Opinión

El motor de la violencia en Brasil

La violencia en Brasil se recrudece y las organizaciones criminales se convierten en un verdadero problema político y social. Las masacres y crímenes en las cárceles han puesto el tema en el centro de la escena pública.

El motor de la violencia en Brasil

ace aproximadamente un año, una serie de masacres dentro de algunas penitenciarías brasileñas pusieron de manifiesto un problema que, lejos de ser inexistente, estaba invisibilizado: el alcance de las organizaciones criminales y sus conflictos en torno al manejo de los mercados ilícitos.

No es casual ver que, de acuerdo con el Atlas da violência publicado a mediados de 2017, los homicidios cada 100 mil habitantes - entendidos como indicadores de violencia - hayan crecido exponencialmente en los últimos años, especialmente en el Norte y Nordeste de Brasil.

Tal como podemos ver en la infografía I, entre los años 2010 y 2015, los Estados de Sergipe, Rio Grande do Norte y Piauí, han sufrido un marcado incremento de los homicidios (del 77,7%,el 75,5% y el 54%, respectivamente).

Y, si se toma como año de referencia el 2015, las mayores tasas de homicidios se concentraron el Sergipe, Alagoas y Ceará (ver mapa I para ubicación geográfica). Este mapeo de la violencia, no es casual.

Tal como refleja la infografía I, los Estados que sufrieron un incremento en sus homicidios de entre un 100% y un 200%, están estratégicamente ubicados en términos geográficos.

Tal es el caso de Amazonas, que se ubica en la frontera con Colombia y Perú, primer y segundo productor mundial de cocaína respectivamente.

Además, en el caso de Colombia, se trata de las zonas donde están asentados algunos de los frentes disidentes de las FARC – el 1 y el 16 principalmente -, que no suscriben al acuerdo establecido con el gobierno y siguen desarrollando gran parte de las actividades ilegales que les dan sustento económico.

De igual forma, la violencia se ha multiplicado en Maranhaō, Ceará y Rio Grande do Norte (Ver mapa I), Estados ubicados en la salida al océano Atlántico, ruta utilizada por las organizaciones criminales paraenviar drogas ilegales a Europa – en muchos casos a través de África – y a Asia, de acuerdo con el último informe de Drogas de la Oficina de Naciones Unidad sobre Crimen y Drogas.

Esa violencia, parece estar muy concentrada también en términos socio-económicos y monetarios. Vale decir, en las favelas (asentamientos precarios, ubicados en la ladera de los morros de las grandes ciudades), entre jóvenes hombres de la franja de edad que va de 15 a 29 años.

En este contexto, las organizaciones criminales adquieren un papel central. En primer lugar, es importante aclarar que, aunque existen más de 30 empresas de este tipo que actúan en las calles y manejan gran parte de los presidios en Brasil, la mayoría de ellas confluye en grandes organizaciones criminales que, según el Estado del que se trate, pueden llegar a ser entre 3 y 8 (ver Mapa I (Fuente: Diario O Globo) y Mapa II (Fuente: Estadao)).

La organización criminal más importante es, sin lugar a dudas, el Primeiro Comando Da Capital (PCC) que surgió durante la década de 1990 en los presidios de Saō Paulo. Aunque en un primer momento, la organización actuaba principalmente en su Estado de nacimiento, pero su estrategia de expansión fue exitosa y hoy está presente en todo el territorio brasilero.

Además, se estima que cuenta con unos 10.000 miembros, convirtiéndose en la organización más numerosa de Brasil. En segundo lugar, debemos mencionar a la que, en realidad, fue la primera organización criminal del país, el Comando Vermelho (CV).

Surgida durante la dictadura militar en los años 80 en los presidios del Estado de Rio de Janeiro, hoy se ha convertido en una gran empresa criminal, presente en 13 de los 27 Estados brasileros, y es capaz de aliarse con organizaciones más pequeñas a fin de disputar lo que pudo ser la hegemonía indiscutible del PCC (Mapa I y II).

En tercer lugar, la Familia Do Norte (FDN), que cuenta con 2.000 miembros, es la organización más poderosa del Amazonas gracias al control que ejerce sobre territorios clave para el tráfico de drogas, en el Noroeste de Brasil, principalmente los Estados de Amazonas, Roraima, Pará, Rondônia (Mapa I).

La cuarta organización criminal de Brasil, que controla gran parte del sur del país, es el Primeiro Grupo Catarinense (PGC). Trafica con marihuana proveniente de Paraguay y cocaína boliviana y peruana, y extiende su influencia hacia Matto Grosso Do Sul (Mapa I).

Finalmente, la quinta organización más importante, es Bonde dos 40, del Estado de Maranhăo en el Noreste de Brasil, con presencia también en Piauí. Muy concentrada territorialmente, está abiertamente enfrentada al PCC por el dominio de su Estado.

Además de las cinco organizaciones mencionadas, podemos destacar a:

1. Amigos Dos Amigos (ADA), que logró disputarle gran parte del control territorialal CV en Rio de Janeiro y se ha emplazado en una de las favelas más grandes y emblemáticas de la ciudad carioca, la Rocinha.

2. Los Guardiões do Estado, la organización más importante de Ceará, emplazada en la ciudad de Fortaleza que aunque tiene una estructura bastante reducida, controla la mayor parte del tráfico que pasa por su Estado;

y, 3. El Sindicato do Crime de Rio Grande do Norte, que surgió en el año 2013 y se unió al CV para resistir el avance del PCC sobre su Estado.

Aunque el listado precedente no es exhaustivo ni excluyente, creemos que es una radiografía bastante elocuente de cómo organizaciones criminales que en principio parecían tener alcance limitado, se han expandido y hasta se han enfrentado a la hegemonía del PCC, en la mayor parte de los casos gracias a su alianza con el CV. Algunas de las masacres de los presidios dan cuenta de ello.

En el Estado de Amazonas, la FDN y el CV se enfrentaron al PCC, dejando un saldo de 64 muertos en Manaus y 31 en Boa Vista (solo en enero de 2017). De igual forma, en Rio Grande Do Norte, el Sindicato do Crime, junto con el CV, se enfrentó al PCC, dando como resultado 26 muertos en 48 horas (del 14 al 15 de enero).

Vale decir que el enfrentamiento entre las organizaciones criminales también se replica en las calles, especialmente en las favelas, sea por el control de las rutas del tráfico de sustancias ilegales, sea por los mercados mismos. De allí que los más afectados por el incremento de los homicidios vinculados a la criminalidad, en gran medida, sean los hombres jóvenes de sectores vulnerables.

Como se destaca en el Atlas da violência, ya durante la primera década de este siglo el dinero derivado del tráfico de drogas posibilitó el desarrollo de un mercado local de consumo (vale recordar que Brasil es el segundo consumidor mundial de cocaína en términos absolutos y un gran consumidor de crack y de marihuana) y trajo aparejado un incremento en la violencia.

Esa violencia no está relacionada solamente a la disputa de las rutas o los mercados, sino que también se encuentra directamente vinculada al disciplinamiento de potenciales disidentes, e incluso de desertores, que pondrían en jaque la credibilidad de la organización.

En resumen, la violencia vinculada a la criminalidad en Brasil existe en estos niveles desde hace ya varios años, pero ha sido justo después de la ruptura del pacto de no agresión que existía entre el PCC y el CV (a fines del año 2016) que se ha visibilizado, sobre todo a partir de las masacres en las cárceles y en el ajuste de las políticas de disciplinamiento de los miembros de las organizaciones.

En la actualidad, el conflicto entre el PCC y el CV, junto con otras organizaciones menores (incluida la FDN), es abierto y amenaza con escalar aún más los niveles de violencia que afectan a Brasil, especialmente en el Norte y el Nordeste, donde se disputan el control del tráfico proveniente de Colombia y Perú, pero también las rutas de exportación de las sustancias ilícitas.

Está claro que la hegemonía indiscutida del PCC ha terminado y, con ella, los bajos niveles de conflictividad entre las organizaciones criminales. En conclusión, resta esperar una escalada aún mayor de la violencia.


Este artículo es producto de la alianza entre Nueva Sociedad y DemocraciaAbierta.

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