Tema central

La política se fue de fiesta Estrategias electorales, clientelismo político y organizacion informal de los partidos en el nivel local en Ecuador

Para comprender la dinámica política, es necesario prestar atención no solo a las reglas formales sino a las estrategias informales desarrolladas por los candidatos y dirigentes. A partir del estudio de una elección en una pequeña ciudad de Ecuador, el artículo analiza las estrategias utilizadas por los partidos para movilizar votos, poniendo énfasis en los mecanismos, los procedimientos y las reglas no escritas, que se sustentan en recursos y redes personales, vínculos clientelares y de patronazgo. Estas estrategias, lejos de constituir una anomalía, son el corazón de muchos partidos latinoamericanos: observarlas es fundamental para comprender lo que ocurre en la práctica con el trabajo partidario.

La política se fue de fiesta / Estrategias electorales, clientelismo político y organizacion informal de los partidos en el nivel local en Ecuador

Introducción

Hay ciudadanos que se relacionan con la política solo en el nivel local. El contacto con un alcalde o un concejal, su participación en el mitin de un partido, la recepción del beneficio de un programa social o la posibilidad de quejarse por la ineficiencia de un servicio público ocurren en su barrio o en su ciudad. Son los medios de comunicación de masas los que acercan la política nacional a esos ciudadanos, aun cuando, en la práctica, estos se vinculen fundamentalmente con instituciones, grupos políticos o redes sociales en el nivel local. A pesar de ello, en América Latina se ha tendido a estudiar los partidos y sistemas de partidos, las instituciones, los actores sociales e incluso el rendimiento de la democracia básicamente en el nivel nacional, bajo el supuesto de que en este ámbito se refleja fielmente lo local o regional e ignorando las posibles interacciones que supone introducir el análisis de la política subnacional para comprender el funcionamiento de la democracia1.

Tanto en el nivel nacional como en el local, los políticos quieren ganar elecciones y, para ello, toman decisiones, realizan todo tipo de actividades y desarrollan estrategias de movilización electoral2. Como cualquier individuo, el político hace evaluaciones para maximizar sus beneficios personales o partidarios, que están condicionadas por instituciones que restringen las opciones en las que esos individuos se mueven, así como por las estrategias que otros actores tomen3. Para ser elegidos, los candidatos y sus partidos necesitan convencer al mayor número de electores de que apoyen su propuesta, y para ello actúan como empresarios que ofrecen política (información, ideas, proyectos) a cambio de votos. En ese sentido, los partidos formulan políticas (y estrategias) para ganar esas elecciones4.

El estudio de las actividades que realiza un político permite conocer no solo sus decisiones sino también la manera en que una organización política busca conquistar el voto. Cuando los políticos toman decisiones y desarrollan actividades que están previstas en los estatutos e impulsadas por los órganos partidarios, se está ante una organización predominantemente formal: las decisiones son tomadas a través de los canales establecidos, de acuerdo con los lineamientos previstos en documentos y manifiestos y reconocidas como oficiales. La organización formal incluye la sede central, las burocracias, las oficinas locales y las células5.

Ahora bien, en algunos contextos, a los políticos no les basta con desarrollar actividades basadas en propuestas programáticas para ganar elecciones, ni les alcanza con seguir al pie de la letra lo que establecen los estatutos. Al contrario, se apoyan en otros tipos de estrategias para desarrollar esas tareas. Cuando los partidos las emplean, sus decisiones y la manera en que estas se adoptan no dependen de los órganos partidarios, sino de liderazgos personalistas y caciques regionales. En estos casos, las carreras de sus miembros están determinadas por los contactos personales y las redes clientelares. Las organizaciones locales no funcionan como sucursales de una organización nacional: los militantes y dirigentes hacen el trabajo del partido desde su casa o sus lugares de trabajo y el financiamiento se consigue a partir de donaciones, recursos estatales o redes de patronazgo. En estos escenarios, los partidos se organizan fundamentalmente de manera informal.

Cuando esto ocurre, los partidos suelen utilizar estrategias clientelares de movilización electoral. En algunos barrios suburbanos, pueblos o ciudades pequeñas de América Latina, esta manera de relacionarse entre electores y políticos contribuye al trabajo desarrollado por los partidos, particularmente cuando el político se comporta como el proveedor de servicios, bienes materiales o protección, que ofrece a los electores a cambio de su lealtad, solidaridad, apoyo político, trabajo o votos. Este tipo de relaciones clientelares de carácter vertical, jerárquico y utilitarista supone un intercambio dual, material o simbólico, entre actores con poder y estatus desigual, sobre la base de la reciprocidad y cierta instrumentalización paternalista y particularista del vínculo6. Este trabajo analiza la interacción entre las estrategias electorales, el clientelismo político y la organización informal de partidos, como una manera de conocer mejor el modo en que los partidos se organizan en el nivel local. Si bien se trata de aspectos conectados entre sí, no todos los trabajos los vinculan. En este estudio se exploran las estrategias desarrolladas por los políticos en el nivel local sobre la base de dos aproximaciones analíticas. Por una parte, se describen las estrategias de movilización electoral, teniendo en cuenta las actividades que fijan los estatutos, así como también aquellos mecanismos, procedimientos y reglas que se sustentan en recursos y redes personales –de carácter autónomo– no contemplados estatutariamente. Por otra parte, se estudia el modo en que esas estrategias se articulan con las redes clientelares y de patronazgo. Estos vínculos suelen darse fundamentalmente en aquellos contextos donde hay grupos de individuos (clusters) que requieren de una estrategia alternativa a las que las instituciones formales brindan para satisfacer sus necesidades básicas7.

Los datos aquí presentados son resultado de la observación directa de diversos procesos electorales locales realizados en Ecuador, un excelente escenario para conocer el modo en que funcionan los partidos en sistemas de débil institucionalización. Aun cuando es posible estudiar este tipo de procesos en el nivel nacional, en la práctica resulta más sencillo describirlos y analizarlos en contextos micro. El texto se estructura a partir de la descripción del día previo a una elección en una ciudad ecuatoriana. Dicha descripción no agota todos los elementos existentes, pero permite encontrar algunos patrones que pueden contribuir a una reflexión más general sobre las relaciones entre electores y políticos en las ciudades pequeñas, la interacción entre los partidos en el nivel nacional y sus dirigentes locales y, en particular, el modo en que candidatos y partidos se organizan para cumplir algunas funciones básicas de la competencia democrática. El trabajo concluye con una discusión teórica sobre algunos de los elementos más significativos de esa interacción entre organización informal de partidos, clientelismo político y patronazgo en el nivel local.

  • 1. Alertan sobre la necesidad de estudiar el nivel subnacional trabajos como los de Samuel Amaral y Susan Stockes: Democracia local. Clientelismo, capital social e innovación política en la Argentina, Eduntref, Buenos Aires, 2005, o el de Edward Gibson y Julieta Suárez Cao: «Competition and Power in Federalized Party Systems», chhs Working Paper No 1, 2007.
  • 2. Los partidos son grupos políticos que buscan cuotas de poder y que utilizan las elecciones como un mecanismo a partir del cual maximizar sus preferencias. Esta visión puede encontrarse en textos como los de Max Weber: Economía y sociedad [1922], Fondo de Cultura Económica, México, df, 1992; Elmer E. Schattschneider: Party Government, Holt, Rinehart and Winston, Nueva York, 1941; John Aldrich: Why Parties? The Origin and Transformation of Political Parties in America, The University of Chicago Press, Chicago-Londres, 1995; Anthony Downs: «Teoría económica de la acción política» [1957], en Albert Battle (ed.): Diez textos básicos de Ciencia Política, Ariel, Barcelona, 1992; Giovanni Sartori: Partidos y sistemas de partidos, Alianza, Madrid, 1976; entre muchos otros. En esa tarea, los partidos desarrollan «estrategias», esto es, el conjunto de decisiones y actividades que se emplean para alcanzar un objetivo. V. sobre esta definición Gunnar Sjöblom: Party Strategies in the Multiparty System, Studen-literatur, Lund, 1968.
  • 3. Guy Peters: El nuevo institucionalismo, Gedisa, Barcelona, 1999.
  • 4. La noción de que los políticos se preocupan más por conseguir cargos que por defender los programas que proclaman cruza el debate sobre las motivaciones de los políticos. Anthony Downs sostiene: «En una democracia los partidos formulan su política estrictamente como medio para obtener votos. No pretenden conseguir sus cargos para realizar determinadas políticas preconcebidas o servir a los intereses de cualquier grupo particular, sino que ejecutan políticas y sirven a grupos de intereses para conservar sus puestos. Por lo tanto, su función social (esto es, elaborar y realizar políticas mientras se encuentran en el poder) es un subproducto de sus motivaciones privadas (obtener la renta, el poder y el prestigio que supone gobernar)». En «Teoría económica de la acción política» [1957] en A. Battle (ed.): ob. cit., p. 96.
  • 5. El desarrollo teórico original sobre organizaciones informales de partidos se puede encontrar en Flavia Freidenberg y Steve Levitsky: «Organización informal de partidos en América Latina» en Desarrollo Económico vol. 46 No 184, 2007, pp. 539-568.
  • 6. V. la definición de clientelismo de Amparo Menéndez Carrión: «Clientelismo electoral y barriadas: perspectivas de análisis», Documento de Trabajo No 5, Instituto de Estudios Peruanos, 1985, pp. 3-36.
  • 7. Una discusión sobre la naturaleza de los vínculos puede verse en Herbert Kitschelt y Steven I. Wilkinson (eds.): Patrons, Clients and Policies: Patterns of Democratic Accountability, Cambridge University Press, Cambridge, 2007.