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La disputa por lo público en América Latina. Las juventudes en las protestas y en la construcción de lo común

En los últimos años se han producido una serie de movilizaciones juveniles en América Latina. Estas movilizaciones expresan formas contemporáneas de la política en un sentido amplio, no restringido solo a un fenómeno joven. En estas dinámicas, como se vio en las recientes protestas en Brasil, resaltan varias dimensiones, como la politización de los espacios cotidianos, la territorialización de la política, la estetización y culturización de la práctica política, y las disputas por el uso, la apropiación y la producción de lo público en tanto lo común.

La disputa por lo público en América Latina. Las juventudes en las protestas y en la construcción de lo común

Si abordamos las formas de expresión del conflicto social y las principales movilizaciones en la América Latina actual, hablar de la participación juvenil es ineludible. En efecto, los jóvenes son los principales protagonistas de muchos de los procesos de movilización social que se viven en el presente de la región. Asimismo, la alta participación juvenil en las movilizaciones y en los conflictos no es solo un dato comprobable empíricamente o que describe la composición sociodemográfica de los acontecimientos. Proponemos pensarla como un elemento que contribuye a comprender las características, las dinámicas y los sentidos de estos acontecimientos.Esto se enmarca además en un fenómeno más global que nos permite identificar que en las primeras décadas del siglo XXI se han producido en diversas regiones del mundo procesos de movilización social que tienen a los jóvenes como sus principales protagonistas: los movimientos de carácter sociopolítico, como los englobados en la denominada «primavera árabe», que contribuyeron a la caída de distintos gobiernos dictatoriales en el norte de África; los múltiples colectivos que se agrupan bajo la denominación de «indignados» en Europa (sobre todo en España) y América del Norte; las organizaciones estudiantiles que luchan por la democratización y la mejora de la calidad de una educación mercantilizada y degradada en América Latina (Chile, Colombia, México), América del Norte y algunos países de Europa; y los jóvenes urbanos movilizados en Brasil. Estas protestas han sido las más visibles, pero no son las únicas.

Existen también colectivos de indígenas, de trabajadores, de la diversidad sexual, de migrantes, de campesinos, de centros culturales, entre muchos otros, que son activos protagonistas de los conflictos y movilizaciones en sus territorios de acción específicos. Los jóvenes de los sectores populares y de las periferias de muchas grandes ciudades también han construido colectivos y asociaciones que expresan sus formas singulares de participación y compromiso con lo público y con la transformación de la realidad en la que viven. En muchas de estas organizaciones, las disputas territoriales y por el espacio público constituyen la principal modalidad de acción1.

La capacidad organizativa, la visibilidad pública y el renovado interés de muchos jóvenes de la región en la participación política y su compromiso con las cuestiones públicas configuran una coyuntura que Ernesto Rodríguez denomina los «nuevos movimientos juveniles latinoamericanos», con características más propositivas que reactivas2.

De acuerdo con este autor, esta nueva oleada de movimientos juveniles se presenta al menos de dos maneras. Por un lado, los colectivos que buscan formas de participación alternativas a los canales clásicos e instituyen otro tipo de prácticas, expresadas a través de espacios que se alejan relativamente de las vías institucionales conocidas de la política e ingresan en la vida cotidiana. Son movimientos que construyen desde la autonomía y desde formas de organización que discuten las jerarquías y el verticalismo y que no se sienten interpelados por el sistema político y los instrumentos de la democracia representativa (sobre todo, la delegación a través del sufragio y los partidos políticos).

Por otro lado, existen organizaciones que se constituyen en diálogo fluido con el Estado y que encuentran en las políticas públicas de ciertos gobiernos latinoamericanos (denominados progresistas o populares) espacios fértiles de acción y desarrollo de sus propuestas. Son grupos que en algunos casos están vinculados a juventudes partidarias y que se presentan como base de apoyo de los gobiernos en cuyas políticas o instituciones participan.

En algunos países conviven no sin conflicto ambos tipos de movimientos juveniles, y en otros alguna de las dos modalidades prevalece sobre la otra. De todos modos, más allá de estas singularidades, es una realidad cada vez más evidente que las diversas formas de asociatividad juveniles se constituyeron en un tema fundamental para comprender las dinámicas sociales, políticas y culturales en América Latina y han superado los límites sectoriales o generacionales para convertirse en expresión de conflictos sociales más generales.

En efecto, aquí proponemos que las movilizaciones juveniles que se produjeron en América Latina en los últimos años expresan las formas contemporáneas de la política en un sentido amplio, no restringido a un fenómeno únicamente joven. Algunos de los principales rasgos que nos permiten acercarnos a estas configuraciones políticas de la actualidad a través de las movilizaciones y modalidades de participación juveniles son: el proceso de ampliación de la política (politización de los espacios cotidianos); la política como producción territorial y el territorio como producción política (lo que podemos denominar territorialización de la política); un proceso de estetización y culturización en el cual lo expresivo y lo comunicativo cobran un lugar creciente en la práctica política; y, no menos importante, las disputas por el uso, la apropiación y la producción de lo público que permiten la expresión de un espacio público no estatal, que abre una brecha entre la lógica mercantil y la lógica estatal y posibilita así la emergencia de lo comunitario y lo público en tanto lo común.Llegados a este punto, podríamos formular al menos dos interrogantes. Por un lado, por qué los jóvenes son los protagonistas principales de muchos de los procesos de movilización social en América Latina y también en el mundo; y, más interesante aún, por qué la apelación y la identificación juveniles se han convertido en potentes movilizadores y generadores de participación. Por otro lado, se trata de dilucidar si las movilizaciones juveniles expresan características políticas más amplias que pueden identificar coyunturas sociales generales, y cuáles serían esos rasgos que se condensan en lo juvenil pero que lo exceden.

Por cuestiones de espacio y enfoque, aquí nos concentraremos en la segunda pregunta para avanzar en las configuraciones generacionales de la política en la región. Sobre el primer interrogante, que líneas arriba desagregamos en dos partes, solo diremos que es necesario desentrañar el proceso por el cual las juventudes y lo juvenil (y no solo los jóvenes) adquirieron un lugar central en el mundo contemporáneo –proceso que es nombrado frecuentemente como una juvenilización de la vida–; interpretar por qué la apelación a la juventud y lo juvenil es un elemento que promueve la adhesión, participación y movilización políticas; y, más específicamente, comprender por qué y de qué manera muchos de los conflictos políticos vuelven a ser tramitados en clave generacional en la actualidad3. Siguiendo con nuestro planteo, a continuación ampliaremos el análisis acerca de los rasgos generacionales de la política en la América Latina actual, pensándolos a partir de algunas experiencias concretas que sucedieron en varios países de la región en los últimos tiempos.

  • 1. P. Vommaro: «Juventud y política» en aavv: Diccionario internacional de derecho del trabajo y de la seguridad social, Tirant Lo Blanch / ltr, Madrid-San Pablo, 2013.
  • 2. E. Rodríguez: Movimientos juveniles en América Latina: entre la tradición y la innovación, Celaju / Unesco, Montevideo, 2013.
  • 3. Para ampliar estas cuestiones, v. Melina Vázquez: «En torno a la construcción de la juventud como causa pública durante el kirchnerismo: principios de adhesión, participación y reconocimiento» en Revista Argentina de Estudios de Juventud vol 1 No 7, 2013; y M. Vázquez y P. Vommaro: «Con la fuerza de la juventud: aproximaciones a la militancia kirchnerista desde La Cámpora» en Germán Pérez y Ana Natalucci (comps.): Vamos las bandas. Organizaciones y militancia kirchneristas, Nueva Trilce, Buenos Aires, 2012.