Crónica

Miss Venezuela, la cara bonita de la decadencia

En un país donde fueron asesinadas más de 200.000 personas entre 1998 y 2013, el 6 de enero de 2014 falleció, tras recibir dos disparos, Mónica Spear, Miss Venezuela 2004. Es la primera reina de belleza que muere de esa forma; sin embargo en la edición de ese año del concurso, su nombre no fue recordado. El «Zar de la Belleza» y presidente de la Organización Miss Venezuela, Osmel Sousa, dijo a la prensa que «no era el momento propicio para un homenaje». Esa noche solo había lugar para la fantasía de una nación encandilada por los concursos de belleza.

Miss Venezuela, la cara bonita de la decadencia

Fue bella hasta en la muerte. Los dos disparos que recibió en la oscuridad del 6 de enero de 2014 en el sector El Cambur de la carretera Puerto Cabello-Valencia apagaron la vida que flotaba, como el vestido que llevaba en ese instante, sobre nubes de éxitos desde que la coronaron Miss Venezuela en septiembre de 2004, en el Poliedro de Caracas. Pero en ese día de duelo con la inseguridad, a tres horas y media de la ciudad donde fue reina por primera vez, Mónica Spear, también actriz de televisión, dejaba su leve sonrisa envuelta en un gesto mortuorio, sin pasarela posible para entonar, como en el himno del certamen, «en una noche tan linda como esta».

Ella estaba allí con la muerte intentando borrar su belleza. Al lado, su ex-esposo Thomas Henry Berry. «Mis padres están durmiendo», dijo Maya, la hija de la pareja que sobrevivió al tiroteo con un disparo en la pierna, luego de que el carro se quedara accidentado en la orilla de una ennegrecida noche en que los asaltantes salieron del monte escupiendo balas, proyectiles que no preguntaron los nombres de las víctimas.

Así, Spear y Berry ingresaron en la lista de las primeras víctimas de un año 2014 que se estrenaba con el antecedente del récord de 24.000 homicidios registrados en 2013 en todo el país. Pero Spear es la primera Miss Venezuela, la primera reina de belleza –en un país donde las coronas no se reparten por linaje, sino por genética– que cae bajo el fuego de la inseguridad, violencia homicida que de 1998 a 2013 dejó un balance de 205.096 asesinatos, según la cifra contabilizada por el Observatorio Venezolano de Violencia.

Y eso ocurre en «el país de las mujeres más bellas», donde desde 1952 fueron elegidas 62 reinas de belleza, de las cuales siete se convirtieron en Miss Universo, entre ellas la soberana universal de 2013, María Gabriela Isler; seis fueron Miss Mundo, igual cantidad de Miss Internacional y dos Miss Tierra. Una nación en la cual una reina alcanzó los máximos logros en certámenes de belleza internacionales y estuvo, por lo menos hasta mediados de 1998, en la cima de las encuestas para las elecciones presidenciales de ese año: Irene Sáez. Al final, ganó Hugo Chávez.

Reinas sin palacio

El 6 de diciembre de 1998, Chávez obtuvo 3.673.685 votos en un universo electoral de un poco más de 11 millones de votantes. Logró un millón más que el segundo de la contienda, Henrique Salas Romer, y cerca de 3.500.000 más que Sáez, Miss Universo 1981. Entonces el país comenzó a cambiar. Referéndum, Asamblea Nacional Constituyente, nuevos poderes, más elecciones, otras tres victorias consecutivas de Chávez, reconfiguración política y económica, hasta el fallecimiento del presidente en ejercicio: muchos cambios ocurrieron a lo largo de los últimos 16 años. Pero solo una vez en ese lapso una de esas reinas coronadas en el certamen Miss Venezuela visitó oficialmente el Palacio de Miraflores, sede del Poder Ejecutivo.

Ocurrió en enero de 2012. Un presidente afectado por el cáncer que lo llevó a la muerte sin que el resto de los venezolanos supiéramos detalles de la enfermedad recibió a Ivián Sarcos en la casona diseñada por el conde italiano Giussepi Orsi en 1884. La joven, llanera como Chávez y que trabajó en las calles de Caracas como vendedora informal, fue coronada Miss Mundo en diciembre de 2011. La reina, sin medir palabras, manifestó su apoyo al mandatario y a su gestión.

Hasta 1999 era tradición que las misses visitaran el Palacio de Miraflores, sobre todo si obtenían un título en alguno de los concursos internacionales. Al menos recibían un telegrama del mandatario de turno para felicitarlas por sus logros. Ocurrió así con Susana Duijm, la ganadora de la tercera edición del concurso en 1955. En 1952, la aerolínea Panamerican Airways organizó por primera vez el concurso Miss Venezuela, buscando una representante para el concurso Miss Universo. Entonces estaba al mando del país el coronel Marcos Pérez Jiménez, quien participó en el golpe de Estado de 1948 y se mantuvo en el poder hasta 1958. En aquella ocasión, Sofía Silva estrenó la primera corona. En 1954, el certamen se interrumpió debido a problemas políticos y a la falta de anunciantes. Se retomó en 1955, pese a la queja de la Iglesia católica venezolana. «La forma como se llevan a cabo las elecciones [para Miss Universo] por su inmodestia y exhibicionismo merecen repulsa absoluta de los buenos católicos», escribió en el diario La Religión, en mayo de ese año, el arzobispo de Caracas, Lucas Guillermo Castillo.

En julio de 1955, luego de un cerrado final, Carmen Susana Duijm Zubillaga ganó el concurso, y con ello el derecho a viajar a Los Ángeles al certamen de Miss Universo, donde quedó entre las finalistas. Tres meses después, por invitación de los organizadores, se trasladó a Londres, ciudad en la cual se alzó con la corona de Miss Mundo y dio a Venezuela la primera reina de belleza. Duijm contó al periodista Orlando Suárez que Pérez Jiménez le envió un telegrama para felicitarla por su victoria. Además, le regaló una casa coronada con una esfera en la urbanización Las Palmas.

Un año después de la caída de la dictadura, el concurso no se efectuó. Otra vez problemas políticos y económicos afectaron la organización. Para 1960, en un país con crecientes ingresos petroleros, al cual llegaban europeos en busca de las oportunidades perdidas en la posguerra y donde internamente se afianzaba la migración del campo a la ciudad, se retomó el evento y comenzó la profesionalización del certamen, gracias al empresario cubano Ignacio Font Coll, propietario de la agencia de publicidad Oppa, quien creó el Comité Venezolano de la Belleza.

Durante los 15 años posteriores al primer concurso, los desfiles en traje de baño se efectuaban en privado, solo para ser vistos por el jurado, aunque ya en 1961 Últimas Noticias publicó fotografías de las candidatas en bikini, tomadas supuestamente sin autorización por un fotógrafo de apellido Lugo, mientras en Caracas la incipiente guerrilla urbana hacía estallar bombas. Para 1968, Font Coll había firmado un contrato de transmisión con Venevisión, canal de la familia Cisneros. Ese año, por primera vez se televisó un desfile en traje de baño. Fue en ese momento cuando ingresó en la organización del evento una figura que se convirtió en sinónimo de Miss Venezuela: Osmel Ricardo Lázaro Cipriano Sousa Mansilla.