar, por lo menos modular las crisis. Sobre todo, después de la Segunda Guerra Mundial y aun cuando las dificultades actuales hagan temer lo contrario. De cualquier modo, la resuelta intervención del Estado a nivel nacional e internacional, ha permitido manejar situaciones delicadas. Como fue el caso de la más reciente crisis del mercado de valores, en setiembre de 1987.

Tema central
Nueva Sociedad NUSO 101 Mayo - Junio 1989

El antimperialismo constructivo del APRA

Para los apristas, basados en el pensamiento de Haya de la Torre, la construcción de un nuevo Estado es condición indispensable para la edificación de una nueva economía, al servicio de las mayorías nacionales. Se trata de un proceso complejo, cuyo eje es la creación de un Estado antimperialista que sólo puede consolidarse definitivamente a nivel continental. La mera construcción de Estados antimperialistas en cada Estado latinoamericano seria ciertamente insuficiente. La unión de tales Estados es fundamental para la afirmación del carácter antimperialista de cada uno de ellos. La opresión nacional que hoy ejerce el imperialismo se da esencialmente a través de la deuda externa. Frente a ello, la única alternativa inmediata para nuestros países es la reducción de los pagos, para evitar el colapso de nuestras economías. Y luego, puntos de vista y acciones comunes, en busca de nuestra unidad, nuestra aproximación, subregional primero, y continental después.

Posiciones
Nueva Sociedad NUSO 88 Marzo - Abril 1987

Queremos ser nosotros mismos

Para mí es motivo de profunda satisfacción venir a esta tricentenaria casa de estudios, parte fundamental de la historia de la ciencia y la cultura de la América anglosajona. Y es motivo de satisfacción particular el que este centro de estudios forme parte del cuerpo mismo, del corazón diría, de las primeras colonias que se constituyeron en esta parte del mundo. En esta tierra generosa que acogió a quienes eran perseguidos por razón de sus ideas, religiosas o políticas, en una de las épocas de mayor intolerancia en la historia de la vieja Europa. Tierra generosa que siguió acogiendo durante varios siglos a los hombres que venían en busca de libertad y bienestar, pero sobre todo de esperanza. Tierra generosa a la que vengo hoy con espíritu abierto, con voluntad de diálogo y, como vuestros antecesores, lleno de esperanza en el futuro; en nuestro futuro, el de una América del Norte y del Sur igualmente libres y prósperas.