Tema central

La calle para quien la ocupa. Las condiciones sociopolíticas de la globalización no hegemónica en México DF

Por ser una de las ciudades más grandes del mundo y con mayor cantidad de vendedores informales, el Distrito Federal de México es un buen escenario para estudiar la globalización no hegemónica. Este artículo se enfoca en las transformaciones registradas en el mundo de los comerciantes informales a partir deuna serie de cambios económicos y políticos, como la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte(TLCAN), las novedosas sociedades entre comerciantes mexicanos y chinos, y los modos de regulación política de esta economía informal, alterada solo en parte por la llegada de la centroizquierda al gobierno de la ciudad.

La calle para quien la ocupa. Las condiciones sociopolíticas de la globalización no hegemónica en México DF

La globalización es un fenómeno que ha resultado de la confluencia de grandes cambios económicos, políticos y tecnológicos que tuvieron lugar en las últimas tres décadas del siglo XX. La desregulación económica y financiera, el colapso de la Unión Soviética y de los regímenes de los países de Europa del Este y la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación son la trama sobre la que confluyen los nuevos hilos que sirven de urdimbre al Estado y su redimensionamiento, y al nuevo mercado en el que tienen un lugar prominente las grandes empresas transnacionales del comercio, la industria y las finanzas.El modelo keynesiano, exitoso en muchos países durante los «30 años gloriosos» –entre mediados de los años 40 y mediados de los 70–, marcados por el crecimiento y la estabilidad social, entró en una crisis a partir de la cual los gobiernos y las empresas iniciaron una reestructuración productiva que se materializó en la desregulación, la privatización de las empresas públicas y la tendencia al desmantelamiento del contrato social. La reestructuración capitalista de los años 80 se concretó en algunas reformas económicas con las que se intentaba alcanzar cuatro metas: lograr mayores beneficios empresariales en la relación capital-trabajo; intensificar la productividad del trabajo y del capital; globalizar la producción, la circulación y los mercados; y conseguir el apoyo del Estado para aumentar la productividad y la competitividad, a veces en detrimento de la protección social. Esta reestructuración dependía de la innovación tecnológica, de la flexibilidad y del cambio organizativo orientado a la adaptabilidad. El colapso de la URSS y el triunfo del mercado sobre las economías planificadas sirvieron de soporte político e ideológico para los cambios. La velocidad del cambio tecnológico y la aplicación de la electrónica a los sistemas de producción y comunicación están transformando los Estados nacionales, la división del trabajo y las relaciones laborales, las formas de producir, distribuir y consumir, las identidades colectivas y la vida doméstica cotidiana; además, favorecen la tendencia a que se separen la economía, la política y la cultura1.

La revolución de las tecnologías de la información y la comunicación transformó a estas en vehículos para la integración de los mercados financieros globales. Esta es la globalización hegemónica regulada por las instituciones multilaterales como la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), y está enmarcada en múltiples acuerdos internacionales establecidos por la Unión Europea, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el Mercosur y muchos otros. El análisis de esta globalización o mundialización se ha realizado según diversas perspectivas. Entre ellas están la teoría de las relaciones internacionales, que parte de la idea de que existen Estados soberanos que actúan desde el campo político y militar y están en creciente interdependencia y coordinación internacional; y la teoría que podemos denominar «de determinación económica», que sostiene que el proceso de mundialización está comandado por el poder económico, que no se identifica con las divisiones territoriales de los Estados nacionales. Pero entreverada con esta globalización existe otra globalización no hegemónica, que no la contradice ni la niega, sino que aprovecha sus intersticios y sus vacíos para sacar también provecho de la producción, la circulación y el consumo globalizados. Esta globalización, que también podría denominarse «internacionalización de la economía informal», no es únicamente un hecho mercantil asimilable a la respuesta automática ante la apertura económica, sino que está imbricada además en sistemas de poder local, nacional y transnacional. China aparece como una base cada vez más importante de este proceso al proveer de bienes de consumo popular y a bajo costo a gran parte de la población de los países en desarrollo.

Se trata más bien de la otra cara de la globalización, que opera en sus márgenes y está constituida por millones de personas que se desplazan entre países y continentes con permisos y sin ellos, con mercancías legales, «semilegales» o ilegales, que en lo individual pueden ser de poco valor pero que en conjunto significan enormes volúmenes de capital. Sus actores son pequeños comerciantes, empresarios y migrantes que, de manera «informal» y fuera del control estatal, llevan sus mercancías nuevas o usadas, genuinas o falsificadas, a los clientes de la base de la pirámide que los esperan en los centros de las ciudades, en la periferia o en el medio rural. Así, esta globalización no hegemónica brinda alternativas de consumo, de supervivencia a través del empleo que genera para los vendedores y de movilidad social para quienes hacen los negocios.

Muchos Estados, las grandes empresas transnacionales y los medios de comunicación de masas consideran estas actividades de la globalización no hegemónica como ilegales e ilegítimas, y se las llega a asociar con el crimen organizado, como si estuviesen en los mismos circuitos que el lavado de dinero, el contrabando de armas, de drogas2 o de seres humanos, por lo que se las considera un peligro para las economías y las sociedades nacionales. Algunos analistas piensan que este tráfico ilícito coloniza las administraciones públicas de los países con gobiernos débiles y corruptos, las esclaviza, manipula y compra3. Sin embargo, desde otros miradores se observa que quienes participan en las nuevas lógicas de intercambio subalternas a través de estos nexos globales desde abajo no pretenden reemplazar ni destruir el capitalismo, sino beneficiarse de él, y en muchos puntos de su trayecto aparecen connivencias y se entrecruzan grandes empresas formales con pequeñas empresas informales consideradas como ilícitas4.

Migrantes chinos y vendedores informales de México DF

La globalización desde abajo empieza a ser estudiada en profundidad y ya existen algunos trabajos que la analizan preponderantemente desde los ángulos económico y cultural5. En este texto, nos interesa abordar las implicaciones políticas de la globalización no hegemónica a partir del caso de la Ciudad de México. En efecto, para que pueda tener lugar la circulación y venta de mercancías en los lugares más visibles y prohibidos, tanto por sus implicaciones espaciales como fiscales, es necesario que los vendedores estén bien organizados.

  • 1. Alain Touraine: «Presentación» en ¿Podremos vivir juntos? Iguales y diferentes, Fondo de Cultura Económica, México, df, 1997, pp. 9-23.
  • 2. Para un análisis del tráfico de drogas y la corrupción en América Latina a partir del caso de México, v. Jean Rivelois: Drogue et pouvoirs: du Mexique aux paradis, L’Harmattan, París, 2000. Para un análisis de diversos países, v. Pierre Salama (ed.): «Drogues: un nouvel avantage comparatif?» en Tiers-Monde vol. xl No 158, 4-6/1999.
  • 3. Moisés Naím: Ilícito. Cómo traficantes, contrabandistas y piratas están cambiando el mundo, Debate, Barcelona, 2006.
  • 4. Carlos Freire y Vera Telles: «São Paulo: comércio informal e mercadorias políticas» en Carlos Alba Vega y Pascal Labazée (coords.): Metropolización, transformaciones mercantiles y gobernanza en los países emergentes. Las grandes ciudades en las mutaciones del comercio mundial, El Colegio de México / ird, México, df, en prensa.
  • 5. Alain Tarrius: La mundialización por abajo. El capitalismo nómada en el arco mediterráneo [2002], Hacer Editorial, Barcelona, 2007; Alejandro Portes, Luis Guarnizo y Patricia Landoldt (coords.): La globalización desde abajo: transnacionalismo inmigrante y desarrollo. La experiencia de Estados Unidos y América Latina, Flacso-México / Miguel Ángel Porrúa, México, df, 2003; Fernando Rabossi: «Ciudad del Este and the Brazilian Circuits of Commodities» en Gordon Mathews, Gustavo Lins Ribeiro y Carlos Alba Vega (eds.): Economic Globalization from Below, Routledge, Londres, 2012; G. Mathews: Ghetto at the Center of the World: Chungking Mansions, Hong Kong, The University of Chicago Press, Chicago, 2011; Ritajyoti Bandyopadhyay: «Negociaciones del archivo desde abajo: el caso de los vendedores ambulantes movilizados en Calcuta» en Estudios de Asia y África vol. 45 No 1 (141), 1-4/2010.