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¿Gatopardismo sojero? Los efectos de la bonanza sojera sobre el cambio estructural en Argentina y Brasil

Este artículo busca determinar si la bonanza del precio internacional de la soja desde fines de los años 90 ha redundado en un cambio estructural en Argentina y Brasil, realizando pruebas de hipótesis con algunos de los indicadores propuestos por la Cepal. La pregunta que orienta el trabajo es si han cambiado los términos de intercambio para estos países o si estamos frente a una suerte de «gatopardismo sojero» detrás de los renovados discursos industrialistas. Para responderla, se revisará una serie de indicadores que, si bien no son definitivos, permiten sacar conclusiones acerca de los modelos vigentes.

¿Gatopardismo sojero? Los efectos de la bonanza sojera sobre el cambio estructural en Argentina y Brasil

Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie. (…) ¿Y qué ocurriría entonces? ¡Bah! Negociaciones punteadas con inocuos tiros de fusil, y luego todo seguirá siendo lo mismo, pero todo estará cambiado. (…) Una de estas batallas en las que se lucha hasta que todo queda como estuvo.

Giuseppe Tomasi di Lampedusa: El gatopardo1

El último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Cambio estructural para la igualdad. Una visión integrada del desarrollo, plantea la necesidad de que los países no se concentren únicamente en el crecimiento del PIB, sino también en su cambio cualitativo, con una mayor participación tanto en la producción como en el comercio de sectores dinámicos que permitan el crecimiento sostenido con generación de empleo2. En este sentido, el documento afirma que los países ricos en recursos naturales (como los sudamericanos) tienen la oportunidad de aprovechar la actual mejora en los términos de intercambio para los países productores de materias primas y reorientar las rentas originadas en estas actividades hacia sectores con eficiencia dinámica (schumpeteriana y keynesiana), de manera de dejar de depender de la «lotería de los recursos» que les ha tocado en suerte.

En el siguiente apartado se expondrán las principales características de Argentina y Brasil como países ricos en recursos naturales y las condiciones de la actual bonanza del precio de la soja; luego se discutirán las distintas posturas teóricas en torno de la maldición o bendición que significa poseer en abundancia algún recurso natural; posteriormente se evaluará la existencia de cambio estructural en los países mencionados utilizando los indicadores propuestos por la Cepal y, por último, se presentarán algunos comentarios a modo de conclusiones provisorias.

Los recursos naturales en Argentina y Brasil

Las economías de Argentina y Brasil se caracterizan por su elevada riqueza en recursos naturales, que les ha permitido en distintas etapas históricas de su desarrollo crecer sobre la base del aprovechamiento de esas riquezas. Una de estas etapas fue la del modelo agroexportador, que duró desde fines del siglo XIX hasta la década de 1930; y un nuevo ciclo se abrió a partir de la mejora en los términos de intercambio desde fines de la década de 1990.

El gráfico 1 muestra el stock de recursos naturales por habitante en valores (dólares de 2005) para el año 2005 en Argentina, Brasil, América Latina y el mundo. Puede observarse que, tanto en cultivos como en tierras de pasturas, los dos países sudamericanos tienen una ventaja comparativa respecto al resto del continente y del mundo. Esta dotación favorable de factores los ubicó en una situación ventajosa cuando aumentaron los precios de los alimentos, en particular el de la soja, desde fines de los años 90.El precio de este cultivo comenzó a crecer fuertemente desde 1999 por varias razones, entre ellas, el aumento del precio del petróleo, el manejo de los inventarios de Estados Unidos, la especulación financiera y el aumento de la demanda de soja por parte de China y la India3.

A partir de ese momento, las exportaciones de soja de ambos países comenzaron a crecer de manera exponencial, como puede verse en el gráfico 3. Este hecho ha sido estudiado en otra ocasión como una posible fuente de generación del problema de la «enfermedad holandesa» en estos países. Esto significaría que con el ingreso de divisas por el aumento de las exportaciones puede acelerarse el crecimiento del sector de los bienes no transables y desacelerarse el crecimiento en el resto de los bienes transables tradicionales (como las manufacturas de origen industrial y otros productos agrícolas que no experimentan una bonanza)4.

La pregunta que surge, en este contexto, es si los recursos originados por el boom en el mercado de alimentos en ambos países han desencadenado un proceso de cambio estructural que permita aumentar el crecimiento a largo plazo y disminuir la vulnerabilidad externa asociada a la dependencia del mercado internacional de un solo producto. Pasaremos a continuación, entonces, a discutir las distintas posiciones que existen en la academia respecto del rol de los recursos naturales en la economía.

Recursos naturales: ¿maldición o bendición?

Las posturas en torno del rol de los recursos naturales en la economía son muy diversas; resumiremos a continuación las que consideramos más importantes. En primer lugar, la teoría neoclásica del comercio exterior (el «modelo Heckscher-Ohlin») afirma que los países tendrán ventajas comparativas en aquellos bienes intensivos en los factores relativamente más abundantes del país5. Por lo tanto, será eficiente y beneficioso para el país especializarse en la producción de este tipo de bienes. Con esta misma postura, pueden encontrarse algunos trabajos de la Cepal que insisten en el potencial de las redes basadas en recursos naturales como plataformas para el desarrollo6.En segundo lugar, hay una enorme producción de literatura que sostiene que la posesión de recursos naturales en abundancia para un país es necesariamente una maldición para el crecimiento7. Es decir que estos países tienden a crecer a tasas más bajas que los países pobres en recursos naturales, pues el «capital natural» expulsa al capital extranjero, al capital social, al capital humano, al capital físico y al capital financiero; además de incentivar la corrupción y disminuir las libertades políticas. Esta es la versión «neoclásica» del problema conocido como «enfermedad holandesa», según la cual si un país experimenta una bonanza de precios en algún recurso que posee en abundancia, necesariamente la apreciación en el tipo de cambio provocada por la gran entrada de capitales disminuirá las rentabilidades de otros sectores de bienes transables, cuya producción deja de ser viable.

Por último, la postura estructuralista niega las dos anteriores teorías: los recursos naturales no serían, en sí mismos, ni una maldición ni una bendición para el país que los posee8, como lo muestran los ejemplos de economías desarrolladas ricas en recursos naturales como Australia, Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelandia, Noruega, etc. Es decir que los recursos naturales no representan necesariamente una maldición, sino que pueden servir como base para el cambio estructural. Se trata de un problema de política económica. No vale de mucho crecer a tasas exorbitantes si ese crecimiento implica la reprimarización de la economía y una redistribución regresiva de los ingresos como consecuencia del aumento en el precio de los alimentos; es necesario, además, un cambio cualitativo en las estructuras productivas. Sin embargo, es importante matizar esta postura, que por momentos roza el voluntarismo: para modificar la estructura productiva se requiere poner en cuestión la inserción de la región en el mundo, tal como lo señala la Teoría de la Dependencia. Esto significa modificar tanto la orientación de los flujos financieros a la región, como el destino y sentido del comercio internacional9.Este cambio cualitativo debe aumentar la eficiencia dinámica de la economía en detrimento de la eficiencia estática; es decir, debe incrementar tanto la «eficiencia schumpeteriana» (sectores con más altas tasas de crecimiento de la productividad, el conocimiento y las capacidades) como la «eficiencia keynesiana» (patrón de especialización en sectores beneficiados por tasas más altas de crecimiento de la demanda, interna y externa) y dejar de depender de la eficiencia asociada a su dotación inicial de recursos (eficiencia estática o ricardiana). En este sentido, resulta indispensable que el cambio estructural involucre una modificación en la composición del PIB y el comercio internacional, en la composición del empleo y en el patrón de especialización. Para ello, son necesarias políticas macroeconómicas (de corto plazo), como el manejo sobre algunos precios claves (como el tipo de cambio), y políticas industriales activas para alterar la estructura económica (trayectoria de largo plazo) de una economía.

  • 1. Agostina Costantino: licenciada en Economía, magíster en Ciencias Sociales y doctoranda en Ciencias Sociales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)-México. Es becaria del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México.Palabras claves: reprimarización, cambios estructurales, enfermedad holandesa, soja, Argentina, Brasil.Nota de la autora: agradezco los comentarios que hicieron a este trabajo Alicia Puyana, Martín Schorr y Francisco J. Cantamutto. Sin embargo, toda opinión, error u omisión contenidos aquí son plena responsabilidad mía.. Argos Vergara, Barcelona, 1958, pp. 20, 23 y 25.
  • 2. Cepal, Santiago de Chile, 2012, disponible en www.eclac.org/cgi-bin/getprod.asp?xml=/pses34/noticias/documentosdetrabajo/4/47424/P47424.xml&xsl=/pses34/tpl/p38f.xsl&base=/pses34/tpl/top-bottom.xsl.
  • 3. Cepal: ob. cit., pp. 120-122. Jayati Ghosh afirma que la soja es el único producto cuyo aumento de precio puede explicarse por el incremento de la demanda de China y la India a partir del crecimiento de sus pib, desde el momento en que los niveles de consumo per cápita del resto de los granos en estos países, de hecho, han caído. J. Ghosh: «Commodity Speculation and the Food Crisis» en World Development Movement, 2010, <www.wdm.org.uk/sites/default/files/Commodity speculation and food crisis.pdf>.
  • 4. Alicia Puyana y A. Costantino: «Sojización y enfermedad holandesa en Argentina: ¿la maldición verde?», ponencia presentada en el Seminario Internacional «¿Cómo sembrar el desarrollo en América Latina?», Universidad Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas, 29 a 31 de octubre de 2012. En un especial publicado en el Boletín Informativo Nº 336 de Techint, expertos en el tema debatieron sobre la posibilidad de que se registre enfermedad holandesa en Argentina. Hubo opiniones encontradas respecto a este punto: mientras que algunos economistas (como Eduardo Levy Yeyati) opinaron que esta apreciación podría estar respondiendo al aumento de los precios y la productividad relativa del sector granario, otros afirmaron que la apreciación cambiaria no se explica por la bonanza del sector sojero sino por la política macroeconómica local. José María Fanelli: «Recursos naturales: ¿bendición o maldición? Sobre la experiencia argentina en los 2000» en Boletín Informativo de Techint Nº 336, 2011.
  • 5. Hugo Lavados: «Teorías del comercio internacional. Modelos y algunas evidencias empíricas: una revisión bibliográfica», Universidad de Chile, Departamento de Economía, Santiago de Chile, 1977.
  • 6. Anabel Marin, Lisbeth Navas Alemán y Carlota Pérez: «The Possible Dynamic Role of Natural Resource-Based Networks in Latin American Development Strategies», proyecto Cepal-Segib, julio de 2009, disponible en www.carlotaperez.org/download/292AnabelMarin_LizbethNavas-Aleman_CarlotaPerez.pdf.
  • 7. Thorvaldur Gylfason: «Natural Resorces and Economic Growth: From Dependence to Diversification», Universidad de Islandia, Reikiavik, 2004, disponible en www.cer.ethz.ch/resec/sgvs/029.pdf.
  • 8. Cepal: Cambio estructural para la igualdad, cit.; Gabriel Palma: «Four Sources of ‘De-Industrialisation’ and a New Concept of the ‘Dutch Disease’» en José Antonio Ocampo (ed.): Beyond Reforms: Structural Dynamics and Macroeconomic Vulnerability, Stanford University Press / World Bank, Washington, dc, 2005, disponible en www.hsrc.ac.za/Document-2458.phtml; A. Puyana y Rosemary Thorp: Colombia: economía política de las expectativas petroleras, tm Editores / Flacso-México / iepri, Bogotá, 1998; Emily Sinnott, John Nash y Augusto de la Torre: Los recursos naturales en América Latina y el Caribe: ¿Más allá de bonanzas y crisis?, Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento / Banco Mundial / Mayol, Bogotá, 2010.
  • 9. Atilio Borón: «Teoría(s) de la dependencia» en Realidad Económica No 238, 2008; Theotonio dos Santos: «La teoría de la dependencia: un balance histórico y teórico» en Francisco López Segrera (ed.): Los retos de la globalización. Ensayos en homenaje a Theotonio dos Santos, Unesco / Cresalc, Caracas, 1998.