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Del altermundialismo a la indignación. Cronotopos del activismo político juvenil en Barcelona

La oleada reciente de activismo juvenil en la escena internacional, vinculada al impacto de los novísimos movimientos sociales, las reacciones frente a la crisis financiera y la expansión de las nuevas tecnologías, se expresa en una serie de eventos cronotópicos, es decir, en acontecimientos emblemáticos que condensan los espacios y los tiempos de una sociedad determinada. Este artículo se aproxima a tales eventos a partir de un estudio de caso realizado en Barcelona. El análisis permite establecer un recorrido por los activismos políticos juveniles que explica el creciente desencuentro entre culturas políticas diferenciadas y la emergencia de nuevas formas de protesta.

Del altermundialismo a la indignación. Cronotopos del activismo político juvenil en Barcelona

Una mañana de finales de noviembre de 1994, los márgenes ajardinados de la barcelonesa Avenida Diagonal cercanos a los campus universitarios aparecieron abarrotados de cientos y cientos de tiendas de campaña instaladas en reclamo de una mayor solidaridad con los países pobres. La autodenominada «Acampada por el 0,7» –ideada y gestionada de manera asamblearia– consiguió congregar a más de un millar de activistas, ONG y ciudadanos que exigían al gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), presidido por Felipe González, que destinara 0,7% del PIB español a programas de ayuda humanitaria y desarrollo local en el Tercer Mundo. La Acampada del 0,7 presentó dos aspectos de enorme interés para el estudio de la reciente eclosión de nuevos movimientos sociales a lo largo y a lo ancho de la geografía mediterránea: a) fue organizada a través de redes sociales «tradicionales», lo que relativizaría el supuesto poder de movilización de las redes sociales virtuales; y b) la acción fue tolerada por la administración local, incluso con cierta simpatía, hasta la noche de Navidad, cuando la Acampada se trasladó al centro de la ciudad y terminó siendo reprimida porque se la consideró un elemento perturbador para la tranquilidad de los consumidores navideños si se cruzaban con una protesta social de tinte altermundista.

Dos años más tarde, el 28 de octubre de 1996, las fuerzas de seguridad desocupaban violentamente el cine Princesa ante un (hipotético) riesgo de derrumbe del edificio. Este, en otros tiempos sede del sindicato anarquista Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), albergaba a varios grupos libertarios y anarquistas que habían transformado el inmueble en un centro social ocupado (CSO) abierto las 24 horas, donde se solía ofrecer comida caliente a las personas necesitadas y en donde también se celebraban conferencias, talleres de índole diversa, así como proyecciones de documentales de marcada temática social y política. Durante el desalojo del cine Princesa, 14 jóvenes okupas resultaron heridos como consecuencia del uso de la violencia por parte de las fuerzas y los cuerpos de seguridad del Estado, mientras que otras 48 personas fueron detenidas y juzgadas como terroristas, para ser encarceladas y finalmente absueltas en 2003.

La Acampada por el 0,7 de finales de 1994 y el desalojo del cine Princesa en octubre de 1996 permiten entrever, en efecto, dos maneras de entender la protesta social en Barcelona. La primera de ellas podría ser entendida como un protomovimiento de indignación de naturaleza reformista que exige respuestas a las crecientes desigualdades derivadas de los procesos de globalización y de la eclosión de un hipermodernizado Tercer Mundo en la Europa del Sur, como resultado de la aplicación de la agenda política y económica neoliberal. El segundo episodio, entendido como la resistencia de activistas frente a la violencia estatal en el desalojo del cine Princesa, fue protagonizado por un movimiento altercapitalista y alterglobalización que exploraba nuevas formas de resistencia frente a las estrategias llevadas a cabo por los aparatos ideológicos del Estado penal neoliberal, fundamentadas no tan solo en el ostracismo mediático y ciudadano de la represión, sino, sobre todo, a través de la criminalización de ser joven y activista altercapitalista1. Sin embargo, y a pesar de converger en el seno del movimiento de los indignados de 2011, un análisis de la trayectoria del activismo juvenil en España a lo largo de la última década permitiría entrever divergencias y fracturas entre aquellos protestantes que podrían ser catalogados como «reformistas» y aquellos otros agrupados bajo la etiqueta mediática de «anticapitalistas radicales»2.

Cinco acontecimientos cronotópicos del activismo político juvenil en la Barcelona contemporánea3

A lo largo de estos últimos años en los que la designada como «juventud apática» parecía ser mayoría, algunos grupos activistas plantearon nuevas formas híbridas de oposición política en el espacio público, combinando el activismo tradicional en la calle con el activismo en el espacio virtual. Se trata de grupos de activistas transversales en términos generacionales así como en relación con el género (el desafío a la heteronormatividad patriarcal de los movimientos sociales en España debe ser vista como una gran novedad), e incluso en lo referente a lo político, ya que incluyen un variado elenco de posicionamientos ideológicos para contribuir a la lucha de clases (de abajo a arriba). En este sentido, los acontecimientos cronotópicos expuestos a continuación tienen como objetivo, por una parte, mostrar el sobresalto expresado por la generación dominante (adulta) ante un creciente activismo juvenil y, por otra, explorar las divergencias y fracturas que han ido apareciendo a lo largo de estos últimos diez años en el seno de este mismo activismo político juvenil. En el caso de Barcelona, además, cabría señalar que la movilización de naturaleza altercapitalista se encuentra fuertemente conectada con la(s) memoria(s) local(es) de resistencia político-social de signo, por lo general, anarquista: a inicios del siglo XX, la capital catalana era conocida como la Rosa de Fuego. De ahí que en las últimas dos décadas Barcelona haya sido una de las capitales mundiales del movimiento alterglobalización, a la vez que ha albergado un muy consolidado movimiento okupa y se ha transformado en un escenario de protestas estudiantiles «anti-Bolonia», contra la construcción de un espacio común europeo de educación superior de claro tinte neoliberal.

Cronotopo 1: Cumbre del Banco Mundial en Barcelona (2001). Después de años de desmovilización social y de la emergencia de la generación «Ni-Ni», la protesta contra la Cumbre del Banco Mundial (BM) aparece como una de las mejores expresiones visibles de los procesos de radicalización de una franja importante de la juventud catalana y de la irrupción de una nueva generación militante4. Organizada por el Movimiento de Resistencia Global en Catalunya (MRG), la campaña contra el BM fue llevada a cabo por un amplio conjunto de redes y organizaciones que abarcaban un espectro ideológico-social muy amplio cuyos elementos tendían a converger. Este conjunto se encontraba articulado no tanto como plataforma de organizaciones, sino a partir de asambleas y comisiones de trabajo abiertas, en las cuales cada persona actuaba a título individual y no como representante de ninguna entidad. Esta era la forma organizativa que mejor encajaba con la realidad del movimiento en Catalunya por aquel entonces, con un peso muy grande de las redes informales y de la gente no encuadrada.

  • 1. Como señalan Manuel Castells y Loïc Wacquant, el término «altercapitalista» es la denominación utilizada por los propios grupos para dotarse de un sentido positivo y evitar, al mismo tiempo, la etiqueta «anticapitalista», utilizada como estigma en los medios de comunicación. M. Castells: «Crisis y sistema» en La Vanguardia, 30/7/2011; L. Wacquant: «The Militarization of Urban Marginality: Lessons from the Brazilian Metropolis» en International Political Sociology vol. 2 No 1, 2008, p. 56-74.
  • 2. Para una aproximación en profundidad a las causas sociales y económicas del aumento de la protesta política en España, v. C. Feixa y J. Nofre (eds.): #Generación Indignada. Topías y utopías del 15m, Milenio, Lleida, 2013. Sobre la aparición del precariado en España, v. C. Feixa, J. Nofre y J. Sánchez García: «Lost Histories and Hidden Stories: Divergences and Cleavages of Youth Political Activism in Contemporary Spain», en prensa.
  • 3. Los cronotopos refieren a un entrecruzamiento de la temporalidad y la espacialidad; en este caso, se trata de acontecimientos emblemáticos que condensan los espacios y los tiempos de una sociedad determinada. La información referente a los acontecimientos cronotópicos recogida en este texto proviene de diferentes fuentes, bien sea fruto de la observación participante –e incluso militante– de los autores, de entrevistas informales a miembros de los diferentes sectores involucrados en las protestas, de documentos en formato papel o digital de los grupos activistas protagonistas de las protestas y, finalmente, de noticias aparecidas en los principales rotativos locales y nacionales.
  • 4. Ver Jeffrey Juris: «Violencia representada e imaginada. Jóvenes activistas, el Black Bloc y los medios de comunicación en Génova» en C. Feixa y Francisco Ferrándiz (eds.): Jóvenes sin tregua. Culturas y políticas de la violencia, Anthropos, Barcelona, 2005, pp. 185-208.