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¿Rearme y carrera armamentista en América del Sur?

Últimamente se han multiplicado los comentarios periodísticos y los análisis académicos acerca de un supuesto rearme o del inicio de una carrera armamentista en América del Sur, a partir de la adquisición de equipamiento militar por parte de Chile y Venezuela. Pero un análisis sistemático y detallado desmiente estas hipótesis y permite comprobar que se trata en realidad de procesos de modernización militar con vistas a crear capacidad disuasiva, que no generan reacciones equivalentes del eventual país adversario. El artículo argumenta que es necesario ser cuidadoso, pues los diagnósticos equivocados pueden generar las situaciones que justamente se quiere evitar.

¿Rearme y carrera armamentista en América del Sur?

¿Rearme y carrera armamentista en América del Sur?

Últimamente se han multiplicado los comentarios periodísticos y los análisis académicos acerca de un supuesto rearme o del inicio de una carrera armamentista en América del Sur, a partir de la adquisición de equipamiento militar por parte de Chile y Venezuela. Pero un análisis sistemático y detallado desmiente estas hipótesis y permite comprobar que se trata en realidad de procesos de modernización militar con vistas a crear capacidad disuasiva, que no generan reacciones equivalentes del eventual país adversario. El artículo argumenta que es necesario ser cuidadoso, pues los diagnósticos equivocados pueden generar las situaciones que justamente se quiere evitar.

Los países de América del Sur han adquirido toda clase de equipamiento militar en los últimos años. Aviones de combate, submarinos, buques y tanques han sido incorporados a las distintas Fuerzas Armadas. Los dos países que han comprado más armamento, Chile y Venezuela, mantienen conflictos territoriales que en el pasado desataron guerras o conflictos armados y que en la actualidad provocan, esporádicamente, enfrentamientos diplomáticos y verbales de distinta magnitud. Esta combinación de grandes compras de armamento y conflictos territoriales pendientes parecería configurar un escenario ideal para la agudización de los dilemas de seguridad, la implementación de políticas de rearme y el desarrollo de carreras armamentistas. De hecho, algunos trabajos académicos –y la mayoría de las notas periodísticas sobre el tema– emplean estos dos conceptos para describir la situación actual.

Pero los países históricamente enfrentados a Chile (Perú y Bolivia) y Venezuela (Colombia) no parecen estar respondiendo a las compras de armamento. En lugar de buscar un nuevo equilibrio militar, estos países han optado por mantener, en lo esencial, sus capacidades actuales. El análisis de esta paradoja es el principal objetivo de este artículo. La comparación de tres díadas de países –Chile-Perú, Chile-Bolivia y Colombia-Venezuela– permitirá reflexionar sobre la validez teórica y empírica de la aplicación de los conceptos de «rearme» y «carrera armamentista» a los casos mencionados.

El contexto

Las explicaciones de los procesos de adquisición de armamento deberían ser contextualizadas en el marco más amplio de las relaciones políticas, económicas y militares que mantienen los países de la región. Reducir el análisis de las relaciones de seguridad al hecho de si los Estados compran más o menos armas, o de mayor o menor calidad, no permite considerar otros aspectos que inciden en la percepción de seguridad de estos. El análisis del contexto, y específicamente del tipo de paz predominante, permite determinar cómo se percibe la compra de armamento por parte de un país y cómo reaccionan los otros Estados frente a ella.

En ese sentido, lo central es que América del Sur es una región con un bajo nivel de conflicto interestatal. La región gasta en defensa la mitad del promedio mundial: 1,3% contra 2,6% del PIB. Además, el gasto militar ha disminuido sistemáticamente desde 1995, cuando alcanzaba 1,77% del PIB. Al mismo tiempo, la región atraviesa un periodo inédito de cooperación militar y de institucionalización de las relaciones de defensa y seguridad, que incluye la ratificación de los principales regímenes y organizaciones internacionales y regionales en el ámbito de la seguridad. Finalmente, América del Sur posee una rica herencia histórica y cultural común enmateria de mediación y resolución de conflictos, por lo que la resolución pacífica de las controversias es una característica arraigada en la historia de la región.

Desde luego, la región no está exenta de conflictos o de rivalidades duraderas, pero estos están crecientemente contenidos y limitados por las tradiciones compartidas, por las instituciones y los procesos de cooperación y por la creciente interdependencia económica, que atenúan la posibilidad de un conflicto bélico.

Los países que conforman las tres díadas han construido un tipo de paz en la que el conflicto no ha desaparecido, pero tampoco es inminente. Esta clase de paz impide caracterizar la adquisición de armamentos como un rearme o como el inicio de una carrera armamentista. En efecto, los gobiernos de los países mencionados toman la decisión de compra de armamento sobre la base de cálculos racionales sustentados en la baja posibilidad de un conflicto militar: como veremos en la próxima sección, el concepto de modernización explica mejor la racionalidad de las adquisiciones.

Tipos de paz y procesos de adquisición de armamento

La justificación y legitimación que hace un país de la decisión de adquirir armamento –y su interpretación de la compra que realiza un potencial adversario– dependen de su visión del contexto. Los casos más obvios de interacción entre el contexto y la legitimación son aquellos en los que la paz se da por descontada o en los que la guerra es inminente. Por ejemplo, cualquier compra de armamento que efectúe un miembro de la Unión Europea se justifica internamente –y así lo perciben los países vecinos– como un reemplazo de material o como una modernización militar; es decir, una acción que no fomenta la percepción de amenaza. Por el contrario, en aquellas regiones donde el conflicto se percibe como inminente una adquisición de armas es interpretada como un rearme y suele desatar carreras armamentistas. La principal variable que explica cómo un país percibe y legitima la adquisición de armamentos es el tipo de paz que predomina en la región, que genera distintos dilemas de seguridad (ver cuadro). Los tipos de paz pueden agruparse en dos grandes vertientes: paz positiva y paz negativa.

En la paz positiva se enfatizan las causas estructurales de la violencia interestatal. Desde ese punto de vista, la paz no es lo contrario de la guerra, sino la ausencia de las condiciones que la favorecen. Esa ausencia ha contribuido a la virtual desaparición de la guerra y del uso de la fuerza como medios para resolver disputas entre los Estados. En estos casos, el dilema de seguridad ha desaparecido o es muy débil. Puede haber «comunidades de seguridad» (caracterizadas por fuertes instituciones regionales y por la existencia de normas y valores compartidos) o situaciones de paz estable (las instituciones, los valores y las normas comunes son menos intensos, aunque también se haya abandonado la opción por el conflicto militar).