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YPF y el petróleo latinoamericano

En el nuevo modelo de empresa mixta bajo control estatal, YPF enfrenta el desafío de revertir el deterioro del sector energético argentino. Sin embargo, desde una perspectiva histórica y latinoamericana, lo ocurrido con YPF no parece ser una señal anticipatoria de unatendencia de la región, en donde la petrolera argentina ya no ocupa el lugar de referencia que supo alcanzar en sus primeras décadas de existencia. Esa posición de liderazgo latinoamericano es hoy detentada por Brasil y su petrolera estatal, Petrobras. En ese marco, la reestatización de la mayoría accionaria de YPF luce más como una decisión de «ajuste con el pasado» que como una estrategia de la industria petrolera argentina para el futuro, que sigue siendo incierto.

YPF y el petróleo latinoamericano

El 16 de abril de 2012, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció el envío al Congreso de un proyecto de expropiación de 51% de las acciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y la intervención inmediata de la centenaria empresa petrolera argentina. Pocas semanas después, el Congreso aprobó sin cambios y con amplias mayorías el proyecto del Poder Ejecutivo, y el Estado argentino retomó efectivamente el control de YPF, perdido en los años 90 como resultado del proceso de privatizaciones y la venta del control accionario de la empresa a la petrolera española Repsol1.Ha transcurrido poco tiempo desde la expropiación como para evaluar si los objetivos de la medida han podido cumplirse. La matriz energética argentina es extremadamente dependiente de los hidrocarburos, y la producción de petróleo y gas ha venido cayendo en los últimos años, lo que provocó problemas en la seguridad del abastecimiento energético y una creciente dependencia de las importaciones, que ya amenaza la sustentabilidad macroeconómica del país. Pese al profesionalismo y los esfuerzos de la conducción de la flamante YPF estatal, la producción argentina sigue en descenso y el fantasma de la crisis energética aún amenaza a los argentinos. Parece difícil que una única empresa –que hoy explica menos de la mitad de la producción de hidrocarburos del país– pueda revertir por sí sola una tendencia de años de decadencia.

La expropiación de YPF en el marco histórico latinoamericano

Alejándonos de la coyuntura, resulta oportuno analizar la decisión de la reestatización de YPF desde una perspectiva histórica y en el contexto de la región latinoamericana. América Latina representa el 12% de la producción petrolera mundial, con tres países que superan los dos millones de barriles diarios de producción de crudo (Venezuela, México y, desde hace poco tiempo, Brasil)2. En esos tres países, como prácticamente en todos los demás de la región en los que la actividad hidrocarburífera tiene alguna relevancia, el rol de las empresas estatales (PDVSA, Pemex, Petrobras) es preponderante.

Planteando una mirada histórica latinoamericana, lo que sucede con YPF nos llama la atención porque se trata de la primera experiencia de gestión estatal del petróleo que tuvo no solo la región, sino el mundo. La explotación estatal del petróleo argentino, conocida luego como Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), fue creada por un decreto del entonces presidente argentino José Figueroa Alcorta el 14 de diciembre de 1907, un día después de que una cuadrilla de perforadores de la Dirección de Minas, Geología e Hidrología que operaba una máquina Fauck traída desde Viena encontrase petróleo de buena calidad a 539 metros de profundidad en la localidad de Comodoro Rivadavia, en la costa de la Patagonia argentina.

La legislación vigente en ese momento, aplicable a toda la minería argentina, establecía una clara prohibición para la actividad minera estatal. El gobierno argentino, sin embargo, anticipó la importancia estratégica que el petróleo cobraría a lo largo del siglo XX y bloqueó el ingreso de las empresas privadas, decretando una amplia reserva en torno del pozo descubridor exclusiva para la acción del Estado3. Así nació YPF, que en sus primeros años de vida tuvo un carácter cuasi experimental. La Gran Guerra europea puso en primer plano la importancia geopolítica del petróleo, elemento crucial para movilizar flotas, ejércitos y aviones. Con la finalización del conflicto bélico, el interés por los pozos de la Patagonia argentina se multiplicó.

En 1913, el ingeniero Luis A. Huergo entendió que, detrás de las dificultades y obstáculos que enfrentaba el crecimiento de la explotación estatal argentina a su cargo, se encontraba la mano de los grandes trusts petroleros internacionales, particularmente de la mítica Standard Oil de John D. Rockefeller. En un memorando elevado a sus superiores que tomaría estado público y se convertiría en una de las bases conceptuales del nacionalismo petrolero latinoamericano, Huergo criticó la acción de los «buitres norteamericanos» en la industria petrolera mexicana, para luego denunciar la complicidad de las elites locales en los intentos de los grandes trusts para apropiarse en forma indebida de los enormes recursos petroleros de la región.

Los elementos centrales de la visión del Informe Huergo en torno del petróleo latinoamericano, fundamentalmente la idea de que solo la intervención directa del Estado puede oponerse a la acción depredadora de las grandes multinacionales y asegurar una explotación racional con una justa distribución de la renta, se extendieron a lo largo del tiempo y reaparecieron en la región en forma recurrente. En 1938, cuando el presidente Lázaro Cárdenas resolvió nacionalizar el petróleo mexicano y crear Pemex. En los años 70, cuando el gobierno de Carlos Andrés Pérez decidió tomar el control de la industria petrolera venezolana y crear Petróleos de Venezuela (PDVSA). En Bolivia, tanto en los años 30, cuando se creó Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB) y se nacionalizaron los pozos de la Standard Oil, como 70 años después, cuando el presidente Evo Morales recuperó parcialmente el control estatal del sector. Aún hoy, cien años más tarde, uno puede advertir en el debate asociado a la expropiación argentina los mismos elementos del memorando de Huergo. El imperialismo norteamericano ha sido reemplazado por el español, y donde antes decía «Standard Oil» hoy dice «Repsol», pero el argumento es el mismo: el Estado aparece como incapaz para regular y controlar adecuadamente la acción de las empresas petroleras privadas internacionales en su propio territorio, y la única forma de evitar la depredación de nuestros recursos es tomando el control directo de la exploración y la producción4.

La historia de YPF, empresa creada en 1907, expuesta a un enorme proceso de deterioro durante la segunda mitad del siglo, privatizada en los años 90 y reestatizada en 2012, es un ejemplo de las vicisitudes que ha padecido una organización sometida a la alta volatilidad de la política energética local. En la primera mitad del siglo XX, YPF creció y llegó a conquistar el liderazgo en el pujante mercado petrolero argentino. En los años 20, durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, la exitosa gestión del entonces coronel Enrique Mosconi permitió una gran expansión de YPF, no solo en el nivel territorial (a los yacimientos de Comodoro Rivadavia se sumó la explotación en la provincia del Neuquén, Salta y Mendoza), sino también en un sorprendente proceso de integración vertical, cuyo hito fundamental fue la construcción de una gran refinería en las cercanías de Buenos Aires. La industrialización del petróleo crudo le permitió a YPF competir de igual a igual con las grandes empresas comercializadoras internacionales (la Standard, a través de su marca WICO, y la Shell), en los segmentos de mayor rentabilidad de la industria. En esos años, YPF inició una fuerte disputa por el control de los yacimientos del norte del país con la Standard Oil of New Jersey (hoy Exxon), empresa que ya controlaba las reservas en los yacimientos vecinos del sur de Bolivia.

  • 1. Nicolás Gadano: investigador asociado al Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). Es autor de Historia del petróleo en la Argentina. 1907-1955: desde los inicios hasta la caída de Perón (Edhasa, Buenos Aires, 2006).Palabras claves: estatización, petróleo, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (ypf), Petrobras, Argentina, América Latina.. La ley 26.741, que declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51% de ypf sa, fue sancionada el 3 de mayo de 2012 y promulgada el 4 de mayo del mismo año.
  • 2. En el caso del gas natural, la participación de la región latinoamericana en el total producido en el mundo cae a 7%: Argentina, Trinidad y Tobago, México y Venezuela son los principales productores. Fuente: bp Statistical Report of World Energy.
  • 3. Para una descripción detallada del surgimiento de la industria petrolera argentina y de su desarrollo, v. N. Gadano: Historia del petróleo en Argentina. 1907-1955: desde los inicios hasta la caída de Perón, Edhasa, Buenos Aires, 2006.
  • 4. Ver «Informe Mosconi» (2012), documento que denuncia la estrategia del grupo Repsol en ypf y justifica la expropiación, elaborado conjuntamente por el Ministerio de Planificacion Federal, Inversion Pública y Servicios y el Ministerio de Economía y Finanzas de la República Argentina.