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El desborde económico popular en Bolivia. Comerciantes aymaras en el mundo global

Los comerciantes aymaras se han transformado, en las últimas décadas, en uno de los sectores económicos emergentes que están desplazando a las elites tradicionales en Bolivia. A través de los viajes a las grandes ferias chinas y de empresarios chinos a Bolivia, se han ido tejiendo amplias redes comerciales globales. Pero estas últimas se asientan, no obstante, en las propias prácticas económicas, sociales y festivas locales, que dan cuenta del denso mundo de economías familiares y redes de compadrazgos en los Andes.

El desborde económico popular en Bolivia. Comerciantes aymaras en el mundo global

Ramiro Yupanqui1 viaja a China cuatro veces al año para importar productos electrónicos. Emprendió su primer viaje en 1994, cuando China ya se perfilaba como potencia productiva global. Viajó sin tarjeta de crédito y con comida casera guardada en su equipaje. Su padre, originario del pueblo de Guaqui, a orillas del lago Titicaca, se quedó huérfano a los seis años en la época de la Revolución Nacional de 1952 y emigró a la ciudad de El Alto –colindante a La Paz– a buscarse la vida. Trabajó en una fábrica de confección de ropa y fue representante sindical. Hizo estudiar a sus hijos, aunque pronto se diera cuenta de que el comercio proporcionaba más beneficios que las promesas de progreso asociadas a una buena educación. Con todo, su hijo Ramiro concluyó el bachillerato y tiene dos tiendas: una en el mercado de la calle Huyustus, donde vende al por mayor a comerciantes bolivianos y del sur peruano, y otra de venta al por menor en la calle Eloy Salmón. «Ahora le hemos dado la vuelta», dice Yupanqui sin disimular su satisfacción. Sus palabras sintetizan tanto el éxito económico como el desafío de una nueva generación de comerciantes «cholos» a la hegemonía de las elites tradicionales2.

La calle Eloy Salmón se fue constituyendo en una dinámica zona comercial tras la revolución del 52, fruto de las primeras olas migratorias del campo que siguieron a la reforma agraria y a la liberalización del comercio en los mercados urbanos. Los primeros comerciantes que la poblaron eran, en su mayor parte, ex-campesinos originarios de Taraco, comunidad lacustre fronteriza con Perú y ruta comercial de ingreso de los primeros productos electrónicos. Poco a poco, ellos desplazaron a los artesanos y pequeños comerciantes urbanos de la zona y transformaron sus humildes puestos de acera en sofisticadas tiendas de electrónica de consumo. El sistema interno de préstamos colectivos entre comerciantes (pasanaku) sirvió para facilitar la llegada de parientes del campo, también vinculados al transporte fronterizo de mercancías, y a la vez para consolidar su control de los espacios comerciales, al tiempo que se construía cierta institucionalidad en una zona urbana marginal y desatendida por el Estado, con vistas a transformarla en un reconocido polo comercial paceño. El pasanaku permitió también costear los primeros viajes comerciales a las zonas francas del puerto de Iquique, en Chile, y de Colón en Panamá.

Hoy en día, Eloy Salmón y Huyustus son nombres conocidos entre los revendedores de productos informáticos de Miami, así como entre los fabricantes chinos de Shanghái y Guangzhou. De hecho, constituyen palabras claves para entablar relaciones de confianza con los empresarios de la zona franca de Iquique, habituales proveedores de crédito y otras facilidades de pago para muchos comerciantes aymaras. Estos han convertido un país enclaustrado como Bolivia en un sorprendente punto de apalancamiento del comercio regional, para lo cual no han dudado en expandir sus redes comerciales ubicando a hijos y parientes en los principales puertos y centros productivos chinos. Pero, además, han logrado que los fabricantes asiáticos adapten el diseño de televisores y refrigeradores a los gustos y requerimientos del mercado regional.

En Bolivia, las prácticas económicas «informales» e indígenas permanecieron durante décadas invisibles a la mirada de la teoría económica y ajenas al interés de los investigadores3. Las instituciones dominantes –el Estado y las elites urbanas letradas– asociaron a los actores indígenas-populares con la informalidad, la falta de educación e higiene, la marginalidad social y el atraso civilizatorio, lo que contribuyó a invisibilizar aún más sus prácticas económicas4. A su vez, la exclusión de estos sectores de la economía formal, su discriminación y su limitada movilidad social retroalimentaron su rechazo a los procesos de integración vertical o a los códigos y hábitos de la burguesía dominante, lo que explica la búsqueda de formas deliberadamente distintas de manifestar el estatus y expresar el ascenso social5. En este sentido, el éxito económico de determinados sectores comerciantes populares (en La Paz, mayormente aymaras) ha sido tan relevante que ha desencadenado reestructuraciones socioeconómicas en los ámbitos urbano y rural. Y ha fortalecido las identidades étnicas, lazos y redes sociales, al mismo tiempo que intensificó y renovó las prácticas festivas y religiosas que sostienen la reproducción y expansión de las estructuras de poder local.

Este ensayo presenta un perfil preliminar de estos actores económicos populares y reflexiona sobre sus procesos de emergencia, concentrándose en el mundo comercial de origen aymara. A diferencia de gran parte de los estudios sobre globalización y economía transnacional que enfatizan el papel de los tratados de libre comercio o los flujos de capital e inversión extranjera directa, pretendemos poner el foco en espacios alternativos que representan una dinámica de globalización en otros términos6: el «comercio hormiga», el contrabando reticular, la imitación de grandes marcas o la explotación de nichos de mercado en la penumbra de la globalización. En este sentido, los comerciantes populares aymaras despliegan estrategias en las que negocian en los intersticios de los procesos de la economía global desde su propia historia y sus propias formas de relacionamiento. Esto ha permitido el crecimiento de espacios económicos importantes en la economía nacional boliviana.

Todo esto no significa, en modo alguno, que los comerciantes populares pretendan desestabilizar el capitalismo global. En todo caso, lo que se pretende es pensar la globalización desde otros ángulos, a partir de las visiones y expectativas de estos sujetos. La «globalización desde abajo» está siendo construida por redes y dinámicas sociales que sobrepasan las instituciones y retan la supremacía de las elites tradicionales que históricamente definieron los ritmos de la economía nacional.

  • 1. Nico Tassi: doctor en Antropología por la Universidad de Londres e investigador sobre economías populares en La Paz. Juan Manuel Arbona: doctor en Economía Política Urbana por la Universidad de Cornell, Nueva York, e investigador sobre espacios políticos locales en la ciudad de El Alto.Giovanna Ferrufino: actualmente se encuentra finalizando su tesis de grado en Antropología sobre construcción identitaria de los campesinos colonizadores en Bolivia.Antonio Rodríguez-Carmona: doctor en Economía Internacional y Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid e investigador sobre industrias extractivas y derechos humanos en la región andina.Palabras claves: economía popular, comercio transcultural, aymaras, Bolivia, China.Nota: parte del material que se presenta en este artículo ha sido recogido en el marco del proyecto de investigación sobre actores económicos emergentes del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (pieb) : «Reconfiguración económica y social en la articulación urbano-rural de Bolivia: 1998-2010».. Por razones de privacidad, los nombres de algunos de los comerciantes han sido cambiados.
  • 2. Ramiro Yupanqui, entrevista con los autores, La Paz, 25 de julio de 2012.
  • 3. Esto ocurrió a pesar de una extensa literatura sobre el sector informal, desde el trabajo de Keith Hart («Informal Income Opportunities and Urban Employment in Ghana» en Journal of African Studies vol. ii No i, 1973). La mayoría de estas investigaciones se enfoca en la definición y medición de informalidad (Basudeb Guha-Khasnobis, Ravi Kanbur y Elinor Ostrom [comps.]: Linking the Formal and Informal Economy: Concepts and Policies, Oxford University Press, Oxford, 2007), en cómo esta se conecta o no con procesos globales (Alejandro Portes, Manuel Castells y Lauren Benton [comps.]: The Informal Economy: Studies in Advanced and Less Developed Countries, The Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1989), o en cómo deberían aprovecharse estas economías para el crecimiento económico (Hernando de Soto: El misterio del capital. Por qué el capitalismo triunfa en Occidente y fracasa en el resto del mundo, Sudamericana, Buenos Aires, 2002).
  • 4. Robyn Eversole, Andrew McNeish y Alberto Cimadamore: Indigenous Peoples and Poverty: An International Perspective, Zed Books, Londres, 2005.
  • 5. Rossana Barragán: «Entre polleras, ñañakas y lliqllas: los mestizos y cholas en la conformación de la ‘tercera república’» en Henrique Urbano (comp.): Tradición y modernidad en los Andes, Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de Las Casas, Cusco, 1997; R. Barragán: Espacio urbano y dinámica étnica: La Paz en el siglo xix, Hisbol, La Paz, 1990.
  • 6. Cf. Jane Mangan: Trading Roles: Gender, Ethnicity and the Urban Economy in Colonial Potosi, Duke University Press, Londres-Durham, 2006; Tristan Platt: Estado boliviano y ayllu andino: tierra y tributo en el norte de Potosí, iep, Lima, 1982.