Coyuntura

La salida de Uruguay del TISA O la lucha por otra globalización

Si el presidente José Mujica se había sumado a las negociaciones del Acuerdo sobre Comercio de Servicios, que promueve la liberalización, el gobierno de Tabaré Vázquez decidió retirarse. En ello incidió la decisión del Frente Amplio, contra la opinión de algunos ministros. Los detractores del acuerdo sostienen que este entraña un ordenamiento global de nuevo tipo, de graves consecuencias para el desarrollo de los países involucrados, en beneficio de las empresas transnacionales y lleno de cláusulas secretas que cercenan el debate público y democrático.

La salida de Uruguay del TISA / O la lucha por otra globalización

Nota: el autor agradece los comentarios de Fernando Antia, Carlos González, Roberto Kreimerman y Gonzalo Rodríguez, y el aliento de Alberto Couriel.

En la mañana del lunes 7 de septiembre de 2015, Tabaré Vázquez reunió al Consejo de Ministros y le comunicó, en medio de gran expectativa, que había decidido no continuar las negociaciones para el Acuerdo sobre Comercio de Servicios (tisa, por sus siglas en inglés). Dos días antes, el plenario del Frente Amplio (fa) había recomendado al presidente uruguayo que se retirara de las negociaciones por 117 votos sobre 139. El ministro de Economía Danilo Astori y el de Relaciones Exteriores Rodolfo Nin Novoa, dos defensores del ingreso al tisa, guardaron silencio. Fue la ministra de Turismo, Liliam Kechichián, quien declaró a la prensa que el gobierno «asume la decisión de la fuerza política Frente Amplio y le pide al canciller que la concrete, en el sentido de dejar de participar del tratado tisa»1. Agregó que la posición del fa fue «lo suficientemente fuerte como para tomar una decisión hoy».Culminaba así un episodio lleno de secretismo y no muy honroso para la diplomacia oriental, que se había iniciado en septiembre de 2013, durante la presidencia de José Mujica, cuando Uruguay solicitó su incorporación al acuerdo. El entonces presidente dijo por toda explicación: «El tisa es hijo de la globalización, tenemos que estar en la negociación para saber qué van a hacer los grandes países y tomar postura»2.

Pocos temas han sido tan discutidos por los dirigentes, los técnicos y las bases (sobre todo las del fa). Como se ha dicho en el blog Wolf Street, Uruguay «es la única nación en el planeta que ha tenido algún tipo de discusión pública sobre el tisa y sobre lo que implica este cambio en las reglas de juego»3.

¿En qué consiste este acuerdo?

Luego de años de negociaciones en la Ronda Uruguay, la Organización Mundial de Comercio (oms) aprobó el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (agcs), el cual es aplicable a todos los servicios con excepción del transporte aéreo y los suministrados «en ejercicio de facultades gubernamentales». Esta última restricción opera siempre y cuando no se proporcionen en condiciones comerciales ni en competencia con otros proveedores.

El agcs no colmó las expectativas de Estados Unidos y de otros países desarrollados. No se llegó a un acuerdo en el debate sobre compras gubernamentales; las aspiraciones en materia de propiedad intelectual, orientadas por los países desarrollados hacia periodos más largos de protección, no fueron plenamente satisfechas; la presión para que grandes mercados emergentes, consumidores y exportadores de servicios, como China, la India, Rusia, Brasil y otros, redujeran su protección en este rubro no culminó con éxito; y en los servicios más dinámicos, como los financieros o las telecomunicaciones, eeuu y la ue estimaron que lo acordado en el agcs era insuficiente.

El objetivo del tisa, entonces, es alcanzar un acuerdo «omc plus» (o más precisamente, un «agcs plus») y, por tanto, en términos generales, está orientado a lograr niveles más avanzados de liberalización. En definitiva, lo que enfrentó resistencias en la omc busca ahora otro canal para alcanzar objetivos de mayor apertura en el comercio de servicios. Es de notar que las negociaciones del tisa están teniendo lugar fuera del agcs y del marco de la omc. Sin embargo, se busca que el acuerdo quede diseñado para que resulte compatible con un agcs reformulado a partir de esta negociación.

El tisa y los cambios a escala global

En opinión de los promotores del tisa, el agcs ha quedado obsoleto y no atiende ni resuelve los problemas reales y los obstáculos que afectan el comercio de servicios. Esto se encuentra en buena medida relacionado con la protección de este mercado en países muy dinámicos (brics ampliado4) en la producción y exportación de servicios.

Han ocurrido cambios sustanciales en el comercio internacional. Entre 1980 y 2013, los servicios aumentaron su participación en el comercio mundial total de 16,1% a 20%. La mayor parte de ese incremento se registró en las dos últimas décadas del siglo pasado. Pero desde 2000, las exportaciones de servicios, en dólares corrientes, crecieron a tasas superiores en los países en desarrollo (304,3% entre 2000 y 2013) que en los países desarrollados (181,7%)5.

Una segunda comprobación resulta también interesante. eeuu es el país con mayores exportaciones de servicios del mundo, calculadas en dólares corrientes. Además, en los últimos años aumentó sostenidamente la participación de los servicios en sus exportaciones hasta alcanzar, en 2013, 30% del total.

Si se mira a los gigantes asiáticos, se comprueba que un caso semejante se registra en la India: en 2013 los servicios se habían elevado hasta 32,6% de sus exportaciones totales, mientras que las manufacturas habían disminuido su participación en el comercio de bienes de 58,4% en 2005 a 51,1% en 2013. China, con la segunda tasa más alta en el crecimiento de la exportación de servicios, muestra el caso exactamente opuesto. Las manufacturas incrementaron su participación en la exportación de bienes de 91,7% en 2005 a 93,7% en 2013.

A lo anterior se agrega que la protección muestra grandes diferencias entre grupos de países. En el rubro de servicios, la protección más frecuente se presenta a través de regulaciones internas y no de aranceles. El método para cuantificar el grado de «protección tarifaria», también denominado tarifa equivalente (te) de las regulaciones en vigencia, pone en evidencia que las te que gravan los servicios en eeuu y en la ue (ambos muy competitivos en el rubro) son muy bajas, pero en otros países, sobre todo en algunos muy relevantes, siguen siendo elevadas. China, la India, Pakistán e Indonesia mantenían, en 2012, una te superior a 60%; Filipinas, Brasil y Rusia, una te superior a 50%; y México (a pesar del Tratado de Libre Comercio de América del Norte), Tailandia, Turquía y Colombia, una te superior a 40%7.

Esto sugiere que, al menos en economías grandes o medianas en proceso de desarrollo, tanto la protección del mercado interno de servicios como la exportación exitosa de estos parecería que van de la mano, o al menos son compatibles. Reducir el proteccionismo en los servicios que practican los países en desarrollo más dinámicos es, precisamente, uno de los principales objetivos del tisa. Es de notar que sus promotores no han admitido, en el ámbito de la omc, una negociación compensada, ni conceden absolutamente nada en bienes agrícolas, rubro en el que el proteccionismo de los países desarrollados es notorio.

  • 1.

    «tisa: Vázquez pedirá al canciller que abandone negociaciones» en República, 7/9/2015.

  • 2.

    «José Mujica expresa que el tisa es hijo de la globalización, pero Uruguay tiene que estar» en Nodal, 4/2015.

  • 3.

    Don Quijones: «Uruguay Does Unthinkable, Rejects tisa and Global Corporatocracy» en Wolf Street, 22/9/2015.

  • 4.

    Además de China, la India, Rusia, Brasil y Sudáfrica su versión ampliada incluye a Turquía, México, Filipinas e Indonesia.

  • 5.

    J.M. Quijano: «tisa: Las evaluaciones que debe hacer el gobierno» en Voces, 5/2015.

  • 7.

    «tisa Participants Review Progress, Plan

    Next Steps al Stockholding Session» en Bridges, vol. 19 No 26, 16/7/2015