Tema central

China y el Caribe: acercamientos, desconfianzas y desafíos

En el siglo xxi, las relaciones económicas entre China y el Caribe se han expandido velozmente. El fundamento de estas relaciones es la naturaleza complementaria de sus economías, así como el rápido desarrollo de la economía china. Sin embargo, diferentes actores, tales como el gobierno, las empresas, los bancos, los emigrantes, etc., también juegan un papel muy importante. Y la histórica desconfianza antichina en la región podría reactualizarse con el desembarco de miles de trabajadores chinos en el Caribe para diferentes obras de infraestructura.

China y el Caribe: acercamientos, desconfianzas y desafíos

Antecedentes históricos

Las relaciones entre China y el Caribe comenzaron con la introducción de obreros chinos para trabajar en las plantaciones de azúcar en reemplazo de la mano de obra esclava negra, después de la abolición de la esclavitud en el siglo xix. Además, entre finales del siglo xix y principios del xx, algunos chinos llegaron al Caribe no como trabajadores, sino como hombres de negocios. Como eran laboriosos y ahorrativos, muchos de ellos tuvieron un gran éxito. En algunas áreas se volvieron competidores de los empresarios locales. Fue así como se produjeron movimientos antichinos en muchos países de América Latina y el Caribe, sobre todo durante las épocas de depresión económica. Por ejemplo, en 1918, en Jamaica hubo actos de vandalismo dirigidos contra tiendas chinas de comestibles: muchas fueron saqueadas y sus gerentes, golpeados. Las relaciones oficiales entre China y el Caribe comenzaron en 1912, cuando Cuba inició relaciones diplomáticas con el país asiático. República Dominicana trabó vínculos diplomáticos con China en 1940. Pero después de 1949, con el surgimiento de la República Popular, los países de América Latina y el Caribe reconocieron el gobierno del Partido Nacionalista en Taiwán, en lugar del gobierno del Partido Comunista en la parte continental. No fue sino hasta 1960 cuando el líder cubano Fidel Castro anunció el establecimiento de relaciones diplomáticas formales con la República Popular China. Cuba fue otra vez el primer país de la región en hacerlo.

En 1971, la Organización de las Naciones Unidas (onu) reconoció a la República Popular China como único representante legítimo de China ante ese organismo, del que Taiwán fue expulsado. Al mismo tiempo, mejoraron las relaciones entre Beijing y Washington. Desde entonces, bajo esta nueva condición, la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños establecieron relaciones diplomáticas formales con China. Sin embargo, todavía hay 12 Estados de la región que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán, la mitad de los cuales se concentran en el Caribe: Belice, República Dominicana, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves y Haití. Algunos países del Caribe han cambiado sus lealtades, a veces más de una vez, entre la República de China en Taiwán y China continental. Por ejemplo, entre 1984 y 1996, Santa Lucía reconoció a Taiwán, pero dejó atrás esta lealtad en 1996, con el cambio de gobierno. Y en 2007 volvió a reconocer a Taiwán.

Las relaciones económicas entre China y el Caribe

Después de dos décadas de rápido crecimiento, China se ha transformado en la segunda economía más grande del mundo. La fortaleza económica china y la productividad de sus empresas han venido creciendo. Pero, al mismo tiempo, el desarrollo de la economía china ha estado limitado por la escasez de recursos y mercados. Así, las empresas chinas adoptan estrategias para salir al mundo, generalmente con apoyo del gobierno. América Latina y el Caribe, en tanto región rica en recursos y con una relativa estabilidad política, se convirtió en uno de los socios económicos más importantes de China. Sin embargo, en lo que se refiere a la extensión y profundidad de las relaciones bilaterales entre China y el Caribe, estas no se pueden comparar con las relaciones entre China y América del Sur. Esta situación es el resultado de varios factores: los recursos del Caribe no son tan cuantiosos como los sudamericanos; el mercado caribeño es limitado y no puede importar una gran cantidad de mercancías procedentes de China, además de la influencia estadounidense y del factor Taiwán. No obstante, a pesar de esta situación, el vínculo ha crecido rápidamente en el siglo xxi.

El comercio entre China y el Caribe se ha incrementado velozmente. Incluso durante la crisis financiera mundial, el comercio entre el Caribe y el resto del mundo se redujo, pero su comercio con China creció. En 2009, las exportaciones de la región a China aumentaron 5%, mientras que las exportaciones a Estados Unidos y Europa disminuyeron más de 25%. En 2013, las exportaciones de China al Caribe totalizaron 4.210 millones de dólares, más del doble de sus importaciones procedentes de la región ese año (1.880 millones de dólares)1.

Las principales importaciones de China desde la región del Caribe son compuestos inorgánicos, hierro, acero y otros metales, combustibles minerales y productos de madera. Por ejemplo, en los últimos años, la importación china de bauxita y alúmina aumentó en gran medida, y parte de ella proviene del Caribe. Según los datos de las aduanas chinas, en agosto de 2012 China importó 204,38 millones de toneladas de bauxita –43.260 toneladas desde Jamaica–, a 64 dólares por tonelada, para producir alúmina.

Las exportaciones chinas al Caribe abarcan desde buques de carga, barcos petroleros y muelles flotantes, hasta zapatos, neumáticos, camisetas, productos electrónicos, televisores, etc. El aumento se basa en que los precios son competitivos y en la mejora de la calidad. La mayoría de los productos que la Comunidad del Caribe (Caricom) importa de China no compite con la producción local, pero hay algunas áreas importantes en las cuales las importaciones chinas podrían desplazar a la producción caribeña: una amplia gama de alimentos procesados, filetes de tilapia, cemento portland, ropa, muebles y productos de papel y plástico. En varios productos de consumo, la región ha llegado a depender principalmente de las importaciones procedentes de China: es el caso de rubros tales como calzado, electrónica y camisetas2. Las inversiones directas de China en el Caribe ascendieron a 62.100 millones de dólares en 2012. Sin embargo, todas estas inversiones, salvo 282 millones de dólares, se destinaron a los paraísos fiscales de las Islas Vírgenes Británicas y las Islas Caimán, que probablemente no eran los destinos finales para la gran mayoría de esas inversiones. En 2012, el flujo de inversiones directas chinas en el Caribe, con excepción de los dos territorios mencionados, ascendió a 31 millones de dólares3. En la década de 1990, China firmó una serie de tratados bilaterales de inversión con Cuba, Jamaica, Belice y Barbados, y con Trinidad y Tobago, Guyana y Bahamas en la década de 2000. Delegaciones chinas de alto nivel y misiones de inversores han visitado el Caribe para identificar proyectos4. Las inversiones de China en la región se concentran en los sectores de recursos naturales, agricultura, infraestructura, etc.

  • 1.

    Aquí incluimos todos los países y territorios de ultramar, entre ellos Cuba. Caitlin Campbell y Zoe Valette: «China’s Expanding and Evolving Engagement with the Caribbean», informe de la us-China Economic and Security Review Commission, 16 de mayo de 2014, p. 3.

  • 2.

    Richard L. Bernal: «The Dragon in the Caribbean: China-Caricom Economic Relations» en The Round Table vol. 99 No 408, 6/2010, p. 287.

  • 3.

    C. Campbell y Z. Valette: ob. cit., p. 3.

  • 4.

    R.L. Bernal: «China’s Rising Investment Profile in the Caribbean» en Inter-American Dialogue Economics Brief, 10/2013, p. 3.