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La agricultura urbana: un fenómeno global

La agricultura urbana y periurbana es tan antigua como las ciudades y se puede encontrar en distintas formas en todo el mundo. Pese a los procesos de urbanización y a los cambios en los estilos de vida que alejan a las poblaciones de la vida rural, este tipo de agricultura está experimentando un renacimiento en el Sur y en el Norte globales y ofrece una importante contribución al sistema social y ecológico y al régimen económico para una ciudad sostenible. Esta actividad deviene una estrategia efectiva contra el hambre y la pobreza, y también aporta efectos positivos en tiempos de calentamiento global.

La agricultura urbana: un fenómeno global

Nota: traducción del alemán de Alejandra Obermeier

La agricultura urbana desde una perspectiva global

El siglo xxi se caracteriza por un crecimiento mundial de la población, que se concentra principalmente en las ciudades. Este predominio de la vida urbana conlleva constantes desafíos socioecológicos, socioeconómicos y políticos. En este contexto, el desafío central consiste en proyectar espacios humanos dignos y en garantizar la seguridad alimentaria urbana1. A los habitantes de las grandes ciudades y las metrópolis les resulta cada vez más difícil asegurarse la disponibilidad y el acceso a suficientes alimentos. Estas tendencias se registran no solo en ciudades del Sur global, sino también en las áreas urbanas del Norte.Podría suponerse entonces que la agricultura ha desaparecido por completo de los espacios urbanos, pero no es así. Por el contrario, la agricultura es una práctica local y un componente integrado a los sistemas urbanos.

La producción urbana de alimentos fue desarrollándose hasta convertirse en una praxis existencial2 que, sin embargo, aún no termina de aprovecharse pese a sus dimensiones e importancia. Cada vez son más los habitantes de las ciudades de todas las clases sociales que se dedican al cultivo de alimentos, a la cría de animales y peces o a actividades relacionadas con la silvicultura. Es característico que la agricultura urbana se practique de las formas más disímiles, en las más diversas dimensiones y a raíz de distintos motivos.

Vista desde una perspectiva global, la agricultura urbana constituye un componente del sistema de casi todos los espacios urbanos. Esto se advierte en el cultivo comercial de alimentos en los alrededores de las ciudades, que sirve en primer lugar para abastecer a sus habitantes de alimentos básicos suficientes. En el Sur global, la agricultura urbana orientada al mercado coexiste con las más variadas formas de agricultura orientada a la subsistencia. En estos casos, los jardines de las viviendas se utilizan en primer lugar para garantizar el abastecimiento básico del hogar. Generalmente basta con una superficie de cultivo pequeña. Además de los motivos económicos que mueven a practicar esta actividad, también se mencionan cada vez más las motivaciones sociales y ecológicas. La agricultura urbana suele ser considerada un «ejemplo elemental» en la relación práctica con la naturaleza3.

La práctica de la agricultura en un contexto urbano se relaciona con manifestaciones locales, culturales y sociales. La agricultura suele asociarse con prácticas y formas de vida rurales, con algo que se hace en el campo. El concepto «agricultura urbana» constituye en cierto sentido un oxímoron. Sin embargo, esos términos a primera vista contradictorios se encuentran íntimamente relacionados4.Desde los comienzos de las ciudades existe allí producción de alimentos. La agricultura ya se practicaba en las ciudades de las altas culturas (Mesopotamia y Egipto). Además, los primeros asentamientos se desarrollaron en las inmediaciones de superficies agrícolas y suelos fértiles. La razón es que allí se disponía de suficientes alimentos para abastecer a la población. La prioridad era mantener el sistema económico y social de la ciudad. El objetivo fundamental era compensar déficits estacionales de alimentos y adaptarse a condiciones cambiantes. De ahí se desprende que el crecimiento de las ciudades también estaba determinado de manera decisiva por la dimensión de los bienes agrícolas producidos en el espacio urbano. Esto implica que la agricultura urbana constituye desde sus comienzos una estrategia resiliente para asegurarse la subsistencia, y que los conceptos «urbano» y «agricultura» son indisociables5.

No obstante, la modernización e industrialización ocurridas en el siglo xix llevaron a que la horticultura desapareciera prácticamente por completo del paisaje urbano. Aún así, algunos establecimientos agrícolas siguieron existiendo de manera informal. Solo a partir de las crisis económicas y políticas de la modernidad y de la posguerra, la horticultura urbana comenzó a despertar cada vez más el interés del desarrollo y el planeamiento urbanísticos. Surgió entonces una nueva tendencia a producir alimentos en las ciudades. Se explotaron nichos económicos mediante el trueque a escala hogareña, lo cual contribuyó de manera decisiva a garantizar la seguridad alimentaria de la población urbana. Aquí pueden advertirse semejanzas con los huertos familiares orientados a la subsistencia en el Sur global.

Un ejemplo de cómo se ha extendido y manifestado la agricultura urbana es la concepción del Movimiento de las Ciudades Jardín [Garden City Movement], surgido en Inglaterra a principios del siglo xx. Este concepto puede hallarse hasta el día de hoy en muchas ciudades africanas y americanas. El concepto de «ciudad jardín» incluye la fundación de ciudades en antiguos terrenos agrícolas. Esto se vincula a la implementación de diferentes funciones urbanas y a la supresión de la división espacial estricta entre campo y ciudad. El ejemplo de las ciudades jardín destaca especialmente la integración de la agricultura en el contexto urbano.El siglo xxi habilitó un renacimiento y una renovada tendencia hacia la producción urbana de alimentos en el Norte global. Ejemplos de ello son los huertos en pequeñas superficies privadas (balcones, terrazas) pero también públicas (parques, espacios verdes) en grandes ciudades como Vancouver, Nueva York, Londres, Berlín o Tokio. Además de su visibilidad en metrópolis y grandes ciudades, la agricultura también puede encontrarse particularmente en las pequeñas y medianas urbes, donde la ruralidad y la urbanidad están ligadas de un modo más estrecho. En algunas ciudades, la agricultura penetró incluso en los desarrollos urbanísticos. Otro ejemplo es que se ha comenzado a practicar la agricultura no ya en forma horizontal, como es habitual, sino como vertical farming. Esto permite ampliar el espacio horizontal limitado de las ciudades cultivando alimentos en varios pisos6.

  • 1.

    Barbara Degenhart: es máster en Ciencias e investigadora de la cátedra de Geografía Cultural en la Universidad de Bayreuth. Realiza sus estudios de doctorado en la Bayreuth International Graduate School for African Studies (bigsas). Palabras claves: agricultura urbana, cambio climático, multifuncionalidad, seguridad alimentaria, sistema urbano, urbanización. Nota: traducción del alemán de Alejandra Obermeier.. Gabriele Berberich: Megacities: Shaping of a Sustainable Future World. Megastädte: Die Welt von morgen nachhaltig gestalten, Federal Ministry of Education and Research, Bonn, 2010.

  • 2.

    Luc Mougeot: «The Hidden Significance of Urban Agriculture. Vision for Food, Agriculture, and the Environment» en Focus No 3, resumen 6, International Food Policy Research Institute (ifpri), Ottawa, 2000.

  • 3.

    Hartwig Berger: Entgrenzte Städte. Zur politischen Ökologie des Urbanen, Westfälisches Dampfboot, Münster, 2003.

  • 4.

    Thomas Frieder: «Urbane Gärten und bäuerliche Landwirtschaft: Welche Städter braucht das Land?» en Christa Müller (comp.): Urban Gardening: Über die Rückkehr der Gärten in die Stadt, Oekom, Múnich, 2011; L. Mougeot: Urban Food Production: Evolution, Official Support and Significance, Cities Feeding People Report No 8, International Development Research Centre (idrc), Ottawa, 1994.

  • 5.

    Frank Ellis y James Sumberg: «Food Production, Urban Areas and Policy Responses» en World Development vol. 26 No 2, 1998.

  • 6.

    Cedric Janovicz: Zur sozialen Ökologie urbaner Räume, Transcript, Bielefeld, 2008.