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Hacia un modelo de inclusión digital rural Una mirada sobre América Latina y el caso de Chile

La mayoría de los países de América Latina y el Caribe se encuentran aún en una etapa incipiente de apropiación y uso de tecnologías de la información y la comunicación (tic) en el sector de la pequeña y mediana agricultura, debido a la persistencia de brechas importantes en el sector. Los países han realizado esfuerzos considerables para mejorar el acceso a las tic, pero ahora ha llegado el momento de orientarlas hacia su incorporación real por parte de la población rural y hacia su aplicabilidad en el sector, de forma tal de alcanzar la ansiada inclusión digital rural.

Hacia un modelo de inclusión digital rural / Una mirada sobre América Latina y el caso de Chile

Las tecnologías de información y comunicación (tic)1 se han transformado en un instrumento indispensable en todos los sectores de la actividad económica, social y cultural. El acceso y uso de ellas son, hoy en día, indispensables para el logro de los objetivos de desarrollo, crecimiento y bienestar social de las naciones. De acuerdo con la visión de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en la Conferencia elac 20152, la revolución digital y la de los datos son dos de los mayores cambios de paradigma a escala global, y ambas pueden impulsar nuevos modelos de negocio, nuevas herramientas de políticas públicas y nuevas formas de participación ciudadana sustentadas por la economía digital, para crear sociedades más solidarias y equitativas.

Si bien se ha visto un gran auge de estas herramientas tic en los sectores industriales, donde ya se habla del mundo de las «industrias inteligentes» (smart industries), de las «ciudades inteligentes» (smart cities) y de «internet de las cosas» (Internet of things), aún es necesario realizar avances muy significativos en materia de incorporación de las tic en el mundo agrícola y, en especial, trabajar hacia la inclusión digital en el ámbito rural. Las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, requieren sumar herramientas digitales para aumentar su competitividad y, por su parte, las instituciones públicas tienen un gran desafío para avanzar en la digitalización de sus servicios con miras hacia una inclusión digital tanto urbana como rural. La mayoría de los países de América Latina y el Caribe se encuentran aún en una etapa incipiente de apropiación y uso de tic en el sector de la agricultura, y son las unidades empresariales de mayor tamaño las que usan estas tecnologías.

La pequeña y mediana agricultura requiere por tanto incorporar de forma urgente las tic como instrumento de mejora de la gestión productiva y comercial. Las exigencias de los mercados internacionales y, progresivamente, también de los mercados internos, obligan a elevar los estándares de calidad, a mejorar la eficiencia en la gestión y a introducir modalidades de control productivo de alta precisión que solo pueden lograrse con el auxilio de tecnologías digitales. Adicionalmente, la inserción en mercados externos obliga a contar con información permanente y actualizada, y en este sentido el uso de las fuentes digitales y la interacción que ellas posibilitan otorgan ventajas significativas a quienes las manejan.

Las brechas que persisten

Según datos de Cepal3, la penetración de internet en la región, medida como el número de usuarios respecto de la población total, se duplicó en un lapso de ocho años, al pasar de 20,7% en 2006 a 50,1% en ese último año. No obstante, en 2014 ese porcentaje continuaba siendo muy inferior al promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (ocde), donde alcanzaba el 81,8%.

Esta débil conectividad digital en la región se puede explicar por la persistencia de brechas en el acceso y uso de las tic por parte de la población total, brechas que dependen de las siguientes variables: nivel de ingreso, nivel de educación, grupo etario, género y localización espacial. Partiendo de la primera variable, una rápida mirada a las cifras obtenidas desde este observatorio de Cepal respecto del acceso a internet según quintiles de ingreso, muestra claramente que, en todos los países de la región, a mayor ingreso de la población, mayor acceso a internet. Existen barreras evidentes en este acceso en el quintil más bajo, vinculadas al costo del servicio y de la infraestructura requerida (computadora, tableta, etc.), aunque también son importantes la falta de conocimiento respecto de los beneficios que puede ofrecer internet al hogar y del uso de una computadora o teléfono celular para conectarse, por lo cual muchas veces, y en especial en el ámbito rural, se considera un gasto innecesario.

En cuanto a la variable educacional, se observa que, a mayor nivel de escolaridad, es mayor el acceso a las tic. Entre los países observados en la región, se puede citar Brasil, con una de las mayores diferencias porcentuales entre el grupo de educación primaria, que accede tan solo en 4,7% a internet, y el grupo de educación terciaria o superior, que alcanza el 91,8%; y el caso opuesto de Chile, con la menor brecha: 30,7% de acceso de los grupos de educación primaria y 86% del grupo de educación terciaria o superior. Esto es preocupante, si consideramos que el acceso a estas nuevas tecnologías está fuertemente condicionado por el nivel socioeconómico de las familias y que el sistema escolar ha sido una de las principales herramientas para reducir esta brecha tecnológica. A pesar de los esfuerzos que realizan los diferentes países de la región para equipar sus escuelas con tic, el desafío apunta más bien a lograr que los estudiantes las usen con un fin educativo y no solo de entretenimiento, lo cual supone también que los docentes sepan incorporar estas nuevas tecnologías en sus prácticas educativas, para así lograr realmente una alfabetización y una formación digital arraigadas en la población entera. Otra variable interesante de destacar es la de género: de acuerdo con estudios realizados por Cepal en varios países de la región4, las mujeres igualan a los hombres en acceso a internet, lo que indicaría que la brecha digital de género estaría en vías de superación. Esto viene también a posicionar el rol de la mujer rural, que generalmente es quien se hace cargo de los hijos en el hogar, los ayuda en sus deberes escolares y, por tanto, accede más frecuentemente a una computadora.

Al contrario de la variable anterior, la penetración de internet en zonas rurales continúa estando fuertemente rezagada. Considerando los hogares con acceso a internet mediante conexión fija o banda ancha fija de 13 países de América Latina y el Caribe, en 2013, la brecha entre el acceso en las zonas urbanas y rurales era superior a 10 puntos porcentuales. Esta diferencia superaba los 30 puntos porcentuales en Brasil, Colombia y Panamá, y los 20 puntos porcentuales en Chile, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. Pese a la gran desventaja de los hogares rurales, la heterogeneidad de la región es tal, que el porcentaje de hogares rurales con acceso en Costa Rica y Uruguay es mayor que el porcentaje de hogares urbanos con acceso en Bolivia, República Dominicana, Guatemala y El Salvador.

  • 1.

    Francine Brossard Leiva: se desempeña como oficial de Asuntos Económicos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en la Unidad de Desarrollo Agrícola (uda), a cargo de la realización de misiones de apoyo a países de la región, en especial, Ecuador, Colombia, Cuba, y Chile. Trabajó en el Ministerio de Agricultura de Chile (Minagri) y participó en la creación de la Fundación para la Innovación Agraria (fia) (1996-2011). Constituyó la mesa tic Rural del Minagri (2006 y 2011) y fue secretaria ejecutiva de la Comisión de Igualdad de Oportunidades del Minagri (2000-2010). A partir de 2011 ha sido consultora internacional en tic Rural para diversos países de América Latina y de África. Palabras claves: inclusión digital, ruralidad, tecnologías de información y comunicación (tic), América Latina y el Caribe.. Si bien no existe una única definición de las tecnologías que son consideradas como tales, en general, al hablar de tic se hace referencia a internet, computadoras de escritorio y portátiles, teléfonos celulares y otras tecnologías móviles (tabletas o ipads), televisión, radio y teléfono fijo.

  • 2.

    V. el discurso pronunciado por la secretaria ejecutiva de Cepal, Alicia Bárcena, en la elac 2015, Ciudad de México, el 5 de agosto de 2015. elac es un plan de acción para América Latina y el Caribe, acorde con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (odm) y la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (cmsi), con visión de largo plazo.

  • 3.

    Cepal: Observatorio para la Sociedad de la Información en Latinoamérica y el Caribe (Osilac), sobre la base de encuestas de hogares de los institutos nacionales de estadística.

  • 4.

    Cepal: «Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad», xii Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, Cepal / Ministerio de la Mujer, Santo Domingo, 15-18 de octubre de 2013, disponible en http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/16561/S2013579_es.pdf;jsessionid=ccfae4693473b0f99cfd4f56ca32b41c?sequence=1.