Opinión

Volver al futuro. Los socialistas españoles dan un nuevo rumbo al PSOE

¿Qué pasa políticamente en el país europeo aún en crisis? El mensaje principal de la Conferencia Política del PSOE de noviembre de 2013 es que puede contarse nuevamente con el partido opositor, ya que la época de las disputas internas y de lamerse las heridas ha quedado atrás, y que el PSOE ofrece una alternativa programática clara al gobernante Partido Popular. Pero que el PSOE aspire, con una conciencia más o menos limpia, a posicionarse como el partido de la igualdad y del futuro se debe no tanto a sus propios esfuerzos como a la política del conservador PP.

Volver al futuro. Los socialistas españoles dan un nuevo rumbo al PSOE

En las elecciones generales de 2011, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) obtuvo el peor resultado de su historia, poco menos de 29 por ciento. El partido también había obtenido magros resultados en las anteriores elecciones autonómicas y municipales. Tras estas derrotas parecía estar aniquilado, agotado, tanto en el aspecto programático como en relación con sus dirigentes. Por su parte, las estructuras internas del partido de golpe parecían haber quedado suspendidas en el tiempo.

El Congreso del PSOE en febrero de 2012 representó, junto con la elección del nuevo secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, el puntapié inicial de la renovación del partido. Aunque también aparecieron de inmediato voces críticas: la candidata a la que se enfrentó, Carme Chacón, vencida por muy pocos votos, junto con sus seguidores, criticaron al ganador, nacido en 1951, por su edad y por sus muchos años de permanencia en la cúpula del poder político, como ministro del gobierno de Felipe González en la década de 1990 o en el gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero, a partir de 2006. Para ellos, Rubalcaba no representaba un nuevo comienzo sino la continuidad.

Es por ello que la elección de Rubalcaba derivó inmediatamente en un fuerte debate sobre la sucesión que se centró, en primera instancia, en el método de selección del candidato para las próximas elecciones generales. Siguiendo el ejemplo de los socialistas franceses, el Congreso aprobó la participación en la elección del candidato tanto de los militantes del partido como de los ciudadanos y las ciudadanas que así lo desearan.

Votación sin carnet de partido

La renovación programática del partido también se realizó con una amplia participación de militantes y de ciudadanas y ciudadanos interesados. Durante 2013 se llevaron a cabo siete grandes conferencias y un total de 1.700 debates de menor escala, en los que llegó a participar un total de 80.000 personas, según informó el propio PSOE. Fruto de este proceso se obtuvo un documento de casi 400 páginas, elaborado por varias docenas de especialistas, con y sin carnet de partido.

El documento base estuvo en el centro del debate de la Conferencia Política realizada el 9 y el 10 de noviembre en Madrid, y fue discutido en varias rondas de diálogo sobre temas como laicidad, reforma local, medio ambiente y economía y emprendimiento. También funcionaron cuatro comisiones de trabajo sobre economía y empleo, Estado de bienestar, Unión Europea y reforma política, y modelo de partido. Finalmente, el documento fue aprobado con modificaciones por aproximadamente 1.000 participantes, entre las que había 250 representantes de la sociedad civil.

Programas con nuevas (viejas) posturas

El documento base contiene una serie de exigencias programáticas. Así, el PSOE reclama que las personas que ganen menos de 16.000 euros al año no paguen impuestos, una ampliación de la base fiscal, una lucha más intensa contra el fraude y la prohibición de amnistías en caso de delitos fiscales.

En materia de política económica y social, el PSOE llama a fortalecer los derechos de los trabajadores y los sindicatos, a incorporar a la Constitución exigencias de un Estado social (por ejemplo, un sistema público de salud), instituir un ingreso mínimo garantizado e imponer a los sueldos de los directivos de una empresa un tope equivalente a 12 veces el sueldo de un trabajador de la misma empresa.

En lo que respecta a la relación entre Estado e Iglesia, el PSOE se pronuncia a favor de una separación más clara. Exige terminar con el financiamiento público de la Iglesia, prohibir el uso de símbolos religiosos en actos públicos y poner fin a la enseñanza religiosa en establecimientos públicos.

En cuanto al modelo del Estado, el partido no cuestiona la monarquía pero se pronuncia simultáneamente en favor de una mayor transparencia y de una transición a un sistema federal. Exige el derecho de los extranjeros a votar en las elecciones municipales y promete presentar en las próximas elecciones generales “listas cremallera” para salvaguardar la igualdad de género.

Las nuevas bases programáticas del PSOE se diferencian claramente de la política seguida por Zapatero en los dos últimos años de su mandato, especialmente en la política fiscal. A su vez, en el documento, el PSOE asume una nueva postura sobre la Iglesia y sobre la relación entre la administración central y las regiones.

Con este posicionamiento, el PSOE logró matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, alcanzar un consenso interno sobre las cuestiones conflictivas más importantes. En la espinosa cuestión de un posible referéndum en Cataluña por su independencia, este consenso incluye también la decisión de dejar intacto el abanico de opiniones existente que se extiende entre el PSOE y su socio catalán, el PSC. Mientras que el PSC sigue estando a favor del derecho a a decidir de los Catalanes, el PSOE se ha pronunciado con claridad contra un referéndum. Por otro lado, se han sentado precedentes también hacia fuera. El mensaje principal es que puede contarse nuevamente con el PSOE, ya que la época de las disputas internas y de lamerse las heridas ha quedado atrás, y el PSOE ofrece una alternativa programática clara al gobernante Partido Popular (PP) al bregar por la justicia y orientarse hacia el futuro.

Aprendizaje de los errores

El nuevo rumbo asumido indica que el partido hoy en día interpreta algunas decisiones del gobierno de Zapatero como erróneas y está dispuesto a corregirlas. Además, ha dejado en claro que desea apoyar y recuperar en el futuro a todos aquellos que se han alejado del partido y que defienden sus intereses actualmente en otras formas de organización, tales como las manifestaciones en defensa de la salud y educación públicas.

Pero, ¿cuán creíble es este nuevo posicionamiento? El PSOE ha gobernado el país desde 2004 hasta 2011, derogó el impuesto al patrimonio (para luego introducirlo en una forma más suave), en mayo de 2010 puso en marcha una política de austeridad con recortes salariales en el sector público, y finalmente tiene que asumir su parte de responsabilidad en el hecho de que la distribución del ingreso ha empeorado de forma extrema.