Coyuntura

Entresijos de una encrucijada

Rafael Correa ha obtenido tres triunfos electorales arrolladores. El último ocurrió el 30 de septiembre de 2007, cuando las listas oficialistas consiguieron más de 60% de los votos en las elecciones de asambleístas para la nueva Constitución. El temor que genera el gobierno en los sectores empresariales, si bien no es una prueba concluyente de que algo significativamente nuevo esté ocurriendo, sí demuestra un cambio en la composición social del poder y en sus prioridades. El artículo indaga la profundidad del programa posneoliberal llevado adelante por Correa y sostiene que, aunque se han generado algunos cambios importantes, sobre todo como resultado de la decisión de darle al Estado un rol más fuerte en la economía, en otros ámbitos, como las políticas sociales, la continuidad prevalece peligrosamente sobre el cambio.

Entresijos de una encrucijada

¿Quién es Rafael Correa?

Rafael Correa Delgado nació en Guayaquil en abril de 1963, en el seno de una familia de clase media. Estudió Economía en la Universidad Católica de Guayaquil y estuvo siempre ligado a grupos cristianos, especialmente a la orden de los salesianos, con quienes realizó un año de trabajo misionero en Zumbagua, una de las parroquias indígenas más pobres de la provincia de Cotopaxi, en la sierra central de Ecuador. Durante ese año, el joven economista costeño conoció la historia de la lucha campesina por la tierra, los esfuerzos de la Iglesia de los pobres y los efectos del proceso de consolidación identitario de los pueblos indígenas. También hizo algo que casi ningún intelectual de clase media, incluso comprometido, ha hecho: aprendió kichwa. Al terminar esa experiencia vital, viajó con una beca a estudiar en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, donde permaneció dos años y contrajo matrimonio con una ciudadana de ese país. Luego prosiguió sus estudios de doctorado en Economía en la Universidad de Illinois, también gracias a una beca. Durante estos años de formación, Correa se distinguió como un disciplinado lector, un inteligente escritor, un académico apasionado por sus ideas y una persona alejada de la ortodoxia liberal que suele dominar las escuelas de economía. Algunos antiguos profesores y amigos lo recuerdan como un cristiano de izquierda, que fue precisamente la definición que dio de sí mismo durante la campaña electoral de 2006.

Tras su regreso a Ecuador, el futuro presidente consiguió un trabajo en la Universidad San Francisco de Quito, institución privada, sumamente costosa, destinada a los sectores más acomodados de las clases medias y altas del país. Durante su estadía en Quito, además de entablar frecuentes controversias intelectuales con destacados profesores y directivos de su universidad, se ligó a un grupo de economistas, académicos y empresarios que buscaban construir y difundir propuestas de política económica alternativas a la ortodoxia neoliberal: el Foro Ecuador Alternativo. Ese núcleo de intelectuales se convirtió en un importante grupo de trabajo bajo cuyo impulso se publicaron varios estudios académicos, se realizaron diversos seminarios de reflexión y se conquistaron algunos espacios en los medios de comunicación.

Sin embargo, el giro decisivo en la vida de Correa fue su designación como ministro de Economía de Alfredo Palacio en abril de 2005, luego de la abrupta caída de Lucio Gutiérrez. Al parecer, las viejas conexiones de Palacio con ideas y grupos de izquierda (su padre estuvo ligado al Partido Comunista) lo impulsaron a designar al joven y brillante economista radical al frente del Ministerio. Correa se rodeó de un grupo de colaboradores, muchos de ellos miembros del Foro, además de algunos amigos personales. Su propósito declarado era mostrar, en la gestión, que otra política económica era posible. Durante los tres meses que ocupó el Ministerio, no solamente mostró una actitud beligerante frente a los organismos internacionales, sino que hizo repetidas declaraciones en contra de la ortodoxia neoliberal y logró la reasignación de prioridades de un fondo formado por los excedentes petroleros. El cargo, además, le permitió exhibir sus cualidades de liderazgo y su carisma. Poco después de su salida del Ministerio de Economía, impulsado por amigos y colaboradores del Foro, otros grupos políticos y personalidades, Correa organizó alrededor de su figura lo que más tarde sería el movimiento Acuerdo País (Patria Altiva y Soberana).

Acuerdo País ha tenido una historia fulgurante. Se construyó en el transcurso de seis meses y quedó conformado a inicios de 2006. En octubre de ese año, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, obtuvo 23% de los votos, el segundo lugar; en la segunda vuelta, en noviembre, consiguió 57% de los votos, un triunfo claro. Y finalmente obtuvo una victoria aplastante, sin parangón en la historia electoral reciente del país, con más de 60%, en las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente impulsada por Correa. Según datos preliminares, todavía incompletos, en estas elecciones, realizadas el 30 de septiembre, Acuerdo País prácticamente demolió al resto de los partidos y movimientos. El Partido Sociedad Patriótica (PSP), del ex-presidente Lucio Gutiérrez, bajó de 18% de los votos en la primera vuelta de las presidenciales de 2006 a 7%. Fue la segunda fuerza electoral, ¡a más de 50 puntos de diferencia! Por su parte, el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian), del magnate del banano Álvaro Noboa Pontón, cayó estrepitosamente: de 26% en octubre de 2006 a 6,5%. Del resto de los casi 25 movimientos que presentaron opciones nacionales, solo uno superó el 4% de los votos, el otrora poderoso Partido Social Cristiano.

Estos resultados le permitieron a la lista oficial obtener 75 asambleístas (sin considerar las alianzas) sobre 130, mientras que la fuerza opositora que le sigue tendrá menos de 15. Los dos movimientos políticos de izquierda que habían concentrado una votación significativa en el pasado, el Movimiento Popular Democrático (MPD) y el movimiento Pachakutik (dirigido fundamentalmente por las organizaciones indígenas de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, Conaie), bajaron de un promedio de 4% cada uno a 2% y 1% respectivamente. Sin embargo, entre ambos tendrán nueve asambleístas, con lo que la hegemonía de la izquierda en la Asamblea será inédita en la historia.

Triunfos electorales y resistencia empresarial

Desde un punto de vista político, la estrategia de Acuerdo País constituye un éxito asombroso. Los principales hitos de esa carrera son fácilmente identificables, aunque su logro práctico no deja de sorprender. El movimiento electoral ascendente se inició cuando, en una decisión controversial y riesgosa, Acuerdo País decidió abstenerse de presentar candidatos a diputados en las elecciones presidenciales de 2006, junto a la promesa de convocar a una Asamblea Constituyente. Al apostar todo a la figura presidencial y desplegar un discurso contra la partidocracia y el Congreso, el movimiento logró convencer de la sinceridad de su vocación antisistémica en un momento de profunda incredulidad social frente a cualquier mensaje político. En la campaña por la segunda vuelta, en un hábil cambio de estrategia, el movimiento enfatizó las propuestas económicas destinadas a los sectores más pobres y buscó conquistar a los votantes que en la primera vuelta habían apoyado al PSP de Gutiérrez. Esto permitió remontar la ventaja inicial de Álvaro Noboa. La movilización casi espontánea de todas las fuerzas progresistas y de casi toda la militancia dispersa en contra del patrimonialismo de derechas expresado por el empresario contribuyó también a la victoria electoral de Correa en las elecciones presidenciales.