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Ser evangélico en América Latina Elementos para un análisis

Desde quienes en los años 60 analizaban el evangelismo como un «refugio» comunitario para las masas hasta quienes en los últimos años han promovido análisis multicausales, muchos han tratado de explicar el fuerte crecimiento de los grupos evangélicos durante las últimas décadas. Especialmente en sus variantes neopentecostales, el movimiento evangélico interactúa cada vez más con las nuevas tecnologías y ocupa espacios más «mundanos» de la sociedad. No obstante, ¿es posible un crecimiento lineal en detrimento de la población católica? Quizás no, pero lo cierto es que el catolicismo ya no tiene el monopolio del cristianismo en América Latina.

Ser evangélico en América Latina / Elementos para un análisis

¿Quiénes son los evangélicos? Fronteras y definiciones

Hace ya algún tiempo se habló en los medios académicos de la «revitalización de la religión» en el mundo contemporáneo. Se constató, algunas décadas atrás, que la religión, contrariando las previsiones de algunos «profetas» de la secularización (Karl Marx, Max Weber, Sigmund Freud, etc.), no estaba declinando, sino que una tendencia opuesta parecía mucho más visible. Generalmente, en los debates que problematizan esta cuestión, algunos fenómenos religiosos que vienen ocurriendo desde, por lo menos, mediados del siglo xix son mencionados como prueba de ese proceso algo imprevisible: la expansión ruidosa del islamismo, el surgimiento del movimiento New Age y, lo que nos interesa aquí, el gran crecimiento del «rebaño» evangélico en América Latina; es decir que en el centenario paraíso tropical del catolicismo romano estaría ocurriendo una segunda Reforma.

El crecimiento de los grupos evangélicos en América Latina es, sin sombra de dudas, un fenómeno de gran magnitud y se presenta como una temática muy provocativa para quienes se abocan al estudio del rol de la religión en el mundo moderno. Sin embargo, antes de hablar de ese crecimiento, de los números que lo atestiguan, de las explicaciones en juego, se hacen necesarias algunas aclaraciones conceptuales. ¿Qué significa «evangélico»? ¿Qué nombra ese término, objetivamente?

En primer lugar, hay que deshacer una asociación incorrecta entre el término «evangélico» empleado en América Latina y el Evangelical Movement o «evangelicalismo», de donde se supone que ha surgido el primero. Aunque se puedan rastrear influencias de este último movimiento, que emergió en el protestantismo europeo en el siglo xviii, sobre todo en los trazos identitarios contrabandeados a través de movimientos misioneros que viajaron desde Estados Unidos hacia el hemisferio sur, no se trata del mismo fenómeno. En eeuu, «evangélico», según David Stoll, es un individuo o grupo «conservador teológico que pone énfasis en la Biblia, en la salvación personal y en el evangelismo»1. En América Latina, según este mismo autor, «evangélico puede referirse a cualquier cristiano que no sea católico»2. En este agrupamiento que lo contrapone al catolicismo romano no entrarían, sin embargo, grupos que no posean alguna relación con la cristiandad heredera de la Reforma, como por ejemplo, las diversas iglesias ortodoxas orientales. También quedan afuera algunos grupos que, aunque se hayan originado en el interior del protestantismo estadounidense, difieren demasiado de las posiciones teológicas asumidas por la cristiandad protestante. Se trata, principalmente, de los mormones (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días), de los adventistas (Iglesia Adventista del Séptimo Día) y de los Testigos de Jehová (Sociedad de Biblias y Tratados Torre del Vigía).

Por otro lado, no se puede pretender que los términos «protestante» y «evangélico» sean equivalentes. Como ya observó Antonio Gouvêa Mendonça, el término «protestante» es más restringido y se refiere, la mayoría de las veces, a los grupos históricamente vinculados a la tradición reformista iniciada en el siglo xvi: luteranos, calvinistas, anglicanos, metodistas, presbiterianos, congregacionales, Ejército de Salvación, etc. En tanto, en la categoría «evangélico» están incluidos estos grupos e incluso otras denominaciones que no se definen como protestantes, aunque puedan haber heredado de aquellos muchos rasgos teológicos, litúrgicos, organizativos, etc. En este sentido, los bautistas son los que más exigen una desvinculación del «protestantismo». Según Mendonça, ellos «no se sienten ligados directamente a la Reforma, sino que se afirman como anteriores a ella al identificarse [con] las creencias y prácticas de los primitivos cristianos del Nuevo Testamento»3. Otro problema, según este autor, son los pentecostales. No hay duda de que, desde el punto de vista teológico y eclesiástico, se puede percibir a los pentecostales como un grupo incluido entre los protestantes. Pero hay mucha resistencia del segmento «histórico» de esta rama de la cristiandad en admitirlos como «miembros de la familia», mientras que los pentecostales tampoco asumen una identidad protestante4.

De esta forma, menos problemático en su capacidad de agrupar todas estas tradiciones, el término «evangélico» es más utilizado para designar esa modalidad de la cristiandad occidental, tanto en el mundo académico como desde el sentido común.

Las iglesias evangélicas latinoamericanas: modelos clasificatorios

Los especialistas siempre buscaron construir modelos clasificatorios de los grupos o los movimientos evangélicos locales y transnacionales instalados en la región. Estos modelos o tipologías, generalmente estructurados a partir de líneas de tiempo, intentan mapear la creciente diversificación denominativa que resultó de los variados procesos por los cuales el rebaño evangélico viene creciendo en esta parte del mundo. Se trata siempre de una tarea complicada, teniendo en cuenta las notables diferencias nacionales de estos procesos distribuidos en una extensa área continental compuesta por 20 países y dos colonias5.Tratándose de América Latina, es posible componer un modelo más general que tome en cuenta algunas observaciones recurrentes de importantes analistas de este campo religioso. Así, es bastante común la mención de un primer movimiento evangélico llegado a través de sucesivas olas migratorias desde Europa, al cual se da el nombre de «protestantismo de inmigración»6, «iglesias de trasplante»7 o «iglesias étnicas»8. Estos grupos generalmente son descriptos como poco afectos a promover la conversión, y su expansión, cuando ocurre, se basa únicamente en el crecimiento vegetativo de su membresía. Forman parte de esta clase algunos grupos de luteranos venidos de Alemania, anglicanos y metodistas llegados de Inglaterra y, en menor escala, menonitas de varias procedencias.

Otra clase de iglesias se agrupa, generalmente, bajo el título de «protestantismo de misión». Son aquellas denominaciones evangélicas que fueron implantadas en América Latina mediante el trabajo de misioneros vinculados a iglesias históricas (metodistas, presbiterianas, bautistas, etc.). En algunas clasificaciones, aparecen como un subgrupo dentro de un conjunto mayor denominado «protestantismo histórico», en el que también estarían, como otro subgrupo, los mencionados «protestantes de inmigración».

  • 1.

    David Stoll: ¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico, edición digital, Nódulo, Madrid, 2002, p. 15.

  • 2.

    Ibíd., p. 15.

  • 3.

    Mendonça incluye en esta situación a los «menonitas», seguidores de Meno Simons (1492-1559). Antônio G. Mendonça: Introdução ao protestantismo no Brasil, Loyola, San Pablo, 1990.

  • 4.

    Ibíd., p. 19.

  • 5.

    En algunos de estos países donde el proceso de crecimiento evangélico se dio en forma más intensa y compleja, como por ejemplo en Brasil, ya se suman varios intentos clasificatorios construidos por investigadores del campo evangélico en las últimas décadas. Recientemente, Eduardo Paegle contabilizó nueve sistemas de clasificación del campo evangélico brasileño producidos por los siguientes especialistas: Antônio Gouvêa Mendonça, Ari Pedro Oro, Paul Freston, Ricardo Mariano, Israel Belo de Azevedo, José Bittencourt Filho, Magali do Nascimento Cunha, Paulo Siepierski y Gedeon Alencar. Eduardo G.M. Paegle: «A ‘macdonaldização’ da fé: o culto como espetáculo entre os evangélicos brasileiros», tesis de doctorado, Universidad Federal de Santa Catarina, 2013.

  • 6.

    Jean-Pierre Bastian: «The Metamorphosis of Latin American Protestant Groups: A Socio-Historical Perspective» en Latin American Research Review vol. 28 No 2, 1993; D. Stoll: ob. cit.; José Míguez Bonino: Rostros del protestantismo latinoamericano, Nueva Creación, Buenos Aires, 1995.

  • 7.

    Waldo L. Villalpando (ed.): Las iglesias del trasplante. Protestantismo de inmigración en la Argentina, Centro de Estudios Cristianos, Buenos Aires, 1970; Jesús García-Ruiz: «Cristianismo y migración: entre ‘iglesias de trasplante’ y ‘estrategias de acompañamiento’» en Amérique Latine. Histoire et mémoire, Les Cahiers alhim No 20, 2011; J. Míguez Bonino: ob. cit.

  • 8.

    J. Míguez Bonino: ob. cit., p. 7.