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Feminismo y «extractivismo urbano»: notas exploratorias

Si bien el concepto de «extractivismo urbano» aparece en Argentina como un intento de aportar una nueva matriz para el análisis de las problemáticas que persisten en la ciudad de Buenos Aires, podría aplicarse al estudio de otras ciudades latinoamericanas. Pensar lo urbano en clave de extractivismo permite indagar fenómenos concretos y nos abre la posibilidad de ver esos fenómenos a través de la lupa del modelo económico que los produce. En diálogo con ese concepto, este artículo propone un abordaje feminista que introduzca en el debate el impacto de este modelo sobre las mujeres y su protagonismo en las resistencias urbanas.

Feminismo y «extractivismo urbano»: notas exploratorias

El extractivismo urbano como concepto

La comprensión de las dinámicas del extractivismo tradicional y de los fenómenos propios de las ciudades neoliberales nos ha llevado a señalar que lógicas, prácticas y consecuencias propias de la megaminería, la extensión de monocultivos y el fracking son asimilables a las que se originan como producto de la especulación inmobiliaria y otras dinámicas persistentes en las grandes ciudades. A partir de ese enfoque, hemos incorporado el concepto de «extractivismo urbano» como un aporte o nueva matriz de análisis para construir marcos explicativos más amplios respecto del modelo de ciudad que se está consolidando en gran parte de los países de América Latina.

Es importante destacar que si bien el concepto de extractivismo urbano aparece en Argentina como un intento de aportar una nueva noción para abordar la comprensión de las problemáticas ambientales, sociales y habitacionales que persisten en la ciudad de Buenos Aires, bien podría aplicarse al análisis de variados fenómenos compartidos por las grandes ciudades latinoamericanas. Pensar los contextos urbanos a partir de la clave del extractivismo no solo nos permite indagar respecto de fenómenos como la especulación inmobiliaria, la entrega desproporcionada de tierra pública para emprendimientos privados, la «gentrificación», los desalojos violentos, la crisis habitacional, el aumento de las inundaciones y el agravamiento de sus efectos sobre la población, sino que nos abre también la posibilidad de ver esos fenómenos a través de la lupa del modelo económico que los sostiene y produce.

Como propone el académico colombiano Renán Vega Cantor, el extractivismo en su versión tradicional es un conjunto de actividades económicas –con sus correspondientes derivaciones militares, sociales, políticas, ideológicas y culturales– que posibilita el flujo de materia, energía, biodiversidad y/o fuerza de trabajo desde un territorio determinado hacia los centros dominantes del capitalismo1. Complementando esta definición y tal como lo han desarrollado varios estudiosos, entre ellos Maristella Svampa, el extractivismo es un modelo de ocupación territorial que busca desplazar otras economías al competir por la utilización de agua, energía y otros recursos, lo que genera dinámicas territoriales excluyentes y la emergencia de nuevos lenguajes de valoración del territorio2.

Para facilitar la comprensión y siguiendo a Alberto Acosta, usamos el término «extractivismo» en referencia a «aquellas actividades que remueven grandes volúmenes de recursos naturales que no son procesados (o que lo son limitadamente), sobre todo para la exportación. El extractivismo no se limita a los minerales o al petróleo. Hay también extractivismo agrario, forestal e inclusive pesquero»3. A su turno, asumimos como propia la definición de «urbanismo neoliberal» utilizada por Patricia Pintos en referencia a «aquellas formas de articulación pública-privada no formalizadas pero con efectos reales, en las que convergen la liberalización de los mercados del suelo, la concentración del capital inmobiliario con gran capacidad de gestión financiera –y el beneplácito de los gobiernos locales– y la irrupción de inversiones para el desarrollo de megaproyectos con alto impacto territorial»4. Si la megaminería, la explotación de hidrocarburos, la expansión de la frontera agrícola y el monocultivo son expresión material de un tipo de modelo de desarrollo capitalista, la especulación inmobiliaria es el fenómeno concreto del urbanismo neoliberal.

La tierra ha sido mercantilizada y es por ello que existe un mercado de bienes (raíces) que posibilita que, siguiendo la línea de Acosta, también haya extractivismo en las ciudades, siendo el suelo urbano el bien «removido» en grandes volúmenes por el capital. Estamos entonces frente a un modelo de ocupación territorial que se caracteriza por el desplazamiento de poblaciones, la apropiación de lo público y la concentración de la riqueza. El suelo, un bien común en las ciudades, es reconvertido a favor de intereses privados a través de vías institucionales e incluso de mecanismos ilegales consentidos por el Estado, en el marco de proyectos de planificación urbana definidos de manera vertical y sin consulta a las poblaciones. El extractivismo urbano, entonces, está en las antípodas de la consagración de ese «derecho a la ciudad» sobre el que teorizó Henri Lefebvre y que implica la posibilidad de que toda la ciudadanía pueda usar, pensar e imaginar la ciudad5.

Extractivismo urbano en América Latina

En el intento de descubrir las causas estructurales del paulatino recrudecimiento de la crisis habitacional en la ciudad de Buenos Aires, empezamos a indagar respecto del modelo de planificación urbana y la relación de este con la consolidación de una ciudad cada vez más excluyente, privatista y expulsiva. Como resultado de ello –como ya mencionamos–, se acuñó el concepto de extractivismo urbano para dar cuenta del marco general en que se inscriben las problemáticas habitacionales, sociales y ambientales de la ciudad.

Cuatro datos respecto del panorama actual de la ciudad son claro ejemplo del modelo urbano al que nos referimos: a) entre 2001 y 2010, en la ciudad de Buenos Aires se construyeron 20 millones de metros cuadrados, de los cuales 43% correspondió a viviendas lujosas y suntuarias6; b) a pesar de que la población de Buenos Aires no crece hace 20 años, entre 2001 y 2014 el aumento de la población de villas de emergencia, asentamientos y núcleos habitacionales transitorios creció 156%7; c) entre 2004 y 2011, el incremento del precio de la tierra fue de 281%8, y d) 20% del parque habitacional se encuentra deshabitado, es decir que hay en la ciudad de Buenos Aires 150.000 viviendas vacías9.

Estas cifras, que nos permiten tener un primer acercamiento a la desigualdad territorial, son el resultado específico de varios fenómenos que tienen una matriz común: la administración no democrática del suelo urbano, justificada en un supuesto «crecimiento» de la ciudad. Los fenómenos a los que nos referimos, y que encontramos en otras grandes ciudades de América Latina, son:

  • 1.

    R. Vega Cantor: «Extractivismo, violencia y despojo territorial en Colombia», ponencia presentada en el Seminario Internacional Geopolítica y Extractivismo en Colombia, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 13 y 14 de mayo de 2014, disponible en www.youtube.com/watch?v=6JYq5qE3at0.

  • 2.

    M. Svampa: «Feminismos del Sur y ecofeminismo» en Nueva Sociedad No 256, 3-4/2015, disponible en www.nuso.org.

  • 3.

    A. Acosta: «Extractivismo y neoextractivismo: dos caras de la misma maldición» en Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo: Más allá del desarrollo, Fundación Rosa Luxemburgo / América Libre, Buenos Aires, 2012, p. 85.

  • 4.

    P. Pintos: «Tensiones del urbanismo neoliberal en la gestión de humedales urbanos. Elementos para su análisis en la Región Metropolitana de Buenos Aires», inédito, 2011, disponible en http://works.bepress.com/patricia_pintos/3/.

  • 5.

    H. Lefebvre: El derecho a la ciudad [1968], Península, Barcelona, 1978.

  • 6.

    Proto Comuna Caballito: «Análisis de la construcción en la Ciudad de Buenos Aires en la primera década de este siglo», disponible en www.cafedelasciudades.com.ar; Secretaría de Planeamiento, Ministerio de Desarrollo Urbano: «2001-2011. Construcción en la ciudad de Buenos Aires», s./f., disponible en www.ssplan.buenosaires.gov.ar.

  • 7.

    Secretaría de Hábitat e Inclusión, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: «De villa a barrio», disponible en https://es.scribd.com/doc/261726449/sechi-De-Villa-a-Barrio.

  • 8.

    Plataforma 2012: «Vivienda, especulación inmobiliaria y desigualdad en la ciudad de Buenos Aires», http://plataforma2012.org.ar/index.php/documentos/documentos/50-vivienda-especulacion-inmobiliaria-y-desigualdad-en-la-ciudad-de-buenos-aires, agosto de 2012.

  • 9.

    Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec): Censo nacional de población, hogares y viviendas 2010.