Opinión

El secreto del éxito de Michelle Bachelet

Con una campaña breve y un discurso directo y cercano a la ciudadanía, Michelle Bachelet fue elegida candidata presidencial en unas primarias inéditas en Chile. La ex Presidenta, que dejó su cargo al frente de ONU Mujeres apenas tres meses antes, obtuvo más votos que los otros cinco candidatos juntos, incluidos los dos del oficialismo.

El secreto del éxito de Michelle Bachelet

Por primera vez se realizaron en Chile las primarias legales para escoger a los candidatos presidenciales de los dos bloques políticos mayoritarios. Sin embargo, la crisis de legitimidad de los partidos políticos y de las instituciones representativas, sumada a la baja participación ciudadana en las elecciones municipales de 2012, pusieron un marco de incertidumbre a este ejercicio democrático.

Los más de tres millones de votantes que acudieron a las urnas el domingo 30 de junio superaron los pronósticos más optimistas. Sorpresiva fue también la contundencia con que se impuso Michelle Bachelet, quien obtuvo 1.561.563 votos, equivalentes al 73,05% de los votos obtenidos por su pacto “Nueva Mayoría” y al 53,04% del total de votos emitidos con validez. Ni siquiera la suma de los votos de los otros cinco candidatos, incluidos los dos representantes del pacto “Alianza” hoy en el poder, logran alcanzarla.

Resultaron Infructuosos los esfuerzos desplegados por la derecha, apoyados desde el Ejecutivo, por desprestigiar a la ex Presidenta, criticando su gobierno incluso antes de su proclamación como pre-candidata de la oposición. Tampoco parece haberla afectado el escaso tiempo de campaña efectiva desde su llegada al país el 27 de marzo, tras dejar su cargo como representante de ONU Mujeres.

Desentrañar las claves de su éxito no es tarea simple. Sin pretender un análisis exhaustivo, quiero detenerme en su capacidad de sintonizar con las expectativas de una amplia mayoría del antiguo padrón electoral -que, presumo, es el que se movilizó en estas primarias-, mostrando su interés por una mayor participación a través de los canales institucionales y por cambios sustantivos en el actual modelo político y económico, pero al mismo tiempo sin retroceder en los beneficios alcanzados en materia de libertades individuales.

Con una campaña perfilada como "ciudadana", la ex Presidenta propuso la construcción de un programa elaborado por grupos temáticos que combinaron perfiles técnicos de corte liberal y militantes de partidos de sensibilidad socialdemócrata. Este trabajo se complementó a través de consultas ciudadanas, recogiendo la demanda social de avanzar participativamente en la consolidación de los derechos y bienes públicos.

Sobre esta base, Michelle Bachelet estructuró un discurso directo y cercano, articulado conforme a los principios de equidad y justicia social, relevando la importancia de la política y el rol del Estado, pero sin desconocer el espíritu tecnocrático de las elites, situando los compromisos en el ámbito específico de acción de los distintos actores institucionales que deben implementarlos y que se presume aportarán sectorialmente al logro de los principios orientadores.

Este diseño permitió reunir, en el imaginario de sus adherentes, la escucha abierta a las demandas ciudadanas por reformas sustantivas al modelo con la legitimidad necesaria para darle viabilidad a las transformaciones dentro del actual marco institucional.

El contundente respaldo que recibió en las primarias avala la sintonía de su enfoque con un amplio sector del electorado, incluidos los electores residentes en sectores destruidos por el terremoto y el maremoto del 27 de febrero de 2010.

Un caso emblemático es el de la localidad de Dichato – uno de los más afectados-, donde Bachelet obtuvo 85,16% de los votos de su pacto. Ximena Toledo, dirigenta social de la aldea El Molino, lo explicó a los medios: Michelle Bachelet "está abierta a escuchar, a responder las críticas y a trabajar con la gente". La situación se repite en otras áreas devastadas, como la Región del Bío Bío, donde obtuvo 79,8% o en la VII Región de El Maule donde alcanzó 83,2% de los votos.

“La única amenaza es no escuchar el clamor de la ciudadanía”, señaló tras conocer los resultados de las primarias bajo el aplauso cerrado de sus colaboradores. Ya ha demostrado que sabe cómo hacerlo.

* Directora Ejecutiva de la Fundación Equitas, Chile.

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