Entrevista

La digitalización del campo en América Latina. ¿Para qué sirve internet en el mundo rural? Entrevista a Francine Brossard Leiva

Si bien la revolución digital es un hecho, las tecnologías de la información y la comunicación aún tienen un impacto limitado fuera de las ciudades.

La digitalización del campo en América Latina. ¿Para qué sirve internet en el mundo rural? / Entrevista a Francine Brossard Leiva

¿Qué interés manifiestan los gobiernos latinoamericanos por una digitalización del campo?

Lamentablemente el tema de la digitalización en el campo no es aún una prioridad para los gobiernos, a pesar de existir preocupación en el tema a nivel global. Prueba de ello es la escasa o nula información existente en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el mundo rural. Por otra parte la realidad indica que la agricultura no es un sector prioritario en las estrategias digitales de los gobiernos ni tampoco para los ministerios de Agricultura, con algunas excepciones como en el caso de México, Ecuador, Perú, Argentina, Brasil, Costa Rica y Uruguay. Aun así, la mayoría de los objetivos estratégicos de los países latinoamericanos y caribeños van dirigidos más bien hacia la conectividad digital, pero no hacia el uso y aplicabilidad de las TIC en el sector rural.

A nivel rural, el acceso a internet es débil, generalmente por problemas geográficos y/o de aislamiento que impiden la instalación de antenas de telecomunicaciones. Además están los costos elevados de instalación de la fibra óptica, por lo cual la conectividad en zonas rurales se realiza generalmente a través de la 3G o banda ancha móvil. Cuando hay pocos usuarios, la inversión de poner banda ancha en un sector rural aislado es difícil de pagar o no se justifica económicamente. Las inversiones se harán cuando las empresas privadas vean que el mercado es interesante. Por eso son importantes la inversión pública y los acuerdos gubernamentales, como lo subrayan los esfuerzos que actualmente está desarrollando CEPAL, para coordinar los gobiernos de la región y desarrollar recomendaciones de políticas para reducir los costos de la banda ancha.

La exclusión del mundo rural en materia digital no es sólo un dato sociocultural, sino una debilidad productiva, financiera y comercial que afecta directamente la competitividad de las empresas agrícolas y la calidad de vida de los habitantes rurales. Hasta el momento, se han implementado varias iniciativas tendientes a dotar de infraestructura y capacitación digital a los países. Sin embargo, el desafío fundamental es fomentar un uso más intensivo de las TIC.

¿Puede la digitalización fomentar la innovación y la tecnología en el campo? Y esto mismo, ¿podría presentar el campo como un lugar más atractivo para los jóvenes?

El mundo digital hoy en día abre un sin número de oportunidades para el emprendimiento y la innovación. Hoy se habla cada vez más sobre la «Internet de las cosas» (del inglés, Internet of Things), donde los objetos o las cosas están interconectados digitalmente a través de Internet. De ahí también que se mencionan las diferentes oportunidades y aplicaciones innovadoras para el futuro del agro como de smart agro o «agricultura inteligente». En este área pueden encontrarse diversas aplicaciones que van desde el uso de herramientas TIC de bajo costo, de rápida implementación y fácil uso, para ser usadas a nivel de la pequeña y mediana agricultura. Y en el opuesto se encuentra la implementación de sistemas sofisticados y de alto costo, que son altamente intensiva en su uso de las TIC en todas las fases, es decir: recopilación de datos, procesamiento e interpretación de éstos, aplicación de variables mediante el uso de GPS y de Sistemas de Información Geográfica basado en el empleo de información satelital, donde hablamos de «agricultura de precisión», que se dirige más bien hacia los grandes productores.

Gracias a estas diferentes aplicaciones tecnológicas innovadoras será posible contar con información rápida y precisa que permita controlar de forma eficiente y oportuna las diferentes exigencias de cada cultivo, con el objetivo de alcanzar mejores rendimientos gracias a una mejor gestión de la explotación agrícola. Estas mismas oportunidades se abren para la juventud rural contemporánea que está cada vez más inmersa en un conjunto de nuevas relaciones de sociabilidad en las cuales interactúan directamente las TIC. Pero a su vez debemos estar conscientes que existen crecientes migraciones de jóvenes del campo a la ciudad, en busca de nuevas oportunidades de trabajo, lo que produce un envejecimiento cada vez mayor en las zonas rurales, e incluso en ciertos países, se observa además un fenómeno de «feminización» del campo, debido a la partida de los hombres hacia actividades de mayor remuneración (como por ejemplo la minería en el caso de Chile), dejando solas a las mujeres a cargo de las explotaciones agrícolas. Todo esto constituye un panorama bastante desolador para el uso de las TIC en el campo, al existir una población «ignorante» desde el punto de vista digital, y jóvenes desincentivados de trabajar en el campo, y «desconectados» de la realidad digital.

Los análisis realizados en diferentes países del mundo sobre la juventud rural muestran claramente que los jóvenes asimilan más fácilmente las nuevas tecnologías relacionadas con la agricultura y que los jóvenes agricultores son más proclives en aumentar su producción agrícola gracias a estas tecnologías modernas. Es por ello que existen algunos desafíos importantes de abordar con el objeto de «reencantar» a estos jóvenes, y de mostrarles las enormes posibilidades que les ofrece el uso de las TIC.

Primero, hay que cambiar la percepción que tienen los jóvenes de la agricultura. Tiende a verse como una actividad «anticuada», tradicional y sin mucho futuro. Para poder cambiar esta percepción se debe mostrar una agricultura reorientada hacia los jóvenes, como una nueva alternativa a través de las TIC. Además, y quizás con más énfasis, hay que mostrar las posibilidades que ofrecen estas nuevas tecnologías a la hora de conectarse. Es en este contexto que aparecen las comunidades virtuales como un lugar de encuentro entre los pares, con un objetivo en común y con intereses e inquietudes que desean compartir. Es también esencial poder educar y formar a los jóvenes rurales en el uso y aplicación de las TIC en el ámbito rural, para que puedan optar por permanecer en el campo y trabajar activamente en ellos y permitirles mejores opciones y estilos de vida. Es muy importante destacar la importancia de fomentar la Innovación y el emprendimiento rural: la creación de teletrabajos, de aplicaciones tecnológicas nuevas y específicas para el agro, de plataformas digitales para facilitar el comercio, por ejemplo. Finalmente, también se tiene que hacer hincapié en la diversificación y la igualdad de género. Aún persisten problemas en el sector rural tan básicos como la tenencia de la tierra. En algunas comunidades, los jóvenes, y sobre todo las mujeres jóvenes, no se les permite poseer tierras. Con la aparición y la accesibilidad de las nuevas tecnologías, tales como el uso de invernaderos y las producciones orgánicas, así como ciertos cultivos innovadores como las flores, las plantas medicinales, entre otros, que no requieren de grandes extensiones de tierra, muchos jóvenes, especialmente las mujeres jóvenes podrán considerar la agricultura como fuente de inversión, y obtener sus propios terrenos.

¿Qué opciones existen hoy en día para los pequeños productores? Sin o con escaso acceso a internet de banda ancha, ¿pueden igual beneficiarse de la revolución digital?

El acceso a Internet en las zonas rurales es realmente escaso. Considerando los hogares con acceso a Internet mediante conexión fija, existe una brecha importante entre el acceso en las zonas urbanas y el acceso en las zonas rurales. Las diferencias entre países se acentúan conforme aumenta el nivel de ingreso. En Bolivia, la penetración de Internet en el quintil más rico es menor que la penetración en el quintil más pobre de Chile. Todo esto contribuye a un panorama bastante desolador para los pequeños productores.

Sin embargo existen algunas alternativas que han dado ciertos resultados al no disponer conectividad de banda ancha y a veces ni de banda móvil en sus hogares.

Un ejemplo notable ha sido el caso de Chile con la creación de las primeras comunidades virtuales agrícolas. Este proyecto se desarrolló en el contexto de la temática del uso de las TIC en el sector rural como herramienta de innovación para fortalecer la competitividad de la agricultura campesina, a través de soluciones TIC que mejoraran el acceso y uso de información relevante para la toma de decisiones, y a su vez promoviera la asociatividad y colaboración entre las empresas y los distintos actores involucrados en el desarrollo sectorial.

La iniciativa tuvo como supuestos tres factores: persiste una gran brecha digital en el sector rural, los pequeños agricultores padecen de una fuerte asimetría de información, debido a su aislamiento y marginalidad de los circuitos del conocimiento, y la mayoría de ellos pertenecen a un segmento etario de mayor de 50 años, caracterizado por una cierta distancia y dificultad en el uso de las TIC.

En la India, pequeños productores y mercados locales se vinculan a través de un sistema basado en teléfonos celulares no inteligentes. ¿Existen semejantes iniciativas en la región?

Sin duda, el teléfono móvil actualmente es una herramienta de comunicación y transmisión de datos mayormente usada en la población rural: tiene precio accesible, es de fácil manejo y de múltiples usos, y se ha entonces convertido en un poderoso instrumento para acercar el conocimiento y la información útil a las realidades rurales.

Entre mayo de 2013 y mayo de 2014, el uso de internet mediante computadora disminuyó de 7 puntos mientras que el acceso mediante teléfonos móviles se duplicó. La proporción de la población mundial cubierta por las redes móviles y celulares es ahora de más del 95 %. El número de usuarios de Internet también ha crecido rápidamente, y actualmente se estima en más del 40 % de la población mundial.

Se siguen observando diferencias sustanciales en las tasas de penetración de la telefonía fija y móvil y la banda ancha entre los países, como dentro los países, en particular entre las zonas urbanas y rurales. En muchos todavía persiste una brecha digital entre hombres y mujeres, y la diferencia puede ser amplia entre las personas con ingresos más altos y las con ingresos más bajos.

El teléfono móvil ya no es utilizado solamente como una herramienta de comunicación de audio, sino que ahora ofrece varias otras funciones integradas. Muchas organizaciones en el medio rural utilizan los servicios de mensajería corta (SMS) para difundir información con la población rural de manera más amplia, eficiente y efectiva (por ejemplo, noticias y precios del mercado agropecuario, alerta temprana sobre condiciones y amenazas climatológicas, información sobre desastres y como mitigarlos). Por otra parte, entre las aplicaciones avanzadas: las tecnologías móviles más modernas (Mobile GPS, MMS, 3G y otras) pueden facilitar el desarrollo de servicios innovadores para sus aplicaciones en agricultura de precisión, geotrazabilidad, manejo y control fitozoosanitario, etc.

Algunas de las experiencias chilenas resumen los avances tecnológicos que se aplican en la región para mejorar la productividad del campo. Desde el Ministerio de Agricultura se desarrolló un servicio de entrega de información de precios a través de SMS, se usa el mismo sistema para el envío de información pertinente a los productores vía DATAGRO. Además, existen tecnologías vinculadas a los teléfonos inteligentes, por ejemplo un sistema de alerta temprana para la anticipación de eventos del ámbito fito-sanitario para los productores de papa mediante internet móvil, o una aplicación móvil basada en un sistema parecido al usado en Argentina, para saber cuándo las plantas necesitan agua, fertilizante o un cambio de temperatura en sus invernaderos. Para eso, se instalaron en los cultivos sistemas de monitoreo con sensores de última generación para medir distintas variables. Gracias a códigos QR y tecnología móvil celular, los productores frutícolas pueden realizar seguimiento y trazabilidad del fruto cosechado por la recolección manual de superficies en constante aumento, desde el huerto al packing. Otra tecnología es la de AGROSUCCESS, un sistema inalámbrico que automatiza y controla el riego de los cultivos y similar al proyecto de SAGARPA-CONACYT de México.

¿Qué trabas existen al desarrollo de políticas públicas orientadas a la digitalización del campo?

Como mencionado anteriormente, son contados los países que cuentan con políticas públicas orientadas directamente hacia la digitalización en el campo. Ello representa un enorme obstáculo para poder avanzar en el desarrollo de las TIC en el campo. Sin embargo se están haciendo algunos esfuerzos a nivel regional para avanzar hacia una disminución de la brecha digital entre zonas urbanas y rurales.

Uno de ellos es el caso de las Conferencias realizadas por eLAC, que es un plan de acción para América Latina y el Caribe, acorde con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI), con visión de largo plazo, y que plantea que las TIC son instrumentos de desarrollo económico y de inclusión social. La CEPAL actúa como Secretaría Técnica de este plan de acción regional.

En el 2015 se llevó a cabo la última Conferencia ministerial sobre la sociedad de la información de América Latina y el Caribe en México. Su objetivo fue acordar una agenda digital para la región con miras al 2018 (eLAC2018). En esta Conferencia se realizó un balance y se renovaron los acuerdos establecidos en el mecanismo de diálogo político, que se inició en 2005, fortaleciendo de este modo el proceso de integración regional en materia digital. Para ello se consideraron el dinamismo tecnológico y las tendencias marcadas por la ubicuidad de Internet, la convergencia tecnológica, las redes sociales, la economía digital, el gobierno electrónico y la analítica de grandes volúmenes de datos (big data), sin dejar de lado las necesidades pendientes de resolver en materia de acceso y uso de las TIC.

Otro organismo preocupado a nivel mundial de la inclusión digital es la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) donde se están revisando aspectos respecto de los big data del sector de los servicios TIC con el objeto de utilizarlos para elaborar información en gran escala sobre la pertinencia de políticas públicas, comparando por ejemplo las desigualdades de los niveles de ingresos y uso de TIC, o las diferencias de uso entre ciudad y campo. Desde el 2014 la UIT implementó la Agenda Conectar 2020, la cual establece una serie de metas y objetivos para mejorar el crecimiento y la integración de las TIC, su sostenibilidad y la contribución de la innovación y las asociaciones. Ellos sientan la base para que las TIC puedan contribuir plenamente a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se prevé que la proporción de hogares con acceso a Internet supere el objetivo de Conectar 2020 a nivel mundial, pero es preciso esforzarse más para aumentar el número de usuarios de Internet. La comunidad internacional debe abordar con prioridad la cuestión de la brecha digital entre los países desarrollados y países en desarrollo y entre las zonas urbanas y las zonas rurales. En la mayoría de los países, la conectividad ha tendido a favorecer las zonas urbanas, que tienen una mayor demanda agregada y un retorno más rápido de la inversión. La UIT estima que 95% de la población mundial está cubierta actualmente por una señal móvil celular. Sin embargo, las redes 3G son, en gran medida, inexistentes en muchas zonas rurales en los países de bajos ingresos.

Para terminar, se debe incentivar a nivel de Estado que se promueva la promulgación de legislación y políticas que permitan a las empresas rurales desarrollar modelos de negocio que exploten la telefonía móvil, y difundir buenas prácticas que emanen de innovaciones exitosas que han tenido un claro impacto en los medios de vida rural. Por último difundir casos exitosos de emprendimiento rural en TIC, de forma tal de incentivar a los jóvenes y mujeres rurales en su usabilidad y que desarrollen aplicaciones que se ajusten a los requerimientos específicos de las comunidades rurales.


Francine Brossard Leiva se desempeña como oficial de Asuntos Económicos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en la Unidad de Desarrollo Agrícola (uda), a cargo de la realización de misiones de apoyo a países de la región, en especial, Ecuador, Colombia, Cuba, y Chile. Trabajó en el Ministerio de Agricultura de Chile (Minagri) y participó en la creación de la Fundación para la Innovación Agraria (fia) (1996-2011). Constituyó la mesa tic Rural del Minagri (2006 y 2011) y fue secretaria ejecutiva de la Comisión de Igualdad de Oportunidades del Minagri (2000-2010). A partir de 2011 ha sido consultora internacional en tic Rural para diversos países de América Latina y de África.