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Recursos socionaturales: la importancia de la dimensión social de los yacimientos

La identificación de recursos y yacimientos tiene carácter dinámico y multidimensional. En este marco, una concepción estática y ahistórica no resulta productiva: aun si un territorio es reconocido como geológicamente prometedor, puede que no sea considerado adecuado para la actividad minera o petrolera. Por esta razón, la dimensión social de los conceptos «recurso» y «yacimiento» resulta clave en el proceso de identificación y justifica hablar de recursos socionaturales (en lugar de recursos naturales) desde un enfoque interdisciplinario y crítico, que contribuya a ir más allá de las apariencias potencialmente engañosas del determinismo geológico presente en las narrativas de las empresas mineras y de los Estados-nación.

Recursos socionaturales: la importancia de la dimensión social de los yacimientos

Dios no ubicó los yacimientos de oro en la mitad de Manhattan o de París. Dios escogió, por una razón única y oscura, ubicar el oro en medio de la selva de Tanzania o en la cima de los Andes, en comunidades remotas, donde las opciones de escapar de la pobreza son inexistentes.Peter Munk, presidente fundador de Barrick Gold1La palabra «yacimiento» proviene del latín iacere, que significa «estar tendido» e implica una idea de pasividad que está presente en muchos estudios académicos, así como en otros tipos de análisis, como si los «yacimientos» y los «recursos naturales»2 estuvieran «tendidos» en zonas de la corteza terrestre, esperando desde tiempos inmemoriales a que alguien los «descubra». En este artículo, mi objetivo es doble. Primero quiero contribuir a cuestionar esta concepción estática y ahistórica desde un enfoque interdisciplinario y crítico, evidenciando el carácter multidimensional y dinámico del proceso de identificación de los yacimientos y recursos. En segundo lugar, quiero plantear la necesidad de un enfoque dialéctico para entender dicho proceso.

Los límites de una concepción estática y ahistórica de los recursos naturales aparecen rápidamente cuando se intenta delimitar de manera precisa las regiones de la corteza terrestre que llamamos recursos. Eso es particularmente evidente en la literatura dedicada al estudio de los «picos» (petrolero y de minerales), a la cual nos referimos extensivamente más adelante. En este esfuerzo de delimitación, si bien nunca dejan de entrar en consideración criterios de orden geológico, interviene un conjunto de factores sociales determinantes que no están por debajo sino por encima del suelo.

¿Qué se entiende por «recurso»3 y de qué manera las empresas del sector extractivo y los Estados-nación delimitan las zonas de la litosfera consideradas como yacimientos? ¿Qué factores entran en consideración en esta definición, cuál es la importancia relativa de estos factores y cómo se relacionan entre sí? Veremos que responder a estos interrogantes es un ejercicio pluri- e interdisciplinario que implicaría idealmente recurrir tanto a las ciencias de la tierra como a la geografía, la historia, la sociología, la antropología, la ciencia política y la filosofía.

El proceso de identificación de los recursos: determinantes sociales y carácter dinámico

Quiero empezar por subrayar la pertinencia de la definición de recursos naturales que da el geógrafo David Harvey para el problema que me interesa puntualizar aquí. Fiel a su concepción dialéctica de la naturaleza, Harvey plantea que los «recursos naturales son apreciaciones técnicas, sociales y culturales» de valores de uso, y por lo tanto son altamente sociodependientes4. En particular, esta concepción lo lleva a cuestionar la validez de la noción de límites «naturales» a la explotación de recursos, porque «siempre ha existido el peligro de atribuir a límites de la naturaleza lo que en realidad resulta ser un fenómeno social»5. Harvey incluso afirma que «cualquier escasez aparentemente natural puede en principio ser mitigada, e incluso superada, por cambios en la tecnología, sociales y en las [creencias] culturales»6, ya que la productividad de los yacimientos no depende enteramente de las condiciones naturales, sino también de las inversiones en tecnologías y de las innovaciones que llevan a nuevos planos la productividad del recurso original7. Con tal de que evitemos caer en una suerte de prometeísmo, encuentro que este punto de vista ofrece un marco teórico pertinente, no solamente para pensar el problema de los eventuales «límites» de los recursos naturales (los picos), sino también para analizar el proceso que lleva a la identificación y clasificación –en un contexto histórico y un lugar dados– de ciertos territorios con características específicas como «yacimientos», es decir, como portadores de recursos naturales.

Evidencias del carácter dinámico de los recursos. Tan temprano como en 1919, la US Geological Survey (USGS) ya aseguraba que solo quedaba petróleo para una década. Este tipo de «grito del lobo» se ha repetido a lo largo del siglo XX8. ¿Es necesario recordar que los hechos han contradicho invariablemente este tipo de previsiones? Para la mayoría de los metales, la esperanza de vida de las reservas mundiales no ha cambiado a lo largo de los últimos 60 años9. En otros términos, la tasa de reemplazo de los yacimientos explotados ha permitido compensar exactamente el incremento sustancial de la producción. En el sector petrolero, Gavin Bridge señala el carácter ilusorio de los «números duros», recordando que «en la historia reciente, las reservas globales han sido revisadas al alza de manera dramática, a raíz de la actividad de exploración y los avances tecnológicos»10.

Si bien nada puede garantizar que esta situación se mantenga en el futuro11, estos datos muestran los límites teóricos de un enfoque que considera los recursos minerales y petroleros desde un punto de vista ahistórico y únicamente geológico. Evidencian también el hecho de que «recurso» y «yacimiento» son nociones dinámicas, es decir, el proceso de identificación y definición de estos son dependientes del contexto social e histórico.

Como veremos a continuación, análisis que nos proveen tanto las ciencias de la tierra como los estudios de la sustentabilidad12, la economía de los recursos minerales13, la economía ecológica14, la geografía crítica15, la economía política marxista y estudios socioambientales16, así como de institutos de desarrollo y del mismo sector de las industrias extractivas17, evidencian (no obstante la gran diversidad de sus enfoques) que esta dinámica es multidimensional y determinada por una amplia gama de procesos que para nada se limitan a la disponibilidad geológica. A continuación, propongo una revisión de las principales dimensiones que se pueden destacar del análisis de estos estudios.

Dimensiones del proceso de identificación de los yacimientos

En la presente sección, enumero y detallo diferentes dimensiones relevantes en el proceso de definición de los yacimientos, entre estas: a) la disponibilidad geológica; b) las innovaciones tecnológicas; c) los aspectos económicos: precios, especulación financiera y demanda a escala global; d) las precondiciones materiales; e) el marco legal; f) el contexto político; g) los movimientos sociales y el nivel de aceptación social del extractivismo; h) la geografía de los yacimientos y los aspectos étnicos y de clase. No considero que esta lista sea exhaustiva; sin embargo, pienso que incorpora los aspectos más importantes en el proceso que conduce a empresas mineras y petroleras, Estados-nación y la sociedad en su conjunto a identificar, en un lugar y un momento histórico dados, unos territorios específicos como portadores de recursos.

  • 1. William Sacher: ingeniero en hidráulica e hidrología del inpg (Francia) y Phd en Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad McGill (Canadá). Obtuvo una maestría en Geofísica en la Universidad Joseph Fourier (Francia). Actualmente es estudiante del programa de doctorado en Economía del Desarrollo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)-Ecuador e investigador del Instituto Superior de Investigación y de Posgrado (isip) de la Facultad de Economía de la Universidad Central de Quito. Palabras claves: extractivismo, interdisciplinariedad, método dialéctico, recursos socionaturales, yacimientos mineros y petroleros.. Discurso en la asamblea general de accionistas de Barrick Gold, Toronto, mayo de 2008, traducción del autor, reproducido en el film de Martin Frigon: Mirages d’un Eldorado, Productions Multi-Mondes, Montreal, 2008.
  • 2. Las comillas, en este caso, se refieren al hecho de que este concepto es social y étnicamente situado y a la necesidad de remarcar que el término «recurso» puede tener poco (o muy diferente) sentido fuera del modo de producción capitalista.
  • 3. En este texto, no hago una distinción entre las nociones de «recursos», «reservas» y sus diferentes declinaciones usadas en la industria minera y petrolera (por ejemplo, recursos «inferidos», «indicados», reservas «probables» y «probadas», etc.). Si bien reconozco que, dentro del espectro que va de los recursos inferidos a las reservas probadas, la cuantificación y los métodos de estimación pueden diferir en cuanto a la importancia relativa dada a ciertos tipos de factores (por ejemplo, para la determinación de las «reservas», la dimensión económica es más importante que en el caso de los «recursos»), mi interés es evidenciar la importancia de los factores sociales en general en la identificación de yacimientos mineros y petróleos.
  • 4. D. Harvey: Justice, Nature, and the Geography of Difference, Blackwell, Oxford, 1996.
  • 5. D. Harvey: presentación en la conferencia organizada por la Union of Radical Political Economists (urpe), St-Francis College, Nueva York, 24 de octubre de 2009, disponible en www.youtube.com/watch?v=zsgoludrl4o.
  • 6. D. Harvey: The Enigma of Capital, Oxford University Press, Nueva York, 2010, p. 73 [hay edición en español: El enigma del capital y las crisis del capitalismo, Akal, Madrid, 2012]; y The Seventeen Contradictions and the End of Capitalism, Oxford University Press, Nueva York, 2014.
  • 7. D. Harvey: The Enigma of Capital, p. 82.
  • 8. Por ejemplo, en el Club de Roma en 1972. Ver Gavin Bridge: «Geographies of Peak Oil: The Other Carbon Problem» en Geoforum vol. 41 No 4, 7/2010, p. 524.; v. tb. Colin Campbell y Jean Laherrère: «The End of Cheap Oil» en Scientific American No 278, 1998, p. 78, citado en G. Bridge y Andrew Wood: «Less is More: Spectres of Scarcity and the Politics of Resources Access in the Upstream Oil Sector» en Geoforum vol. 41 No 4, 7/2010, p. 565.
  • 9. John Tilton y Gustavo Lagos: «Assessing the Long-Run Availability of Copper» en Resources Policy No 32, 2007, p. 21 ; y David Humphreys: «Long-Run Availability of Mineral Commodities» en Miner Econ vol. 26, 2013, p. 2.
  • 10. G. Bridge: «Geographies of Peak Oil: The Other Carbon Problem», p. 526.
  • 11. Algunos autores (v., por ejemplo, R.B. Gordon, M. Bertram y T.E. Graedel: «Metal Stocks and Sustainability» en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America vol. 103 Nº 5, 2006, pp. 1209-1214) sostienen que, a más largo plazo (a lo largo de los últimos 200 años), se evidencia una diferencia sustancial entre las tasas de renovación de los yacimientos mineros (más baja) y de incremento de la demanda (más alta), a pesar de que aún no hayamos llegado al punto en el cual estas dos curvas se han cruzado. Para mayores detalles, v. la figura 4 de R.B. Gordon, M. Bertram y T.E. Graedel: ob. cit., p. 1212. Sin embargo, observamos que a) los autores no citan sus fuentes para sostener los datos; b) estos datos muestran una evolución sorprendentemente regular; y c) las cifras de 1950-2005 no coinciden con otros estudios, como J. Tilton y G. Lagos: ob. cit., p. 21.
  • 12. R.B. Gordon, M. Bertram y T.E. Graedel: «Metal Stocks and Sustainability»; R.B. Gordon, M. Bertram y T.E. Graedel: «On the Sustainability of Metal Supplies: A Response to Tilton and Lagos» en Resources Policy vol. 32 No 1-2, 2007, pp. 24-28; J. Tilton y G. Lagos: ob. cit.; T.E. Graedel et al.: «Estimating Long-Run Geological Stocks of Metals», Working Paper, unep, International Panel on Sustainable Resource Management, Working Group on Geological Stocks of Metals, 6 de abril de 2011.
  • 13. D. Humphreys: ob. cit.
  • 14. T. Prior et al.: «Resource Depletion, Peak Minerals and the Implications for Sustainable Resource Management», trabajo presentado en la 11a Conferencia Bienal de la International Society for Ecological Economics (isee), Oldenburg/Bremen, Alemania, 22 a 25 de agosto de 2010.
  • 15. G. Bridge: «Geographies of Peak Oil: The Other Carbon Problem»; G. Bridge y A. Wood: «Less is More», cit.
  • 16. Mazen Labban: «Oil in Parallax: Scarcity, Markets, and the Financialization of Accumulation» en Geoforum vol. 41 No 4, 7/2010, pp. 541-552; y Anna Zalik: «Oil ‘Futures’: Shell’s Scenarios and the Social Construction of the Global Oil Market» en Geoforum vol. 41 No 4, 7/2010, pp. 553-564.
  • 17. Alana Wilson, Fred McMahon, Miguel Cervantes y Kenneth P. Green: «Survey of Mining Companies 2012/2013», Fraser Institute Annual, Vancouver, febrero de 2013.