Entrevista

Frederike Boll: «Los negocios globales no pueden pensarse sin derechos humanos»

La directora de la división Economía y Derechos Humanos de la Fundación Friedrich Ebert, considera que las empresas transnacionales deben asumir un esquema de respeto irrestricto de los derechos humanos.

Frederike Boll: «Los negocios globales no pueden pensarse sin derechos humanos»

Frederike, eres la encargada de los temas relacionados con Economía y Derechos Humanos en la central de la Fundación Friedrich Ebert en Berlín. ¿Por qué este tema es tan importante en la FES?

Los negocios globales no pueden pensarse sin derechos humanos. Suena de lo más sencillo, pero no lo es. Vemos el avance inexorable de una globalización económica en la que el capital puede moverse libremente, apoyado por una política comercial mal encaminada y por el fortalecimiento de los intereses de las empresas transnacionales. Los consorcios que operan a escala global hoy en día son actores importantes de la globalización con un considerable poder político y económico. Unos 450 millones de personas en todo el mundo trabajan en cadenas de valor globales. Sin embargo, en la lucha por lograr condiciones lucrativas, derechos de explotación y materias primas baratas, los estándares en materia de derechos humanos caen no pocas veces el olvido. Por lo general, los afectados por las violaciones a estos derechos no tienen posibilidades de actuar contra las empresas. Las estructuras estatales locales suelen ser muy débiles o los gobiernos no demuestran voluntad de imponer los derechos humanos. Y los países de origen de los consorcios transnacionales consideran la observación de los derechos humanos en el exterior como un asunto discrecional.

En materia de configuración social de la globalización se nota un retraso. Hay que hallar respuestas a las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos imponer los derechos humanos a escala mundial… y no sólo en los papeles? ¿Cómo fortalecer a los sindicatos y cómo imponer los derechos de los empleados? En definitiva, lo que aquí se juega es la cuestión central a la que se reduce prácticamente todo: ¿Cómo podemos terminar con las desigualdades sociales entre los países y dentro de ellos?

¿Cuáles son los enfoques concretos que sigue la FES en esta área de trabajo? ¿Qué aspectos debería abarcar en opinión de ustedes el deber de cuidar los derechos humanos por parte del empleador?

Los enfoques que seguimos son muy diversos, cubrimos un espectro amplio en el tema y por supuesto nada de esto funciona sin nuestros socios. Mi trabajo puede sintetizarse en el siguiente principio básico: queremos configurar la globalización de manera social y queremos que la política recupere su soberanía de configuración frente a los intereses económicos, todo ello en el sentido de los derechos humanos (¡sobre todo los sociales!). Buena parte de mi trabajo consiste en intentar fortalecer el trabajo decente en todo el mundo y contribuir de ese modo a reducir la desigualdad.

Veo que ahora es un buen momento para lograr algún cambio político real, ya que en los últimos años ha habido mucho movimiento en el debate. Los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos, promulgados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2011, cumplen un papel importantísimo en este punto. En el marco de un amplísimo proceso de consultas, el Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y Empresas, profesor G. Ruggie, desarrolló principios que convocan y guían a los Estados y las empresas para que hagan justicia a su deber de cuidar los derechos humanos y configuren de ese modo la globalización. Partiendo de los principios rectores de la ONU para los Derechos Humanos y las Empresas, que definen estándares no vinculantes sobre la responsabilidad empresarial en materia de derechos humanos y los elementos centrales de su observancia, en Alemania existe una serie de iniciativas (la alianza textil impulsada por el Ministerio de Desarrollo, la Declaración del G7 en Elmau, etc.) que abordan la cuestión de los derechos humanos en las cadenas de valor globales. En sus dos temas prioritarios, relacionados con el deber de cuidar los derechos humanos en las empresas y con los estándares globales, la FES toma estas iniciativas y estos temas junto con sus socios en la sociedad civil y en los sindicatos.

Lo que también es importante a la hora de configurar el cuidado vinculante de los derechos humanos es partir de los problemas locales de la gente y poner en primer plano sus preocupaciones y sus necesidades. En este aspecto resulta central el rol de los sindicatos, que son los que están más cerca de los problemas. Los principios rectores de la ONU dan indicaciones importantes al momento de configurar ese deber de cuidado de los derechos humanos y fijan cuatro pasos importantes: Las empresas deben realizar de manera periódica un examen de riesgo en materia de derechos humanos. Allí donde pueden llegar a existir violaciones graves de esos derechos, deben realizar un cálculo de las consecuencias y tomar contramedidas efectivas.

Los pasos procesales al atender los deberes de cuidado de derechos humanos y los resultados de esos procesos deben documentarse y conservarse debidamente. Esto vale para todas las empresas, sin importar cuál sea su tamaño y estructura. Además, esto significa que al identificar el riesgo hay que poner el foco en toda la cadena de suministro y en todas las relaciones comerciales, aunque el grado de influencia que puedan ejercer sea diverso.

¿Puedes explicar en forma un poco más detallada algunas campañas actuales en Alemania de las cuales participe la FES?

En 2014, el gobierno alemán dio inicio al proceso para diseñar un Plan Nacional de Acción para la «economía y los derechos humanos» (NAP). El objetivo de ese plan es poner en práctica los principios rectores de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y las Empresas en Alemania. Durante el proceso de elaboración es necesario detectar y aclarar posibles lagunas en la reglamentación de los derechos humanos. En este proceso, la FES actúa desempeñando distintos roles. Básicamente se la considera un mediador y un asesor político entre los distintos actores (diputados, sociedad civil, sindicatos, ministerios). Por un lado, conjuntamente con algunas ONGs, la FES es parte del grupo de control, unida a otros actores de la sociedad civil. Por otro lado se realizan reuniones periódicas con la Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB) para fortalecer el rol de los sindicatos en este proceso. Para fin de año la etapa de diseño habrá concluido, y esperamos que Alemania se haga cargo de su responsabilidad y presente un plan ambicioso.

Seguimos comprometidos con la alianza textil, una iniciativa de las múltiples partes interesadas en la que diversos representantes de los sectores económicos, de la sociedad civil y de los sindicatos intentan en forma conjunta mejorar los estándares sociales y ecológicos en los países productores. La labor de la FES se concentra en este caso principalmente también en los sindicatos alemanes e internacionales.

La particular estructura y el modo de trabajo de la FES en Alemania y en el exterior nos permiten actuar como mediadores y asesores políticos. Se trata de un rol que nos tomamos muy en serio para poder lograr de una vez por todas junto con nuestros socios hacer del mundo un lugar un poquito más justo.