Entrevista

La digitalización del campo en América Latina ¿Para qué sirve internet en el mundo rural?

Si bien la revolución digital es un hecho, las tecnologías de la información y la comunicación aún tienen un impacto limitado fuera de las ciudades.

La digitalización del campo en América Latina  / ¿Para qué sirve internet en el mundo rural?

¿Qué interés manifiestan los gobiernos latinoamericanos por una digitalización del campo?

Lamentablemente el tema de la digitalización en el campo no es aún una prioridad para los gobiernos, a pesar de existir preocupación en el tema a nivel global. Prueba de ello es la escasa o nula información existente en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el mundo rural. Por otra parte la realidad indica que la agricultura no es un sector prioritario en las estrategias digitales de los gobiernos ni tampoco para los ministerios de Agricultura, con algunas excepciones como en el caso de México, Ecuador, Perú, Argentina, Brasil, Costa Rica y Uruguay. Aun así, la mayoría de los objetivos estratégicos de los países latinoamericanos y caribeños van dirigidos más bien hacia la conectividad digital, pero no hacia el uso y aplicabilidad de las TIC en el sector rural.

A nivel rural, el acceso a internet es débil, generalmente por problemas geográficos y/o de aislamiento que impiden la instalación de antenas de telecomunicaciones. Además están los costos elevados de instalación de la fibra óptica, por lo cual la conectividad en zonas rurales se realiza generalmente a través de la 3G o banda ancha móvil. Cuando hay pocos usuarios, la inversión de poner banda ancha en un sector rural aislado es difícil de pagar o no se justifica económicamente. Las inversiones se harán cuando las empresas privadas vean que el mercado es interesante. Por eso son importantes la inversión pública y los acuerdos gubernamentales, como lo subrayan los esfuerzos que actualmente está desarrollando CEPAL, para coordinar los gobiernos de la región y desarrollar recomendaciones de políticas para reducir los costos de la banda ancha.

La exclusión del mundo rural en materia digital no es sólo un dato sociocultural, sino una debilidad productiva, financiera y comercial que afecta directamente la competitividad de las empresas agrícolas y la calidad de vida de los habitantes rurales. Hasta el momento, se han implementado varias iniciativas tendientes a dotar de infraestructura y capacitación digital a los países. Sin embargo, el desafío fundamental es fomentar un uso más intensivo de las TIC.

¿Puede la digitalización fomentar la innovación y la tecnología en el campo? Y esto mismo, ¿podría presentar el campo como un lugar más atractivo para los jóvenes?

El mundo digital hoy en día abre un sin número de oportunidades para el emprendimiento y la innovación. Hoy se habla cada vez más sobre la «Internet de las cosas» (del inglés, Internet of Things), donde los objetos o las cosas están interconectados digitalmente a través de Internet. De ahí también que se mencionan las diferentes oportunidades y aplicaciones innovadoras para el futuro del agro como de smart agro o «agricultura inteligente». En este área pueden encontrarse diversas aplicaciones que van desde el uso de herramientas TIC de bajo costo, de rápida implementación y fácil uso, para ser usadas a nivel de la pequeña y mediana agricultura. Y en el opuesto se encuentra la implementación de sistemas sofisticados y de alto costo, que son altamente intensiva en su uso de las TIC en todas las fases, es decir: recopilación de datos, procesamiento e interpretación de éstos, aplicación de variables mediante el uso de GPS y de Sistemas de Información Geográfica basado en el empleo de información satelital, donde hablamos de «agricultura de precisión», que se dirige más bien hacia los grandes productores.

Gracias a estas diferentes aplicaciones tecnológicas innovadoras será posible contar con información rápida y precisa que permita controlar de forma eficiente y oportuna las diferentes exigencias de cada cultivo, con el objetivo de alcanzar mejores rendimientos gracias a una mejor gestión de la explotación agrícola. Estas mismas oportunidades se abren para la juventud rural contemporánea que está cada vez más inmersa en un conjunto de nuevas relaciones de sociabilidad en las cuales interactúan directamente las TIC. Pero a su vez debemos estar conscientes que existen crecientes migraciones de jóvenes del campo a la ciudad, en busca de nuevas oportunidades de trabajo, lo que produce un envejecimiento cada vez mayor en las zonas rurales, e incluso en ciertos países, se observa además un fenómeno de «feminización» del campo, debido a la partida de los hombres hacia actividades de mayor remuneración (como por ejemplo la minería en el caso de Chile), dejando solas a las mujeres a cargo de las explotaciones agrícolas. Todo esto constituye un panorama bastante desolador para el uso de las TIC en el campo, al existir una población «ignorante» desde el punto de vista digital, y jóvenes desincentivados de trabajar en el campo, y «desconectados» de la realidad digital.

Los análisis realizados en diferentes países del mundo sobre la juventud rural muestran claramente que los jóvenes asimilan más fácilmente las nuevas tecnologías relacionadas con la agricultura y que los jóvenes agricultores son más proclives en aumentar su producción agrícola gracias a estas tecnologías modernas. Es por ello que existen algunos desafíos importantes de abordar con el objeto de «reencantar» a estos jóvenes, y de mostrarles las enormes posibilidades que les ofrece el uso de las TIC.

Primero, hay que cambiar la percepción que tienen los jóvenes de la agricultura. Tiende a verse como una actividad «anticuada», tradicional y sin mucho futuro. Para poder cambiar esta percepción se debe mostrar una agricultura reorientada hacia los jóvenes, como una nueva alternativa a través de las TIC. Además, y quizás con más énfasis, hay que mostrar las posibilidades que ofrecen estas nuevas tecnologías a la hora de conectarse. Es en este contexto que aparecen las comunidades virtuales como un lugar de encuentro entre los pares, con un objetivo en común y con intereses e inquietudes que desean compartir. Es también esencial poder educar y formar a los jóvenes rurales en el uso y aplicación de las TIC en el ámbito rural, para que puedan optar por permanecer en el campo y trabajar activamente en ellos y permitirles mejores opciones y estilos de vida. Es muy importante destacar la importancia de fomentar la Innovación y el emprendimiento rural: la creación de teletrabajos, de aplicaciones tecnológicas nuevas y específicas para el agro, de plataformas digitales para facilitar el comercio, por ejemplo. Finalmente, también se tiene que hacer hincapié en la diversificación y la igualdad de género. Aún persisten problemas en el sector rural tan básicos como la tenencia de la tierra. En algunas comunidades, los jóvenes, y sobre todo las mujeres jóvenes, no se les permite poseer tierras. Con la aparición y la accesibilidad de las nuevas tecnologías, tales como el uso de invernaderos y las producciones orgánicas, así como ciertos cultivos innovadores como las flores, las plantas medicinales, entre otros, que no requieren de grandes extensiones de tierra, muchos jóvenes, especialmente las mujeres jóvenes podrán considerar la agricultura como fuente de inversión, y obtener sus propios terrenos.