Tema central

«Tengo una raza oscura y discriminada». El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado

Inicialmente impulsado por intelectuales, músicos, escritores y artistas, desde fines de la década de 1990 el movimiento afrocubano ha ido logrando romper el silencio oficial que cubría el tema racial en Cuba. En los últimos años, la lucha por la igualdad racial se ha enriquecido con la participación de organizaciones y activistas que han traducido las denuncias al lenguaje de los derechos ciudadanos. Aunque el movimiento afrocubano ha ganado en complejidad y diversidad, el debate de los últimos años ha ido produciendo, en paralelo, una serie de grandes temas de interés compartido. Estos puntos de acuerdo anticipan, quizás, la posibilidad de un programa consensuado y una acción común.

«Tengo una raza oscura y discriminada». El movimiento afrocubano: hacia un programa consensuado

Cualquier cubano sabe hoy que el racismo y la discriminación racial son problemas que afectan a la sociedad de la isla. Es algo que ha escuchado en programas radiales, leído en los medios de prensa o visto en algún programa de la televisión nacional. Del tema se ha hablado en reuniones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), en un sinnúmero de eventos académicos y culturales y también en las reuniones de los grupos de oposición. Notas sobre la discriminación y el racismo circulan en listas de correo electrónico y aparecen registradas en sitios de internet, algunos de los cuales están dedicados precisamente a temas raciales. Los blogueros y periodistas independientes hablan del asunto. También lo hacen escritores, académicos, activistas, promotores culturales, músicos, artistas visuales y cineastas. Todos estos actores sociales y culturales constituyen lo que en otros trabajos he denominado «movimiento cultural afrocubano»1.

Por muchos años, los estudiosos e interesados en el tema racial cubano nos quejamos del silencio, oficial y social, que rodeaba este problema central de la sociedad y cultura cubanos. Durante largo tiempo reclamamos la necesidad de investigar y debatir lo que el politólogo Jorge Domínguez llamó en una ocasión un «no-tema» en los estudios cubanos2. Finalmente, a través del trabajo y el esfuerzo de muchos, el racismo se convirtió en tema de investigación y debate. No se trata de un logro menor, puesto que el silencio sobre las llamadas «diferencias raciales» tiene hondas raíces en el imaginario nacional y constituye uno de los presupuestos centrales de la cubanidad. Es un silencio patriótico, cuyo certificado de nacimiento hay que buscarlo en las luchas anticoloniales del siglo XIX –la mítica manigua redentora de los cubanos– y en los escritos de aquellos que, como José Martí, se empeñaban en inventar y construir una nación independiente y viable, participativa y armónica, en la que era mejor esquivar o soslayar divisiones y conflictos como los raciales.

La formación de un movimiento social y cultural afrocubano está ligada indisolublemente a los esfuerzos realizados por un grupo de activistas e intelectuales que, en los años 90, comenzaron a cuestionar el silencio oficial que hasta ese momento había proscrito cualquier discusión sobre la discriminación racial como un intento de dividir la sociedad socialista cubana. En el inicio, esos activistas e intelectuales denunciaron la existencia de conductas e imaginarios racistas de forma más o menos aislada, desde sus propios campos de acción y desde sus disciplinas y espacios respectivos. Pero hacia fines de los 90, y con mayor claridad en la década siguiente, esos actores sociales y culturales comenzaron a confluir en redes y espacios compartidos, donde era posible intercambiar ideas, contactos, experiencias y proyectos.

A pesar de padecer serias limitaciones en el acceso a la información, en particular a internet, no eran inmunes a la influencia de grupos e instituciones internacionales encargados de combatir el racismo y la xenofobia a escala mundial. Algunos de estos intelectuales y activistas participaron en conferencias y eventos internacionales sobre el tema y así desarrollaron nuevos contactos e incorporaron nuevos términos, métodos y propuestas a su arsenal teórico. La influencia ejercida por estos foros internacionales es visible en la isla. Por ejemplo, un término consagrado en documentos jurídicos internacionales como «afrodescendencia» ha pasado a formar parte del debate público cubano3.

Tras un breve análisis del proceso de formación del movimiento afrocubano –un movimiento que en los últimos años ha ganado significativamente en diversidad, complejidad y visibilidad–, el presente artículo discute algunas de las propuestas y los argumentos que definen el debate racial cubano contemporáneo. Ya no es necesario, como antes, inyectar el tema racial en el debate público nacional. Eso está hecho. Pero una vez reconocido el problema, ¿cómo resolverlo?, ¿qué pasos y políticas están siendo objeto de discusión y debate?, ¿cómo puede contribuir el movimiento afrocubano a la eliminación del racismo y la discriminación racial en Cuba? Estas son algunas de las preguntas que los miembros del movimiento intentan responder ahora.

«Tengo»

Pocas obras sintetizan mejor los reclamos y frustraciones articulados por una nueva generación de intelectuales y activistas preocupados por el tema racial en los 90 que la canción «Tengo», del grupo de rap Hermanos de Causa (integrado por Soandres «Soandry» del Río y Alexy «Pelón» Cantero). Parafraseando un famoso poema de Nicolás Guillén, en el que el poeta alababa con sinceridad y optimismo los impresionantes logros del Estado revolucionario en el campo de la desigualdad racial, los músicos de Hermanos de Causa denuncian la persistencia de prácticas e imaginarios racistas en la sociedad cubana: «Tengo una raza oscura y discriminada. / Tengo una jornada que me exige y no da nada. / Tengo tantas cosas que no puedo ni tocarlas. / Tengo instalaciones que no puedo ni pisarlas». Además, el «Tengo» de Hermanos de Causa hace referencia al incremento vertiginoso de las diferencias sociales en Cuba y al impacto negativo de nuevos patrones de diferenciación y consumo: «el hecho de que tengas más / no te hace ser mejor que yo, / el recurso te da posibilidades, / no confundas tener más con tener cualidades / (...) La pacotilla está cambiando las mentalidades»4.

Estas son, en síntesis, las preocupaciones fundamentales que los intelectuales y activistas comprometidos con la igualdad racial comenzaron a articular en los años 90, cuando la aguda crisis conocida como Periodo Especial destruyó los pilares del Estado de Bienestar cubano: racismo, desigualdad y exclusión pasaron a formar parte de la vida cotidiana. Los músicos del movimiento hip hop expresaron de forma particularmente efectiva las frustraciones y demandas de aquellos cubanos, en especial jóvenes y negros, que intentaban procesar y contrarrestar las nuevas fuerzas económicas, sociales y culturales que producían la marginalización de negros y mulatos.

  • 1. A. de la Fuente: «The New Afro-Cuban Cultural Movement and the Debate on Race in Contemporary Cuba» en Journal of Latin American Studies vol. 40 No 4, 11/2008, pp. 697-720.
  • 2. J.I. Domínguez: «Racial and Ethnic Relations in the Cuban Armed Forces. A Non-Topic» en Armed Forces and Society No 2, 2/1976, pp. 273-290.
  • 3. Alejandro Campos García: «The Politics of Human Rights and the Making of Afrodescendants: The Contribution of the Inter-American System», ponencia presentada en la Conferencia 2012 de la Latin American Studies Association, San Francisco, 23 al 26 de mayo de 2012.
  • 4. Soandry del Río (Hermanos de Causa): «Tengo» en Encuentro de la Cultura Cubana No 53-54, verano-otoño de 2009, pp. 103-105.