Tema central

La formalización del trabajo en Brasil. El crecimiento económico y los efectos de las políticas laborales

Desde 2004, Brasil ha mostrado un buen desempeño de su mercado de trabajo tanto en términos de reducción del desempleo como de aumento del trabajo formal. Además del crecimiento económico, en este desempeño han tenido un papel las instituciones públicas, la recuperación de la capacidad de negociación de los sindicatos, los incrementos del salario mínimo y las políticas sociales masivas, como el programa Bolsa Familia. El número de sindicalizados volvió a aumentar luego de una caída continua en los años 90. Al mismo tiempo, se observa una fuerte reducción de la pobreza y de la extrema pobreza. Estos datos ponen en cuestión las tesis liberales sobre la conveniencia de la flexibilización laboral.

La formalización del trabajo en Brasil. El crecimiento económico y los efectos de las políticas laborales

Introducción

El mercado de trabajo brasileño, al igual que los de prácticamente todos los países latinoamericanos, ha presentado indicadores muy positivos durante la primera década del siglo XXI, en especial en lo que respecta al alza del empleo formal y protegido, la caída del desempleo, la disminución de las desigualdades en la retribución del trabajo, el aumento del ingreso promedio de los trabajadores y el incremento más notorio de los salarios de base, fundamentalmente gracias a la política de valorización del salario mínimo. Si bien queda una serie de problemas estructurales del mercado de trabajo brasileño sin resolver, este movimiento abrió una perspectiva para avanzar hacia la ampliación de la protección social.

La mejora, ocurrida principalmente a partir de 2004, representó una nítida inflexión en relación con la década de 1990, momento en el cual se produjo un significativo deterioro de los indicadores del mercado de trabajo. Esto sucedió en un contexto de inserción del país en la globalización financiera mediante la adopción de políticas de corte neoliberal, con bajo e inestable crecimiento económico y una reestructuración productiva que incluyó la implementación de una agenda de flexibilización de las relaciones laborales, como «alternativa» para enfrentar el creciente desempleo. La inflexión de los indicadores en el mercado laboral puso de manifiesto que la flexibilización no tiene una relación positiva con la creación de empleos. Por el contrario, las oportunidades generadas por un mayor dinamismo económico pueden incrementarse, dentro de una perspectiva de estructuración del mercado y de relaciones laborales, a partir de la acción del Estado y del movimiento sindical, en la medida en que la acción conjunta es muy importante para definir las formas de uso, contratación y remuneración del trabajo.

La formalización del mercado y las relaciones laborales en Brasil a partir de 2004

El contexto brasileño de desestructuración del mercado y de las relaciones de trabajo comenzó a transformarse de forma significativa y consistente a partir de 2004. Durante el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva y a un ritmo modesto, se registraron varios cambios positivos que, de manera progresiva y acumulativa, se amplificaron en el transcurso del segundo mandato y al comienzo del gobierno de Dilma Rousseff1.

Mientras que en 2010 la crisis internacional provocó una fuerte suba del desempleo en varios países, en Brasil se observó un aumento de 7,5% del PIB y el índice promedio de desempleo metropolitano cayó a 6,7%2, porcentaje significativamente menor que el observado en el año de mayor impacto de la crisis (8,1% en 2009). Esto refleja un crecimiento notorio del ritmo de generación de empleos en 2010: 2,9% en áreas metropolitanas3. Durante 2011, el índice promedio anual de desempleo metropolitano retrocedió aún más y se ubicó en 6%, mientras que la ocupación aumentó 1,3%. La caída del desempleo entre 2004 y 2011 benefició a todos los grupos: hombres, mujeres, población mayor de 50 años, sostenes de familia, jóvenes, otros integrantes de la familia. Sin embargo, los hombres de 25 años o más resultaron los más favorecidos. Así, la situación se modificó sustancialmente: de un desempleo explosivo y generalizado en 2002 se pasó a reducidos índices de desempleo, con pleno empleo en varios segmentos y regiones, y un progresivo faltante de profesionales de varias especialidades durante el periodo 2010-20114.

En el contexto de ese proceso de aumento de la ocupación y caída del desempleo, se destaca una fuerte expansión del empleo asalariado formal en los sectores privado y público; los índices promedio anuales de expansión, solo en el periodo 2007-2009, fueron de 5,1% y 4,4%, respectivamente. Estos valores son muy superiores al ritmo de crecimiento de la población económicamente activa (1,45%) y del total de ocupados (1,49%)5. Este desempeño fue suficiente para aumentar de manera significativa el peso del salario y la formalización en la estructura ocupacional de todo el país6.

Durante el periodo 2004-2009, la expansión del empleo formal para el sector privado fue de 25,3%; para el empleo en el sector público alcanzó el 19,3%; en el caso de los empleadores, su número creció en 15%. Las peores ocupaciones presentaron un ritmo mucho menor de crecimiento: el trabajo doméstico se incrementó en 11,8%; el empleo asalariado informal disminuyó 0,8%; el trabajo autónomo aumentó apenas 2,3%, y el trabajo no remunerado se redujo en 21,7%7. Estos datos expresan una tendencia ya caracterizada para ese periodo, según la cual las mejores ocupaciones crecieron a un ritmo más significativo que las peores, dentro del proceso de ampliación notoria del salario y de la formalización de los vínculos laborales8.

Además, esas peores ocupaciones pasaron a mejorar gracias al proceso de formalización, el aumento del valor real del salario mínimo, las mejoras reales de los salarios y los beneficios laborales alcanzados en las negociaciones colectivas9. Por lo tanto, la estructura ocupacional comenzó a recibir los impactos positivos de la pérdida relativa de participación en las peores ocupaciones –con una caída de casi seis puntos porcentuales–, la mejora de esas ocupaciones y el mayor incremento de ocupaciones calificadas y formalizadas –de nivel técnico o superior en áreas como la de los profesionales de ciencias y artes, y en medianas y grandes empresas privadas y públicas, más organizadas y estructuradas, además de los empleos generados por el sector público–; estas últimas aumentaron en conjunto su participación en poco más de cuatro puntos porcentuales dentro de la estructura ocupacional. Así, además del aumento del salario y de la formalización, también benefició a la estructura ocupacional la caída de las ocupaciones precarias, informales e ilegales: el total de los asalariados informales, trabajadores autónomos, trabajadores domésticos y sin remuneración presentó una disminución absoluta en el periodo 2004-200910.

El desempeño favorable del mercado brasileño de trabajo entre 2004 y 2011 estuvo determinado, principalmente, por un ritmo de crecimiento económico cuyo índice promedió 3,5% en el periodo 2003-2006 y 4,5% en el lapso 2007-2010, incluso considerando los perversos impactos de la crisis financiera internacional. A pesar de la opción del gobierno de Lula de seguir, inicialmente, una política macroeconómica guiada por un extremo conservadurismo (en lo que respecta a la política fiscal, con elevados superávits primarios, y más aún en relación con la política monetaria, con las tasas reales de interés más elevadas del mundo), a partir de 2004 la economía brasileña comenzó a crecer a un nivel superior al observado para el periodo 1990-200211.

  • 1. Paulo Eduardo de Andrade Baltar et al.: Trabalho no governo Lula: uma reflexão sobre a recente experiência brasileira, Working Paper No 9, Global Labour University, Berlín, mayo de 2010; J.D. Krein, A.L. dos Santos y Bartira Tardelli Nunes: «Trabalho no Governo Lula: avanços e contradições», Texto para Discussão No 201, Instituto de Economía de la Unicamp, Campinas, febrero de 2012; A.L. dos Santos: Recuperação econômica e trabalho no governo Lula, unam, México, df, en prensa.
  • 2. Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (ibge): Base de datos de la Encuesta Mensual de Empleo, www.ibge.gov.br, fecha de consulta: 2/2/2012.
  • 3. Ibíd.
  • 4. El índice alcanzó su piso mínimo récord en enero de 2012, con apenas 5,5%. J.D. Krein, A.L. dos Santos y B. Tardelli Nunes: ob. cit.; A.L. dos Santos: Recuperação econômica e trabalho no governo Lula, cit.
  • 5. En el periodo 2004-2006, el crecimiento de la ocupación también estuvo determinado por un elevado crecimiento del empleo asalariado y formal en el sector privado (4,9% anual) y en el sector público (2,3%).
  • 6. P.E.A. Baltar et al.: Trabalho no governo Lula: uma reflexão sobre a recente experiência brasileira, cit.
  • 7. A.L. dos Santos: Recuperação econômica e trabalho no governo Lula, cit.
  • 8. P.E.A. Baltar et al.: Trabalho no governo Lula: uma reflexão sobre a recente experiência brasileira, cit. Se trata de tendencias importantes si se considera la notoria pérdida de participación del salario en la estructura ocupacional durante los años 90, especialmente del empleo asalariado formal.
  • 9. Ibíd.
  • 10. A.L. dos Santos: «Trabalho informal nos pequenos negócios: evolução e mudanças no governo Lula», informe final de investigación, ipea, Brasilia, 2011.
  • 11. A.L. dos Santos: Recuperação econômica e trabalho no governo Lula, cit.