Tema central

El invisible (y victorioso) fútbol practicado por mujeres en Brasil

Por muchos años, el fútbol fue un juego prohibido para las mujeres brasileñas. Impedirles jugar al fútbol era más que prohibir el movimiento corporal y afirmar su condición de dominadas: la prohibición articulaba género, nación e imaginario, excluía a las mujeres de un gran colectivo y de un amplio espectro de prácticas sociales, y las colocaba en una condición no solamente pasiva y sumisa, sino también de ciudadanas de segunda clase.

El invisible (y victorioso) fútbol practicado por mujeres en Brasil

«Nadie sabe, nadie vio», reza el titular de un importante periódico brasileño que anuncia la finalización del más importante campeonato de fútbol de mujeres del continente, la Copa Libertadores de América de 20101. El artículo estaba acompañado de una foto que mostraba un estadio vacío. El equipo del Santos representaba a Brasil y ganó la Copa por segunda vez, con seis victorias en seis partidos contra otros campeones nacionales, partidos en los cuales convirtió 25 goles y no recibió ninguno. En el otro extremo, el equipo de la Universidad de Iquitos, de Perú, fue eliminado con cuatro derrotas tras haber recibido 28 goles más que los que convirtió. Las estadísticas revelan la enorme disparidad del fútbol practicado por mujeres en el continente americano. Brasil, representado por su campeón nacional, Santos, dominó a los otros países, con la excepción de Chile, representado en la final por el Everton, y de Argentina, cuyo mejor equipo es Boca Juniors. El torneo finalizó con un promedio de público de 300 personas por partido; en otras palabras, todos los partidos se jugaron en estadios casi vacíos. Si se compara con el campeonato de la división D brasileña para equipos masculinos (la cuarta más importante del país), donde hubo un promedio de 2.700 espectadores que pagaron su entrada por partido, vemos que esta última cifra supera a la anterior nueve veces aproximadamente.

A pesar de que 15.000 personas concurrieron al estadio Pacaembú a presenciar la final de la Copa Libertadores de fútbol de mujeres en 2009, esto se debió en gran medida a que el partido había sido publicitado por televisión y a que Marta Vieira da Silva estaba jugando para Santos2. A pesar de haber sido elegida cinco veces la mejor futbolista del mundo (2006, 2007, 2008, 2009 y 2010), un récord para hombres y mujeres, y de ser una celebridad nacional, su reconocimiento por parte de los propios periodistas es mucho menor que el de las estrellas masculinas: por ejemplo, durante la competencia de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) para elegir al mejor futbolista de 2012, en la que participaba Marta, los medios brasileños prefirieron centrar su atención en Neymar, quien estaba compitiendo por el mejor gol del año. Durante la final de la Libertadores de 2009, los aficionados cantaban «Marta es mejor que Kaká», en referencia a la más famosa estrella masculina brasileña a escala mundial, pero los periodistas que cubrían el partido consideraron los cánticos como una broma. Santos FC fue incapaz de retener a Marta después de 2010 debido a los sueldos superiores que le ofrecían otros clubes3, y desde entonces ha jugado para equipos de Suecia y Estados Unidos. Es la primera mujer que ha dejado su pisada en el Salón de la Fama del Maracaná, y en 2010, una de las más importantes revistas de Brasil, Época, la incluyó en la lista de los 100 brasileños más influyentes.

Los medios, con esta omisión, han contribuido a la invisibilidad del fútbol de mujeres, del cual puede decirse que se juega en un excelente nivel técnico y que ha progresado en cuanto a táctica, tal como lo ha demostrado el Santos. Si con Marta en el campo de juego los partidos del Santos eran transmitidos por televisión, sin ella los partidos solo fueron transmitidos por la televisión paga; y para la Copa Sudamericana, en noviembre de 2010, ningún canal brindó imágenes de la victoria brasileña, a pesar de que Marta jugó y fue decisiva para que la selección participara en el siguiente Mundial en Alemania y en los Juegos Olímpicos en Gran Bretaña.

El estilo narrativo de las pocas emisoras de televisión que transmiten los partidos es otro indicador de la gran distancia que hay entre el fútbol de mujeres y el de hombres. Los partidos jugados por mujeres se diferencian narrativamente por una marcada tendencia didáctica de los comentadores deportivos y por estrategias narrativas que enfatizan la femineidad de las jugadoras. Estas son generalmente caracterizadas con fórmulas tales como «Cristiane, que está en la selección brasileña» o «que estuvo en la selección que ganó la medalla plateada en los Juegos Olímpicos». Esta clase de información no es común en las transmisiones de fútbol de hombres, porque se supone que la audiencia conoce la historia básica de los jugadores. Cuesta imaginar que sea necesario informar a los espectadores que Maycon, Robinho o Neymar están en la selección brasileña o que Brasil es pentacampeón mundial. También son frecuentes las observaciones machistas sobre la belleza física de las jugadoras o los comentarios seudoliberales, en los que para elogiar un movimiento se lo compara con el fútbol jugado por hombres. Independientemente de su edad, las jugadoras son consideradas «niñas», una manera de fragilizarlas mediante el discurso y, de este modo, feminizarlas. Pero esto no es nada nuevo.

Un poco de historia

¿Por qué el fútbol de mujeres es tan invisible en Brasil y, cuando es visible, se remarca tanto su estatus especial de «femenino»? Esto tiene una historia, pero no una en la que las mujeres hayan ganado más espacio, tal como se podría imaginar desde un punto de vista cándidamente evolucionista. Cuando el fútbol llegó a Brasil proveniente de Inglaterra, a mediados del siglo XIX, no excluía completamente la presencia femenina: las mujeres estaban inicialmente en las bandas laterales como «aficionadas». De hecho, jóvenes senhoritas miraban al club carioca Fluminense, y probablemente a otros equipos en el sur de Brasil, ya que se ha informado sobre presencia femenina en Santa Catarina, en los encuentros deportivos del Annita Garibaldi Club a comienzos del siglo XX:

La fiesta del domingo, que tuvo lugar en los campos del encantador [club] Annita, fue encantadora, lo decimos y repetimos; encantadora por la gracia de las amables muchachas y los jóvenes «deportistas» con gran futuro del equipo Lauro Muller, y también por las toilettes gaies et de bon gôut [ropas alegres y de buen gusto] de las honorables jóvenes. Las señoritas de la alta sociedad acuden a cada fiesta en el Club en número siempre creciente y dan sobradas muestras de cómo se identifican con el Annita.4

  • 1. Carmen Rial: antropóloga. Es profesora del Departamento de Antropología de la Universidad Federal de Santa Catarina, Brasil.Palabras claves: fútbol, género, feminismo, antropología, nación, machismo, Brasil.Nota: traducción del inglés de Carlos Díaz Rocca.. Evito el uso de la expresión «fútbol femenino» para referirme al fútbol jugado por mujeres para enfatizar que el fútbol es el mismo juego, ya sea practicado por estas o por hombres. No hay un cambio sustancial.
  • 2. Marta Vieira da Silva, o simplemente Marta (nacida el 19 de febrero de 1986 en Dois Riachos, Alagoas), es una futbolista brasileña. Jugó para el club sueco Umeå ik, los equipos estadounidenses la Sol, fc Golden Pride y Western New York Flash, y en 2013, para el Tyressö de Suecia. Formó parte de la selección nacional brasileña que ganó la medalla plateada en los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas y en los de 2008 en Beijing. También fue distinguida con el Balón de Oro como mvp (most valuable player) del Mundial fifa Sub 19 de fútbol femenino de 2004 tras haber hecho seis goles en el torneo, en el que Brasil terminó cuarto. Fue elegida por la fifa Mejor Futbolista Femenina en los años 2006, 2007, 2008, 2009 y 2010.
  • 3. En 2009 recibió 60.000 euros del Santos (incluyendo el costo de un departamento). En Sol de Los Ángeles, donde se la llamaba «la jugadora más valiosa del fútbol femenino profesional», ganaba entre 400.000 y 500.000 dólares estadounidenses por año (incluyendo contratos de auspicio con Puma y Amway Corp).
  • 4. «Club Annita Garibaldi» en Jornal do Commercio, 8/4/1912, p. 2 , cit. en Caroline Soares de Almeida: «Boas de bola: Um estudo sobre o ser jogadora de futebol no Esporte Clube Radar durante a década de 1980», tesis de maestría, Universidad Federal de Santa Catarina, 2013.