Coyuntura

Colombia: elecciones atípicas y perspectivas inciertas

Tras el shock financiero de 2007-2008 y la caída en el comercio internacional y la economía real de 2008-2009, la crisis económica mundial ingresó, en los primeros meses de este año, en su tercera fase: ahora aparece la amenaza de una crisis de las finanzas estatales. En este marco, en la reunión del g-20 realizada en Canadá, Alemania impuso un plan de recortes fiscales, en contraste con las posiciones de países como Estados Unidos y Francia, que defendían políticas más expansivas. El artículo analiza la situación actual de la crisis mundial y las diferentes alternativas para superarla.

Colombia: elecciones atípicas y perspectivas inciertas

El gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) rompió con las tendencias políticas del país, comenzando por el proceso que lo llevó a la Presidencia. Su triunfo como candidato disidente del Partido Liberal en la primera vuelta fue el punto de inflexión de la lenta agonía del bipartidismo liberal-conservador surgido a mediados del siglo XIX.

Con la bandera de la «Seguridad Democrática», diseñada para confrontar militarmente a la antigua guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a tono con el temor que esta despertaba entre la población, Uribe construyó un gobierno caudillista inédito en la historia política nacional. Despreciando el papel democrático de los partidos, el presidente impulsó la creación del «Partido de la U» como eje para manejar el Congreso a su antojo y arrinconó a la mayoría de los grupos que fungen como partidos en una coalición de gobierno alimentada con gajes clientelistas. Con una asombrosa capacidad mediática y ubicándose en forma hiperactiva por encima de las representaciones institucionales, Uribe mantuvo siempre en alto su popularidad en la opinión pública para proyectarse como un caudillo irreemplazable, al punto de lograr la reforma de la Constitución para hacerse reelegir en 2006, con el apoyo de dádivas derivadas de nombramientos en cargos oficiales. Pero luego de casi ocho años de gobierno, en compañía de sus numerosos áulicos, el presidente se estrelló contra la relativa fortaleza institucional del Estado, cuando, el 26 de febrero de 2010, la Corte Constitucional declaró inexequible la Ley de Referendo de 2009 que permitía una nueva reelección por cuatro años más.

La prolongada campaña electoral de carácter subliminal lanzada por Uribe, mediada por buena parte de sus actos y declaraciones públicas, culminó con el fallo de la Corte pocas semanas antes de las elecciones legislativas del 14 de marzo de 2010. Pero este freno de la Corte a su campaña no impidió que el presidente continuara con su participación política electorera, esta vez inclinada a favor de sus candidatos preferidos. Junto con los comicios para elegir a los miembros del Congreso, el 14 de marzo también se eligieron los candidatos a la Presidencia de los partidos Conservador y Verde mediante consultas internas separadas. El fallo de la Corte había roto las esclusas que limitaban las nominaciones de candidatos presidenciales de las fuerzas integrantes de la coalición de gobierno, aunque ya habían decidido lanzarse a la palestra algunas figuras ambiciosas de la coalición, además de los candidatos de los dos partidos de oposición, el Liberal y el Polo Democrático Alternativo, amén del recién recompuesto Partido Verde.

Desde 2009, ante la oportunidad de aprovechar una coyuntura política y mediática favorable, se habían agrupado cuatro prestigiosos ex-alcaldes de las dos principales ciudades del país: Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Luis Eduardo «Lucho» Garzón, de Bogotá, y Sergio Fajardo, de Medellín. Tras prolongados y fallidos intentos por acordar un mecanismo de selección del candidato presidencial entre los cuatro, Fajardo prosiguió con su campaña de cerca de dos años de duración, al frente de su movimiento «Compromiso Ciudadano por Colombia», ampliada entonces con candidatos al Senado. Parte de esa campaña fue la recolección de firmas para que Fajardo avalara legalmente su candidatura presidencial, como muestra de su independencia respecto de los partidos. En cambio, los tres ex-alcaldes bogotanos se encontraron en octubre con el ofrecimiento del pequeño Partido Verde para que se definiera un candidato presidencial mediante consultas internas en la misma fecha de las elecciones legislativas de 2010.Ya en 2010, en medio de la expectativa que llevó a la invalidación de la posibilidad de reelección de Uribe por parte de la Corte Constitucional, los tres ex-alcaldes de Bogotá disputaron la consulta interna. El 14 de marzo salió elegido por el Partido Verde el ex-alcalde Antanas Mockus, mientras que en el Partido Conservador se impuso Noemí Sanín, quien en copiosa votación sobrepasó por relativamente pocos votos al joven ex-ministro e incondicional alfil de Uribe, Andrés Felipe Arias, mejor conocido por la opinión pública como «Uribito».

Elecciones para el Congreso

Las elecciones legislativas operan en Colombia con lógica distinta y fecha previa a las presidenciales, aunque naturalmente guardan relación política con estas. El nivel regional de los partidos, expresado institucionalmente en el Congreso, las asambleas departamentales y los concejos municipales, además de los gobernadores de los departamentos y alcaldes de los municipios, se nutre del clientelismo administrado en gran medida por el gobierno nacional, aunque mantiene una independencia relativa con fuerte tendencia autoritaria. Esta se alimenta de las dinámicas de la descentralización ratificada y ampliada por la Constitución de 1991, además de las prácticas corruptas, fraudulentas e incluso criminales facilitadas por la diversidad regional del país, en cuyo trasfondo medran el narcotráfico y la violencia. De los entronques de grupos políticos regionales con el narcotráfico y el paramilitarismo, gracias a las denuncias de los medios de comunicación en los últimos años, surgió la «parapolítica», que permitió que la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General de la Nación enjuiciaran a numerosos políticos corruptos y criminales –muchos de ellos legisladores–. También permitió que partidos como Alas, Colombia Democrática y Alianza Democrática Nacional perdieran su personería jurídica. Es tal el poder mafioso de las prácticas políticas en algunas zonas del país que han logrado la captura del Estado local y regional para beneficio privado.

El cuadro 1 muestra los resultados de las elecciones para el Senado de la República y la Cámara de Representantes del 14 de marzo. Las listas para el Senado son de circunscripción nacional y las de la Cámara, de circunscripción regional por departamentos. Estas cifras no están consolidadas por demoras en la Registraduría Nacional del Estado Civil.