Autor

Clodomiro Almeyda

  • Político, Sociólogo
  • Nacionalidad: Chile

Partido Socialista. También fue uno de los gestores de la Concertación de Partidos por la Democracia, coalición que forjó el retorno de la democracia en Chile y que llevó a la presidencia a Aylwin en 1990 y a Eduardo Frei, en 1994.Clodomiro Almeyda era director de la Escuela de Sociología de la Universidad de Chile. Murió en 1997

Publicaciones

Publicaciones de Clodomiro Almeyda

Tema central
Nueva Sociedad NUSO 82 Marzo - Abril 1986

La democracia cristiana en América Latina

Los primeros grupos socialcristianos surgen a comienzos del siglo en los países más evolucionados de América Latina bajo la influencia de la encíclica Rerum Novarum y de las primeras manifestaciones de la lucha de clases en el subcontinente, casi siempre en el seno o al lado de los viejos partidos conservadores. Esta tendencia, marginal y minoritaria como expresión política del catolicismo, se refuerza en los años treinta y durante la guerra y la posguerra estimulada por la corriente católica renovadora inspirada en las ideas humanistas y democratizantes de Maritain y por el compromiso de muchos cristianos en la lucha antifascista. Surgen así en muchos países partidos demócratacristianos, con principal audiencia en las clases medias. Por diferentes razones estos partidos recogen e incorporan a su acervo ideológico las teorías desarrollistas que se originan alrededor de la CEPAL y se ligan así a la tecnocracia modernizante. En la mayoría de los países latinoamericanos, esta tendencia no logra reflejarse en partidos fuertes y convertirse en opción real de poder, salvo en Chile y Venezuela. Su carácter a la vez reformista y conservador, los convierte en preferidos agentes de la política de la Alianza para el Progreso, en los años sesenta. El agotamiento del modelo desarrollista reformista y los cambios experimentados en la Iglesia luego del Concilio Vaticano II y de la Conferencia Episcopal de Medellín, favorecen la formación de otra tendencia mucho más radical y comprometida inspirada en la llamada "Teología de la Liberación". Esta corriente influye, pero no es determinante en el conjunto de la democracia cristiana latinoamericana la que en general se alinea en una posición política centrista y arbitral frente a la lucha de clases. En general, la fuerza de la democracia cristiana deriva más de su rol en el centro político, y de su influencia informal en la tecnocracia el movimiento sindical y la juventud, que de su potencialidad orgánica. Encuentra por otra parte un importante competidor en los partidos de orientación socialdemócrata con los que se disputa la hegemonía del centro político, a la vez que se desarrollan en su seno tendencias antagónicas de derecha y de izquierda que conspiran contra su operatividad.

Artículo
Nueva Sociedad NUSO 61 Julio - Agosto 1982

El proceso de construcción de las vanguardias en la revolución latinoamericana

LA VANGUARDIA ES PRODUCTO DE LA HISTORIA Y DE LA LUCHA La experiencia revolucionaria contemporánea en América Latina está entregando valiosas y novedosas lecciones acerca de la forma histórica en que en nuestro continente se van construyendo las vanguardias conductoras que orientan los procesos democrático-revolucionarios en la dirección del socialismo. Partimos de la base teórica de que la existencia de esas vanguardias - definidas por su rol de conducción unitaria de los procesos revolucionarios - es condición esencial e imprescindible para el éxito de la empresa transformadora de nuestras sociedades hacia el socialismo.

Artículo
Nueva Sociedad NUSO 46 Enero - Febrero 1980

En torno al nuevo Estado democrático en América Latina

En sus reflexiones acerca de la realidad latinoamericana, el político demócrata cristiano chileno, Radomiro Tomic, acostumbra centrar su pensamiento en la siguiente sentencia: O la democracia transforma al capitalismo con los votos, o el capitalismo destruye a la democracia con las balas.Este juicio político es un buen punto de partida para desarrollar algunas ideas sobre las características que debe asumir el nuevo Estado en América Latina, al tenor de los procesos políticos que se están produciendo actualmente en nuestro subcontinente.

Movimientos y Partidos Políticos
Nueva Sociedad NUSO 45 Noviembre - Diciembre 1979

Comunicado conjunto emitido por el Partido Socialista Chileno y el Mapu Obrero y Campesino

Entre los días 20 y 21 de septiembre de 1979, se han reunido delegaciones del Partido Socialista de Chile, encabezada por su Secretario General compañero Clodomiro Almeyda, y del Mapu Obrero y Campesino presidida por el compañero José Miguel Insulza, su encargado exterior, para examinar, en un ambiente de fraternidad, franqueza y unidad, diversos aspectos de sus relaciones bilaterales, la situación política de Chile y los progresos en la lucha antifascista, así como los cambios que se están operando en el continente latinoamericano con una orientación democrática y antimperialista.

Artículo
Nueva Sociedad NUSO 40 Enero - Febrero 1979

El Nacionalismo Latinoamericano y el Fascismo de Pinochet

Las reflexiones que siguen se proponen analizar críticamente el componente \"nacionalista\" de la ideología del fascismo chileno, la develación de su real contenido contrarrevolucionario y la identificación de su objetiva significación antinacional, antipopular y antidemocrática. En alguna medida, variable según los casos, lo que aquí se predicará del presunto nacionalismo de los fascistas chilenos, es aplicable también a las otras experiencias contrarrevolucionarias contemporáneas de América Latina. Pero sólo en alguna medida, porque como en el caso del Brasil, por ejemplo, una serie de circunstancias propias de ese país, determinan que el nacionalismo con que se reviste la dictadura militar brasileña, guarda una muy distinta relación con el contenido de su política, de la que se advierte entre el supuesto nacionalismo de los militares chilenos, y la naturaleza real de su conducta política.

Artículo
Nueva Sociedad NUSO 33 Noviembre - Diciembre 1977

Unidad: Condición necesaria para la derrota de la Junta

Lejos de disminuir y desgastarse con el transcurso del tiempo, el movimiento mundial de solidaridad con Chile mantiene hasta ahora su fuerza y vigor, presionando sobre los gobiernos e influyendo sobre los organismos internacionales, especialmente las Naciones Unidas, ese movimiento ha logrado progresivamente aislar a la junta fascista dentro del concierto de las naciones, dificultar con ello la realización de sus políticas y debilitarla internamente, facilitando con ello la lucha de las fuerzas democráticas.