Opinión

El «Podemos» polaco Razem, el partido de la nueva izquierda, quiere ser distinto.

La formación de izquierdas polaca, que aglutina a jóvenes descontentos y se define como socialista democrática, apela a otra forma de hacer política.

El «Podemos» polaco / Razem, el partido de la nueva izquierda, quiere ser distinto.

En los comicios legislativos de Polonia, llevados a cabo el 25 de octubre de 2015, ninguna de las dos coaliciones de izquierda logró superar los umbrales de 5% y 8%, necesarios para acceder a las respectivas cámaras. Como consecuencia, este sector del espectro político no tendrá representación parlamentaria en el país por primera vez desde 1989. Los resultados electorales causaron reacciones dispares: mientras el fracaso del frente «Izquierda Unida» desató una profunda crisis en el partido socialdemócrata, el SLD (Sojusz Lewicy Demokratycznej), los seguidores de Razem (Juntos, en polaco), fundado apenas cinco meses antes de los comicios, se mostraron eufóricos ante el 3,6% alcanzado.

Aunque Razem fue fundado poco antes de las elecciones parlamentarias, el surgimiento del partido no se debe a una reacción intempestiva, sino al largo camino recorrido por diversos movimientos de base y a una larga crisis de las corrientes izquierdistas tradicionales del país. Razem busca distanciarse claramente de dos sectores: por un lado, de la izquierda poscomunista, representada por el SLD y comprometida en muchos aspectos como una fuerza socialdemócrata; por el otro, del partido Tu Movimiento (Twój Ruch, TR), impulsado por el millonario Janusz Palikot. Es por ello que antes de los comicios legislativos Razem se opuso expresamente a la posibilidad de formar una coalición con el SLD y el TR en el marco de la alianza «Izquierda Unida». Al mismo tiempo, la aparición de Razem significó una suerte de reinicio y un llamado de atención contra la pasividad, la pésima organización y la falta de protagonismo de muchas organizaciones y partidos de izquierda, que quedaban reducidos a una política marginal.

El partido nació en mayo de 2015. De un total aproximado de 200 miembros fundadores, la mayoría (alrededor del 80%) no había participado activamente en la política. Predominan las franjas de veinteañeros y treintañeros, que se politizaron en esta nueva era y conocen las zonas sombrías de la transformación, pero que no tienen una relación directa con los tiempos previos a 1989. De todos modos, una parte importante de la dirección partidaria está constituida por activistas experimentados, que intervienen social y políticamente desde hace años. A través de diferentes organizaciones progresistas e izquierdistas, vienen actuando en la periferia de la política «grande».

Contra todo pronóstico y gracias a una gran movilización, Razem logró reunir las firmas necesarias para poder participar en todo el país en las elecciones al Sejm. Así, el partido formó uno de los ocho comités electorales facultados para designar candidatos en todos los distritos.

El 3,6% conseguido en los comicios parlamentarios del 25 de octubre le permitió a Razem superar la barrera del 3% y asegurarse el suministro de fondos estatales hasta la próxima elección. Con este resultado, se convirtió en el primer partido de la izquierda social que alcanza trascendencia y va más allá del ámbito circunscripto a un estrecho núcleo de activistas.

Otra política es posible

Ahora Razem ya cuenta con más de 2.000 miembros y varios miles de simpatizantes registrados. La organización interna del partido se basa en la representación democrática y el liderazgo colectivo. Tanto en el plano nacional como local, la conducción es ejercida por direcciones colegiadas. En consecuencia, no hay un único líder partidario ni estructuras jerárquicas férreas, sino que cada persona tiene la oportunidad de involucrarse.

Esta orientación institucional se apoya en la convicción de que la política no debe ser llevada a cabo por individuos, sino por comunidades. Razem se diferencia así de otros partidos polacos, que dependen mucho de sus respectivos líderes. En este sentido, tal como expresa su eslogan de campaña, la nueva agrupación quiere demostrar que puede haber otra política tanto en lo conceptual como en lo organizacional.

¿A qué apunta el nuevo partido desde el punto de vista político? El objetivo declarado es ser una alternativa frente a los nacionalistas-conservadores de Jarosław Kaczyński y a los «modernizadores» liberales, cuya rivalidad eclipsa la política polaca desde hace años. Razem sostiene que ninguno de estos bandos representa los intereses de la mayoría de los ciudadanos y, a través de sus contenidos, se esfuerza por demostrar que es posible tener otra política vinculada a la justicia social y a la solidaridad.

Razem se orienta a las ideas de la socialdemocracia y del socialismo democrático. Dentro de este marco, el partido busca ir más allá de la simbología sectorial tradicional y resolver una contradicción en materia de identificación: según las encuestas, los polacos autodefinidos como izquierdistas no apoyan en realidad ninguna plataforma política de izquierda. Por el contrario, muchos electores caracterizados por típicas reivindicaciones socialdemócratas son captados por los partidos nacionalistas y de derecha.

Este enfoque parte de una certeza: el crecimiento económico experimentado por Polonia desde la caída del comunismo sólo ha favorecido a una pequeña minoría. Razem se dirige entonces, sobre todo, a aquellos que han obtenido un beneficio nulo o relativamente escaso desde la transformación posterior a 1989. Este sector comprende a la clase trabajadora y también a las personas que —pese a contar con un nivel educativo alto, muchas veces universitario— deben conformarse con un empleo precario y poco calificado, o incluso sufren la desocupación. Esto explica por qué la plataforma electoral se concentraba especialmente en cuestiones sociales. En tal sentido, por ejemplo, el partido propone introducir un sistema tributario progresivo y más justo, con una tasa impositiva de hasta el 75% para los ingresos anuales superiores a los 500.000 zlotys (equivalentes a unos 125.000 euros).

Sin embargo, el origen de la protesta no se limita a lo económico. También resulta importante el componente democrático, ya que el sistema político y los organismos estatales —de manera similar a lo ocurrido con la economía— sólo sirvieron en Polonia a una pequeña franja privilegiada. En muchos casos, independientemente del Gobierno de turno, el ciudadano de a pie fue abandonado por un Estado que, por ejemplo, no hizo valer los derechos de los trabajadores o incumplió sus deberes de asistencia y protección. De este modo, la democracia se redujo a un acto electoral sin importancia.

Bajo el concepto de la libertad, Razem presenta una postura liberal en cuestiones sociales y promueve una ley de matrimonio igualitario para todos, así como una política activa en materia de igualdad y contra la discriminación.

Razem y Europa

Desde la perspectiva europea, Razem aparece como un representante de las nuevas fuerzas de izquierda, entre las que también se cuentan Podemos en España, Syriza en Grecia o el HDP en Turquía. No obstante, en lo que respecta a la cooperación con diferentes aliados en Europa, el partido desestima las líneas políticas divisorias y busca socios en diversos sectores del campo progresista y de la izquierda.

En materia de política continental, Razem propone profundizar la integración en el marco de la UE. Pero al mismo tiempo exige una democratización sustancial de las instituciones europeas y una reforma de las estructuras económicas neoliberales de la Unión. Para resolver el problema de los refugiados, aboga por una mayor solidaridad hacia las personas necesitadas, y considera que esa ayuda es una obligación moral y política. A su vez, Razem reconoce el papel central de la OTAN como garante de la seguridad en Europa, aunque pregona una mayor independencia con respecto a los Estados Unidos.

La «tercera vía»

El desmantelamiento del Estado de derecho, llevado a cabo por Jarosław Kaczyński y su partido Ley y Justicia (PiS), ha generado nuevamente una polarización extrema en la sociedad polaca. Esta situación puso a la joven agrupación partidaria frente a un importante desafío. En lugar de optar por el camino más fácil y limitarse a protestar contra Kaczyński, Razem se atrevió a hacer lo que ninguna fuerza política había hecho antes en Polonia: construir de manera consecuente una alternativa de izquierda frente a los dos bandos enfrentados.

Desde el punto de vista de Razem, la victoria de Ley y Justicia (PiS) es una consecuencia trágica, pero lógica si se tienen en cuenta los errores de las élites liberales, el fracaso de la política económica neoliberal y la falta de una alternativa genuina de izquierda después de 1989. Debido a todo esto, las personas desfavorecidas y los ciudadanos frustrados sintieron el abandono y se vieron representados únicamente por el PiS, que sabe cómo aplicar la política social con un carácter instrumental. Razem señala que no habrá una democracia estable y duradera en Polonia si no se modifican radicalmente la política del país y el modelo económico, que ha empujado a millones de habitantes al límite de la existencia. El nuevo partido condena enérgicamente las medidas autoritarias adoptadas por el Gobierno del PiS, pero destaca al mismo tiempo que la Tercera República no es un paraíso perdido.

El objetivo a largo plazo de Razem consiste en romper el círculo vicioso de la política polaca, para lo cual debe construir una alternativa socialdemócrata amplia, consecuente y creíble. El camino no es fácil, pero hoy es más necesario que nunca.


Fuente: http://www.ipg-journal.de/kommentar/artikel/polens...

Traducción: Mariano Grynszpan