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Los actores del desembarco chino en América Latina

¿Cuáles son los actores chinos que vienen contribuyendo al incremento de las relaciones sino-latinoamericanas en los últimos años? En este artículo se identifican tres: el Estado, las organizaciones cuasigubernamentales y las empresas, que intervienen en diferentes campos y niveles. Si el «diseño desde arriba hacia abajo» tiene como protagonista al Estado, el «desde abajo hacia arriba» tiene como principales actores a las empresas, que actúan a veces como pioneras. En este marco, el Consejo Chino para el Fomento del Comercio Internacional cumple un importante papel en los crecientes y discutidos vínculos entre el gigante asiático y el subcontinente latinoamericano.

Los actores del desembarco chino en América Latina

Introducción

Durante las dos últimas décadas, el desembarco de la República Popular China en América Latina ha llamado la atención en todo el mundo, y las relaciones económicas cada vez más estrechas se han convertido en un tema de apasionado debate. Se ha sostenido que «no puede ponerse en duda que China está jugando un rol cada vez más importante en América Latina como también en otras partes del mundo»1. En su calidad de segunda economía más grande del mundo y de primer exportador –que se mantiene por tres décadas y media, con una tasa anual de crecimiento de 10%–, China es considerada un actor económico vital en la economía latinoamericana. En la actualidad, se considera a la nación asiática como el segundo mayor socio comercial y el tercer mayor inversor en toda América Latina.

Si observan las proyecciones, es posible afirmar que las relaciones económicas de China con América Latina se volverán incluso más estrechas. Y esto no se debe tan solo a que Beijing ha tomado medidas específicas para incrementar el nivel de cooperación con la región, sino también a que ambas partes diseñaron una nueva plataforma de cooperación a través del Foro China-Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). China prometió a América Latina 250.000 millones de dólares en inversiones directas para 2023 y estableció el objetivo de alcanzar los 500.000 millones de dólares en comercio bilateral en la próxima década.

Considerando la posición de China como jugador líder de la economía latinoamericana, surge otra cuestión: ¿quiénes son los actores individuales del lado chino y qué tipo de papel juegan en el fomento de la participación de su país en la región?

Este artículo busca aproximarse a los actores chinos, a sus intereses y a la forma en que trabajan. Antes de entrar en ello, debemos recordar que, en China, el Estado tiene un rol central en la asignación de recursos, controla el plan de desarrollo y puede sacar el máximo provecho del sistema político socialista. Pero, al mismo tiempo, en las condiciones de la llamada «economía socialista de mercado», las empresas, en especial las más grandes, tanto las de propiedad estatal como las privadas, tienen su propio poder para tomar decisiones2. Además, algunas organizaciones cuasigubernamentales, como el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional (ccpit, por sus siglas en inglés), ocupan una posición singular en la cooperación comercial y económica del país. En efecto, los tres actores anteriormente mencionados –el Estado, las organizaciones cuasigubernamentales y las empresas– juegan roles claves en las relaciones económicas entre China y América Latina. Este artículo pondrá el foco en estas tres categorías de actores chinos, con el fin de analizar los papeles que tienen en diferentes niveles y en diferentes campos relacionados con la participación de China en América Latina.

El enfoque del «diseño desde arriba hacia abajo»

El gobierno chino siempre se ha centrado en el diseño superior o desde arriba hacia abajo de las relaciones económicas bilaterales y continúa expandiendo este rol para estar a la altura de los tiempos que corren. En 2008, se emitió el primer documento sobre las políticas del gobierno chino para América Latina y el Caribe («China’s Policy Paper on Latin America and the Caribbean»); en 2012, se lanzó una serie de medidas para impulsar el comercio bilateral y la inversión; en 2014, se promulgó el marco «1 + 3 + 6» para la cooperación económica bilateral; y, finalmente, en 2015 fue anunciado por ambas partes el Plan de Desarrollo de China y América Latina. Hasta ahora, la estrategia china con respecto a América Latina se ha hecho cada vez más transparente y las medidas lanzadas permiten un margen creciente de maniobra.

El documento de 2008 pretende aclarar aún más los objetivos de la política de China en la región y delinear los principios rectores de una futura cooperación entre las dos partes, al tiempo que se sostiene el sólido y constante crecimiento integral de las relaciones y se fortalece la cooperación integral entre China y América Latina y el Caribe. Este documento de políticas marcó la primera ocasión en que el gobierno chino llamó a una cooperación integral entre ambas partes, haciendo una propuesta clara con respecto a la cooperación en la esfera económica, que abarca el comercio, la inversión, las finanzas, la agricultura, la construcción de infraestructuras, la industria, los recursos y la energía3.

Después de dar a conocer el documento e indicar los principios rectores de la cooperación económica entre las dos partes, China comenzó a trabajar en los detalles finos de estos principios con el fin de hacerlos más específicos, medibles y alcanzables4.

No cabe duda de que las acciones hablan más que las palabras, y la forma en que se implementan las políticas e iniciativas es de crucial importancia. En 2014, el gobierno chino propuso el marco de cooperación «1 + 3 + 6». El «1» se refiere a «un plan», es decir, el Plan de Cooperación China-Celac (2015-2019); el «3», a los «tres motores» para promover el desarrollo integral de la cooperación práctica entre China y América Latina: comercio, inversión y finanzas; el «6», a «seis campos» que impulsarán el vínculo bilateral: energía y recursos naturales, construcción de infraestructura, agricultura, manufactura, innovación científica y tecnológica, y tecnologías de la información como prioridades de cooperación. Al mismo tiempo, China se ha comprometido formalmente a otorgar un préstamo especial de 10.000 millones de dólares para proyectos bilaterales de infraestructura y a elevar aún más el límite de crédito para préstamos especiales hasta 20.000 millones de dólares; el país asiático también proporcionará 10.000 millones de dólares en préstamos en condiciones favorables para los países de América Latina y el Caribe, y pondrá en marcha el Fondo de Cooperación China-América Latina, con un compromiso integral de invertir 5.000 millones de dólares, y proporcionará oficialmente 50 millones de dólares de un fondo especial para la cooperación agrícola. En 2015 se anunció, como uno de los tres documentos finales importantes de la primera reunión ministerial del Foro China-Celac, el Plan Quinquenal de Cooperación bilateral (2015-2019)5.

  • 1.

    Yang Zhimin: es miembro del Instituto de Estudios Latinoamericanos y de la Academia China de Ciencias Sociales (cass, por sus siglas en inglés). Correo electrónico: <yangzhm2000@126.com>.Palabras claves: empresas, Estado, estrategia «desde arriba hacia abajo», organizaciones cuasigubernamentales, América Latina, China.Nota: traducción del inglés de Carlos Díaz Rocca.. Challenge or Opportunity? China’s Role in Latin America. Hearing before the Sub Committee on Western Hemisphere, Peace Corps and Narcotics Affairs of the Committee in Foreign Relations Congress, first session, 20 de septiembre de 2005, disponible en http://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=pst.000058842393;view=1up;seq=1.

  • 2.

    Se ha argumentado que las empresas estatales no tienen ningún poder de decisión y que solo hacen lo que quiere el Estado. En realidad, de 1992 a 2002, China experimentó la reforma hacia un sistema empresarial moderno. En 1993, la tercera Sesión Plenaria del xiv Comité Central del Partido Comunista de China (pcch) adoptó la decisión de establecer el «sistema económico socialista de mercado». El sistema empresarial moderno incluye la propiedad claramente establecida, el poder y la responsabilidad bien definidos, la separación de la empresa de la administración y la gestión científica. En virtud de las limitaciones de la moderna estructura de derechos de propiedad de la empresa, el gobierno no puede ejercer directamente el control ni la gestión de empresas de propiedad estatal. Gu Shutang y Xie Siquan: «Review and Reflection on the Reform of State Owned Enterprise» en Economic Review, 9/8/2002, pp. 2-6.

  • 3.

    «China’s Policy Paper on Latin America and the Caribbean» en China View, 5/11/2008, disponible en http://news.xinhuanet.com/english/2008-11/05/content_10351493_6.htm.

  • 4.

    V. el discurso del premier Wen Jiabao frente a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Santiago de Chile, 27 de junio de 2012, disponible en www.gov.cn/english/2012-06/27/content_2171455.htm (en inglés).

  • 5.

    «First Ministerial Meeting of China-Celac Forum Closes, 2015/01/09» en Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, 9/1/2015, www.fmprc.gov.cn/mfa_eng/wjb_663304/zzjg_663340/ldmzs_664952/xwlb_664954/t1227678.shtml.