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Irán y América Latina: más cerca por una coyuntura de futuro incierto

Desde mediados de la década de 2000, varias naciones latinoamericanas han estrechado sensiblemente sus vínculos con Irán. El presidente Mahmud Ahmadineyad visitó varias veces los países del bloque bolivariano liderado por Venezuela, y los lazos políticos y económicos han tomado nuevos bríos. ¿Cómo fue el proceso que habilitó el acercamiento de países con historias, culturas y regímenes políticos tan distantes? ¿Qué valores comparten los países latinoamericanos con el régimen de Teherán? ¿Hasta qué punto estas relaciones dependen de las coyunturas, tanto iraníes como latinoamericanas? El artículo responde estas preguntas y brinda claves de lectura para contextualizar los nuevos ejes geopolíticos soberanistas del mundo actual.

Irán y América Latina: más cerca por una coyuntura de futuro incierto

Irán y algunos países latinoamericanos mantienen desde hace algunos años relaciones novedosas y cada vez más intensas. Desde 2005 se perciben intercambios crecientes de toda naturaleza, especialmente con Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina. El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad viajó tres veces a América Latina desde principios de 2013, para asistir a tres actos protocolares: el funeral de Hugo Chávez, la toma de posesión de Nicolás Maduro y la asunción del reelecto presidente ecuatoriano Rafael Correa. Por otra parte, los ministros de Relaciones Exteriores argentino e iraní firmaron en Etiopía, el 27 de enero de 2013, un compromiso relativo al tratamiento judicial de un atentado cometido en Buenos Aires en 1994 y atribuido a figuras del poder iraní1.

Este acercamiento llamó la atención de los medios de comunicación y de varios gobiernos. En el caso estadounidense y europeo, predomina la preocupación; en otras latitudes, se impone la simpatía. Pero sin duda nadie queda indiferente. Las ambiciones nucleares iraníes, junto con su régimen confesional, focalizaron todas las miradas críticas. Por el contrario, su desafío permanente a Washington es visto con aprobación en muchos países de la periferia. Y todo ello se produce en un contexto particular de América Latina: luego del fin de las dictaduras, la construcción de la paz en América Central y la consolidación de la democracia en los países del Cono Sur, la región se beneficia de una fuerte simpatía global tanto en las instituciones como en los pueblos. Y esas realidades transmiten percepciones contradictorias que pueden traducirse en preguntas: ¿por qué Irán y ciertos países como Venezuela, Brasil, Bolivia, Cuba, Ecuador o Nicaragua, tan alejados geográfica, cultural e ideológicamente, y sin un pasado compartido, llegaron a acercamientos tan estrechos? ¿Cuál es el contenido de estas confluencias? ¿Anuncia este alineamiento una nueva división del mundo, que opone a Occidente, como en la época de la Guerra Fría, a una contraparte que le disputa la hegemonía mundial?

Para responder a estas preguntas en el marco necesariamente limitado de un artículo, adoptamos una metodología de investigación sin duda elemental, pero capaz de abrir caminos para comprender mejor estos fenómenos. Vamos, entonces, a intentar «desarmar» la problemática en partes, como si fuese una computadora, que tiene un componente material y otro programático. Primero, entonces, vamos a brindar una «fotografía» de las relaciones bilaterales Irán-América Latina que permita medir su dimensión real. Una idea más precisa de estas relaciones, en su intensidad y calidad, puede en efecto permitirnos una aproximación a las lógicas políticas que las encarrilan2.

Una relación ampliada y consolidada a partir de 2005

Históricamente, las relaciones de América Latina con Irán fueron casi inexistentes. El Irán imperial mantenía vínculos diplomáticos formales con pocos países latinoamericanos: con Argentina, desde 1902; con Brasil y Uruguay, desde 1903; con México, desde 1937, y con Venezuela desde 1947. El petróleo, fuente principal de los recursos iraníes, había abierto una nueva vía de contacto con la Venezuela de Carlos Andrés Pérez, iniciadora de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). El sha Reza Pahlevi visitó Caracas en 1975, y Carlos Andrés Pérez viajó a Teherán en 1977. Más tarde, la Revolución Islámica de 1979, que derrocó la monarquía, no supuso cambios cualitativos en la relación mutua. Apenas se pueden señalar algunos contactos y proyectos, aunque podrían analizarse hoy día, con la perspectiva del tiempo acumulado, como pasos premonitorios.

Entre 1986 y 1991, Argentina e Irán establecieron una cooperación nuclear civil bajo control de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). El proyecto agotó rápidamente sus potencialidades por dos razones. Por un lado, contradecía otros proyectos desarrollados entre Argentina, Egipto e Iraq (especialmente el programa llamado Cóndor II). Por el otro, la guerra entre Irán e Iraq, el alineamiento político-militar de Argentina con Estados Unidos y la participación argentina en la primera Guerra del Golfo llevaron a la nación sudamericana a suspender toda forma de cooperación con la Organización Iraní de Energía Atómica (AEOI, por sus siglas en inglés) en 1991, ya bajo el gobierno de Carlos Menem. Unos años más tarde, en 2000, Irán participó otra vez en Caracas en una reunión de la OPEP. Chávez estaba ya en el poder. Y a partir de ese evento hubo, efectivamente, una aproximación, pero aún limitada; era una relación bilateral y de poca densidad. Más tarde, el jefe de Estado venezolano se desplazó tres veces a Irán entre 2000 y 2005. Y en el mismo periodo, su homólogo Mohamad Khatami (jefe de Estado entre 1997 y 2005) visitó Caracas en tres oportunidades.

Pero la llegada de Mahmud Ahmadineyad a la presidencia iraní, en 2005, coincidió con el ascenso casi simultáneo al gobierno de dirigentes nacionalistas y de centroizquierda en América del Sur: Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil (2003), Néstor Kirchner en Argentina (2003), Evo Morales en Bolivia (2006) y, poco tiempo después, Rafael Correa en Ecuador (2007), Fernando Lugo en Paraguay (2008) y José «Pepe» Mujica en Uruguay (2010); estos cambios conllevaron una diversificación y extensión de las relaciones. El nuevo presidente iraní se desplazó cuatro veces a América Latina entre 2006 y 2010; dos veces más en 2012 y tres entre enero y mayo de 20133. Visitó Venezuela en cada uno de estos viajes, pero también Bolivia (en dos oportunidades), Brasil, Cuba, Ecuador y Nicaragua. Los presidentes de estos países latinoamericanos devolvieron estas visitas: Chávez estuvo seis veces en Teherán, Evo Morales en dos ocasiones, y Rafael Correa, Lula y Daniel Ortega viajaron en una oportunidad. Después de los jefes de Estado, ministros y diputados intercambiaron visitas cruzadas.

Pero más allá de estos viajes, por primera vez las relaciones iraníes-latinoamericanas se materializaron en algo más que visitas. Las dos partes dieron más importancia a sus representaciones diplomáticas. Irán abrió embajadas en Bolivia, Colombia, Chile, Nicaragua (2007), San Vicente y Granadina (2008) y Ecuador (2009); Bolivia inauguró una legación en Teherán. A ambos lados, los poderes respectivos han creado instrumentos de conocimiento mutuo. Después de un seminario internacional dedicado a América Latina, organizado en 2007 en Teherán, el Instituto Iraní de Estudios Políticos Internacionales (IPIS, por sus siglas en inglés) creó un departamento dedicado al mundo hispanohablante, al tiempo que Ahmadineyad nombraba cuatro asesores regionales en 2010. Uno de ellos fue especialmente encargado de los temas de América Latina. Del lado latinoamericano, algunas universidades crearon espacios específicos para responder las demandas de los Estados, como el Centro de Estudios del Medio Oriente Contemporáneo (Cemoc), que funciona desde 2002 en la ciudad argentina de Córdoba, y en 2011, en Heredia (Costa Rica), se fundó el Centro de Estudios de Medio Oriente y África del Norte (Cemoan).

  • 1. En los años 90 se produjeron en Buenos Aires dos atentados cuyo blanco eran Israel y la comunidad judía, uno dirigido contra la Embajada de Israel en Argentina, en 1992, y el otro contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (amia), en 1994. Por este último fueron acusadas judicialmente figuras importantes del régimen de Teherán.
  • 2. Para escribir este artículo actualizamos dos publicaciones anteriores: «L’Iran et l’Amérique latine de langue espagnole, les intérêts communs et circonstanciels de deux mondes longtemps éloignés» en Michel Makinsky: L’Iran et les grands acteurs régionaux et globaux, L’Harmattan, París, 2012 y «L’Iran et l’Amérique latine: des convergences solides et circonstancielles», serie Actuelles de l’Ifri, Ifri, París, julio de 2012.
  • 3. V. la agenda de estas visitas en Brandon Fite: us and Iranian Strategic Competition, Peripheral Competition in Latin America and Africa, csis, Washington, dc, 7 de noviembre de 2011.