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Juan Carlos Portantiero

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Artículo
Nueva Sociedad NUSO 180-181 Julio - Octubre 2002

La múltiple transformación del Estado latinoamericano

El pensamiento democrático latinoamericano se encuentra en una encrucijada. Es evidente que el discurso ideológico que lo nutrió tradicionalmente, que concedía al Estado un rol central como agente de cambio, no se compadece ya con la realidad, entre otras cosas, porque ese Estado está hoy feudalizado por las corporaciones. Hacen falta fórmulas innovadoras, originales, imaginativas, capaces de renovar esquemas ya perimidos y de enfrentar la ofensiva de la Nueva Derecha. La vía para ello tiene como presupuesto teórico una distinta proyección de las relaciones entre Estado y sociedad.

Tema central
Nueva Sociedad NUSO 104 Noviembre - Diciembre 1989

La múltiple transformación del Estado latinoamericano

El pensamiento democrático latinoamericano se encuentra en una encrucijada. Es evidente que el discurso ideológico que lo nutrió tradicionalmente, que concedía al Estado un rol central como agente de cambio, no se compadece ya con la realidad, entre otras cosas, porque ese Estado está hoy feudalizado por las corporaciones. La ecuación que igualaba transformaciones progresistas con Estado, válida hasta fines de los 50, está ya vaciada de contenidos, y es incapaz de resistir la ofensiva neoconservadora, que deifica al mercado como único regulador de la economía. Hacen falta fórmulas innovadoras, originales, imaginativas, capaces de renovar esquemas ya perimidos y de enfrentar la ofensiva de la Nueva Derecha. La vía para ello tiene como presupuesto teórico una distinta proyección de las relaciones entre Estado y sociedad.

Documentos
Nueva Sociedad NUSO 56-57 Septiembre - Diciembre 1981

El socialismo como construcción de un orden político democrático

ESTADO Y SOCIEDAD Parece evidente que en el marxismo clásico (el marxismo de Marx),poder y transición forman un solo haz analítico. Esta es una de las razones por las cuales se hace tan dificultoso encontrar allí una teoría positiva del Estado ( capitalista o "de transición"): fuertemente socialista, el pensamiento marxiano - desde su ruptura política juvenil con Hegel - lleva a sus extremos una tradición que tiende a subsumir lo político en lo social y a fundar las bases para una progresiva extinción del Estado, entendida como una recuperación de los poderes de la sociedad alienados en aquel. Esa tradición es, sin dudas, la tradición política liberal y Marx supone dentro de ella una dimensión de radicalización democrática. La "emancipación humana" que Marx anunciaba en La cuestión judía no anulaba la "emancipación política" sino que la completaba, dándole sentido. No debe olvidarse, sin embargo, que durante todo el "ciclo cuarentiochesco" (y hasta la Comuna de París) liberalismo y democracia aparecían como alternativas enfrentadas; Marx se colocaba en el segundo polo de agregación, pero entendiendo al proceso revolucionario como una secuencia de "conservación-superación", en la que el comunismo era una ruptura con la democracia y ésta lo era con respecto al liberalismo. En todos los casos el elemento antiestatista era central: en ese sentido Marx era un hombre de siglo XIX y su visión de la emancipación social tenía serias dificultades para hacerse cargo de realidades como la nación y el Estado. No es necesario, para comprobar ese aserto, detenerse en la sugerente hipótesis de Luporini acerca de la imposibilidad lógica de derivar una teoría del Estado desde el interior de las deliberadas restricciones que Marx se colocó a sí mismo para construir el modelo de El Capital ; basta simplemente con advertir que él coexiste (y comparte en líneas esenciales) como una visión ideológica socialista (que, en una escala obviamente diferenciada, abarca desde Saint Simon y Proudhon hasta Stuart Mill y Spencer) para la cual cuanto más débil sea el Estado más libre será la sociedad.