Opinión

Silicon Valley: la gran operación de escuchas

Los nuevos dispositivos tecnológicos manejados a través de la voz son peligrosos. El espionaje es la sombra de la nueva tecnología.

Silicon Valley: la gran operación de escuchas

La competencia por un gigantesco mercado futuro entra en la fase caliente: a mediados de junio, Apple anunció en su propia conferencia de desarrolladores que por primera vez abrirá «Siri», su asistente manejado por voz, a otros proveedores. Así, Siri se transformará en una completa plataforma de software para los más diversos servicios digitales1.

Amazon, Google y Facebook también han anunciado, por su parte, sistemas similares o ya los están ofreciendo. Cada uno de esos asistentes persiguen el mismo objetivo: recurriendo a «inteligencia artificial» nos ayudarán en tareas cotidianas tales como planificar compromisos, regular la luz o pedir un taxi.

Realizar esas tareas parece algo banal a primera vista. Sin embargo, los asistentes manejados por voz podrían inaugurar una nueva era digital: en la década de 1990, la World Wide Web revolucionó nuestras comunicaciones y nuestro comportamiento mediático; una década más tarde, hicieron esto mismo los teléfonos inteligentes y las aplicaciones. En los años venideros, el manejo por voz de computadoras sustituiría a las aplicaciones, con lo que se nos abrirían las puertas de un nuevo mundo de servicios digitales.

No obstante, esta visión tiene dos inconvenientes de magnitud, ya que, por un lado, los asistentes nos brindan solo servicios seleccionados. Los grupos empresariales establecen cuál puerta se abre a sus clientes. Y cuál no. De este modo se convierten en los guardianes –gatekeepers– que por primera vez harían de Internet algo, de hecho, innecesario. Por otro lado, los asistentes digitales deben, para cumplir sus tareas, no solamente conocernos al dedillo sino también espiarnos constantemente, tanto en el ámbito público como en el privado.

Ciencia ficción real

Hasta ahora nos hemos familiarizado con las computadoras que se comunican con nosotros especialmente a través de las películas de ciencia ficción, ya sea la epopeya espacial «La Guerra de las Galaxias», «Odisea 2001» de Stanley Kubrick, o la sátira futurista «Guía del viajero intergaláctico» de Douglas Adams. Allí las computadoras ejecutan obedientemente las órdenes humanas: preparan un té Earl Grey, averiguan dónde se hospedará un miembro de la tripulación o encuentran la respuesta definitiva a la última de todas las preguntas («42»).

La fascinación por la tecnología basada en el diálogo se alimenta de dos cosas. En primer lugar, dicha tecnología hace que la computadora pueda entender las expresiones lingüísticas tal como nosotros las usamos todos los días. Y es por eso mismo que incluso los niños pequeños pueden usar las computadoras. En segundo lugar, basta con una breve orden para que la computadora realice acciones complejas.

Los poderosos desarrollos tecnológicos de los últimos años hacen que este sueño de futuro se haga realidad. Así, el hardware se ha hecho cada vez más potente. Algunos modelos actuales de teléfonos inteligentes cuentan con una capacidad de cálculo similar a la de las laptops de valor elevado. Además, los grupos empresariales que trabajan con Internet apuestan a lo llamados servicios en la nube, que permiten que los datos de los usuarios sean guardados, analizados y procesados en los servidores de las empresas y no en los equipos. De este modo, las empresas acceden también a información importante sobre sus clientes, sus comportamientos y sus relaciones sociales.

También en el ámbito del software se han logrado enormes progresos, entre los cuales los del campo del reconocimiento de voz son de los principales. Las computadoras incluso están pudiendo convertir en texto escrito dictados de varias páginas prácticamente sin errores.

Todo esto conforma también el fundamento del desarrollo decisivo: la así llamada inteligencia artificial, o sea, programas para computadoras que resuelven problemas de aplicación por sí mismos y que amplían de ese modo sus propias capacidades. Al analizar, además, los datos útiles recogidos, el software que aprende podría adaptarse a diferentes contextos y condiciones de manera casi totalmente autónoma.

El bot como caballo de Troya

La medida en la que este enfoque ya ha avanzado queda evidenciada por los planes que Facebook presentó a mediados de abril en su conferencia para desarrolladores «F8».

Este grupo empresarial pretende, por ejemplo, incluir bots (robots de comunicación que se comunican de manera autónoma con los usuarios) en su programa de mensajería instantánea, usado por más de 900 millones de personas en todo el mundo2.Los bots brindarían no solamente respuestas a cualquier pregunta que se formule, sino que cumplirían también deseos particulares de los clientes. Para que se produzca el diálogo comercial directo entre los bots y los usuarios, las empresas tienen que facilitarle a Facebook únicamente interfaces con sus sistemas de tienda y, de ese modo, con sus bancos de datos.

Desde el punto de vista de los usuarios, los bots ofrecen muchas ventajas. En el futuro ya no tendrán que ir de una aplicación a otra para aprovechar diferentes ofertas. En lugar de ello, por medio de Facebook, obtendrán todo de un mismo proveedor. Ya se ven las primeras posibilidades: a través del programa de mensajería instantánea pueden consultarse las últimas noticias y el informe meteorológico; la CNN y el servicio Poncho ofrecen los primeros bots en este ámbito. Y la tienda web «Spring» permite pedir zapatos a través de un chat para ventas.

Facebook tiene un buen motivo para apostar por las computadoras basadas en el diálogo: en el pasado han fracasado lastimosamente sus intentos para quebrar el predominio de Apple y Google en el mercado de los sistemas operativos móviles. Por el contrario, Facebook podría infiltrar su nuevo asistente –igual que un caballo de Troya– en los teléfonos inteligentes de cualquier fabricante. Los sistemas cerrados de Google y Apple podrían ser ocupados, entonces, desde adentro. Es que cuanto más se haga cargo el programa de mensajería instantánea, dotado de inteligencia artificial, de las funciones de las aplicaciones instaladas, más rápido quedará fuera de carrera el familiar sistema de escritorio con sus coloridos iconos3.

  • 1.

    Cf. Apple öffnet sich: Aus Funktionen werden Plattformen (“Apple se abre: las funciones se transforman en plataformas”), www.sueddeutsche.de, 14-6-2016.

  • 2.

    La comunicación automatizada con bots ya está muy expandida en las redes sociales: es así que poco más del ocho por ciento de los 320 millones de usuarios de Twitter en todo el mundo tendrían metidos bots en sus perfiles. Cf. www.venturebeat.com, 12-8-2014. E incluso una cuarta parte de quienes siguen por Twitter a Donald Trump son presuntamente bots, según los expertos, cf. www.sueddeutsche.de, 23-5-2016.

  • 3.

    A comienzos de junio, la profesora universitaria estadounidense Kelli Burns expresó sus sospechas de que Facebook ya esté espiando secretamente a usuarios y usuarias con la ayuda de los micrófonos de los teléfonos inteligentes. A partir de lo escuchado, Facebook dirigiría la publicidad a un público preciso. El grupo empresarial desmintió esto de inmediato. Cf. http://news- room.fb.com, 2-6-2016.