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¿De la crisis al resurgimiento? La industria militar rusa en el siglo XXI

En el año 2000, Vladímir Putin llegó a la Presidencia de Rusia y le imprimió impulso a la industria de defensa. Sin embargo, hubo que esperar el final de esa década, cuando se pudo constatar la simplicidad del tejido productivo del país, así como su debilidad militar, para que esta industria pasara a ocupar un lugar prioritario. En 2010 se aprobó un nuevo programa de armamento que, aunque con ciertas deficiencias –y con la corrupción como una amenaza–, está reestructurando la industria y recomponiendo la capacidad defensiva del país. En este artículo se analizan los cambios en la industria de defensa rusa, prestando una atención especial a los últimos cinco años.

¿De la crisis al resurgimiento? La industria militar rusa en el siglo XXI

Durante la existencia de la Unión Soviética, la industria de defensa tuvo una importancia especial. Pero con la desaparición de esa «nación de naciones», este aspecto de la actividad económica quedó desubicado productivamente debido al cambio en las prioridades de seguridad, a su desarticulación parcial por la ruptura geográfica de la URSS y a la descapitalización progresiva, a causa de la falta de asignación de recursos y la obsolescencia industrial. Durante los años 90, las principales políticas aplicadas en la industria de defensa fueron la privatización y la conversión, ejecutadas de manera desorganizada y con escasos recursos financieros, y cuyos resultados se plasmaron en el desmoronamiento de la capacidad productiva1.

Cuando Vladímir Putin llegó a la Presidencia, esta industria padecía un deterioro productivo de unos 15 años y, por tanto, la base de la que se partía presentaba problemas estructurales muy profundos. Desde ese momento, se le prestó una mayor atención; sin embargo, fue a partir de 2008, como consecuencia de la breve guerra en Georgia, cuando se le concedió una prioridad especial2. En este artículo, se estudia la situación de cambio de la industria de defensa desde principios de la década pasada, aunque se concentrará el análisis en el último quinquenio, debido a la modificación en la política aplicada. El argumento discurrirá, en primer lugar, sobre la producción militar, interna o destinada a la exportación; en segundo lugar, se enfocará en los cambios organizativos más relevantes que han afectado esta industria, y, finalmente, se extraerán conclusiones acerca de su situación y sus expectativas.

La producción de armamento para necesidades internas

Una primera dimensión del estímulo a los cambios en la industria de defensa se vincula con el aumento en la demanda destinada al Estado. Este objetivo se encuentra respaldado por la política presupuestaria aplicada. Mientras que durante los años 90 el gasto en defensa fue residual, entre 2000 y 2008 aumentó en más de cinco veces a precios corrientes. En ambos años mencionados, el gasto militar representó 3,7% del PIB. A partir de 2008, y como consecuencia de la guerra en Georgia, los gastos se aceleraron, y en 2013 fueron del doble de lo registrado en 2008 y pasaron a representar 4,5% del PIB3.

La reestructuración en la industria de defensa depende esencialmente de la capacidad para mejorar la producción de armamento. Esta se ha organizado a través de programas de producción a largo plazo: el hoy vigente fue aprobado en 2010 con validez para el periodo 2011-2020. Previamente habían existido programas para los periodos 1996-2005, 2001-2010 y 2007-2015. Todos estos programas se paralizaron durante su ejecución: el primero por cuestiones financieras, el segundo por falta de ajuste entre las pretensiones y su propia realidad, el tercero por el impacto que supuso la guerra con Georgia. En los tres casos, incluso en el tercero, los incumplimientos en las previsiones resultaron flagrantes y afectaron todas las líneas prioritarias. El actual programa fue concebido como un punto de inflexión en la producción de armamento, que debía dar respuesta a todas las insuficiencias que habían quedado patentes en la guerra en Georgia de 2008.

El primer rasgo diferencial del nuevo programa es la abultada financiación con la que cuenta: 20 billones de rublos (unos 600.000 millones de dólares) para todo el periodo. El nuevo programa de armamento se combina con programas específicos de reordenamiento de la industria de defensa y de las Fuerzas Armadas. Además, se programó la realización de grandes inversiones en la industria de defensa durante la primera mitad del programa, que crearían las condiciones de producción para la segunda parte del periodo de vigencia del plan. También se contempló que los gastos fueran más intensivos en investigación, desarrollo e innovación (I+D+I ) en la primera mitad del periodo, para cosechar los resultados productivos en la segunda mitad. Los resultados deben plasmarse en una renovación del stock de armamento del Ejército ruso: en 2015, este deberá estar dotado de 30% de equipamientos nuevos y en 2020 se debe llegar al nivel de 70%.

En términos agregados, el nivel de gasto destinado directamente a armamento para cubrir necesidades internas ha ido aumentando de manera progresiva. En concreto, en 2009 se gastaron 16.300 millones de dólares, mientras que en los dos primeros años de vigencia del programa se fue incrementando ligeramente el nivel de compras, que pasó a 17.500 millones de dólares en 2010 y 18.000 millones de dólares en 2011. Sin embargo, en los dos años siguientes, la aceleración en los gastos fue sustancial, puesto que se pasó a destinar 24.700 millones de dólares en 2012 y 32.300 millones en 2013. Estas cifras adquieren más significado cuando se considera que, en 2012, el conjunto de América Latina gastó en armas 34.100 millones de dólares4. Para hacer más nítida la imagen acerca de la situación de la industria de defensa, se puede mencionar la proporción de las compras de armamento para necesidades internas sobre el conjunto del presupuesto en defensa. Hasta el año 2008, este porcentaje fue de alrededor de 20%, pero en 2009-2010 alcanzó el 45%; luego se redujo a algo menos de 40% durante el siguiente bienio, y en 2013 ascendió a cerca de 49% del conjunto de gastos de defensa. Así, pues, desde 2009 se le ha dado una gran prioridad a esta actividad.

A principios de la década pasada, las compras de armamento fueron muy pequeñas. Conforme pasaron los años se ampliaron, aunque siguieron siendo relativamente reducidas. En 2008 y 2009 ya fueron más visibles, pero fue con el inicio del nuevo programa de armamento cuando se aceleraron. Por ejemplo, mientras que en 2009 se adquirieron 21 aviones y en 2010 se sumó una cantidad igual, en los dos siguientes años se incorporaron 42 y 44 unidades más al Ejército, y finalmente en 2013 ya fueron 62. Quizá valga la pena mencionar la producción en serie de manera regular de los aviones Su-34, Su-35 y Yak-130, que gozaban de gran prioridad dentro del programa de armamento. En cuanto a helicópteros, mientras que en 2008-2009 las adquisiciones fueron algo superiores a la decena de unidades, en los siguientes años se han ido incorporando no menos de 60 aparatos por año, y se destaca que en 2011 se suministraron 94 unidades. En este caso también se ha regularizado la producción de helicópteros de ataque de tipo Ka-52 y Mi-28N, que eran prioridades del programa5.

  • 1. A. Sánchez: «The Transformations of the Russian Defense Industry» en Europe-Asia Studies vol. 47 Nº 8, 1995, pp. 1269-1292 y «Restructuring the Defence Industry and Arms Production in Russia» en Europe-Asia Studies vol. 52 Nº 5, 2000, pp. 897-914.
  • 2. Según el experto militar Alexandre Golts, «los dirigentes rusos demostraron una gran sabiduría. Es poco frecuente que un gobierno introduzca reformas luego de haber ganado una guerra. Pero en este caso, a pesar de diez años fastuosos en los que los diferentes comandos militares habían contado con muy importantes recursos, la crisis de 2008 demostró que las Fuerzas Armadas rusas estaban envejecidas y eran incapaces de manejar armas modernas. Esa comprobación fue la que llevó al ministro de Defensa Anatoly Serdyukov a anunciar la reforma más profunda jamás realizada en 150 años [tras la guerra de Crimea en 1853-1856]». Citado en Vicken Cheterian: «La decadencia de la industria militar rusa» en Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, 10/2011, disponible en www.eldiplo.org/notas-web/la-decadencia-de-la-industria-militar-rusa/.
  • 3. Fuentes: Servicio Federal de Estadísticas Ruso (fsgs): Rossiya v tsifraj, fsgs, Moscú (varios años); sipri: sipri Yearbook. Armaments, Disarmament and International Security, Oxford University Press, Oxford (varios años).
  • 4. Wagner Ríos: «sipri: gasto militar en América Latina aumentó 4,2% en 2012» en Diálogo, 17/6/2013, http://dialogo-americas.com/es/articles/rmisa/features/regional_news/2013/06/17/defense-spending. Los datos de Rusia surgen de estimaciones del autor a partir de fuentes de prensa rusa..
  • 5. Estimaciones del autor a partir de fuentes de prensa rusa.