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China y América Latina: recursos, mercados y poder global

América Latina no es una prioridad para China, ya que se ubica en un lugar menos importante que Estados Unidos, Asia o Europa. Pese a ello, la relación se ha intensificado. Desde el punto de vista económico, y con algunas pocas excepciones, el vínculo se basa en el intercambio de bienes manufacturados chinos por materias primas (petróleo, alimentos y minerales) provenientes de América Latina. En otros términos, se trata de un intercambio entre trabajo y renta del suelo. Desde un punto de vista político, la región es importante en la disputa diplomática con Taiwán y como socia en la búsqueda de un mundo más multilateral.

China y América Latina: recursos, mercados y poder global

L a nueva posición de China en la comunidad internacional, así como las evidencias empíricas de sus relaciones económicas con América Latina, proveen elementos para la discusión sobre el papel de una nueva potencia emergente en el mundo y su inserción en la región. El objetivo principal de este artículo es destacar las circunstancias que deben considerarse para entender y caracterizar la relación actual de China con América Latina y sus posibles alcances.La creciente presencia de China en los países latinoamericanos ha sido exagerada, en particular en su dimensión política. Esto deriva de una aproximación heredada de la Guerra Fría, donde dos bloques contendían por la hegemonía de sus respectivos modelos de desarrollo económico y social. De allí que algunos autores asuman las interpretaciones realistas que planteaban una confrontación entre Estados Unidos y China en un juego de suma cero, absoluto e incluso maniqueo1. Pero tales interpretaciones pasan por alto el complejo carácter del desarrollo económico de China, profundamente imbricado con el capitalismo global. En otros términos, el capitalismo chino es una derivación de aquel, promovido y ejercido por otras potencias en suelo chino a partir de la apertura económica propiciada por los líderes de Beijing desde 19792.

El extraordinario flujo de capitales extranjeros hacia China desde el inicio de las reformas, el traslado a ese país de una parte significativa de las manufacturas que antes se elaboraban en los grandes centros de producción mundial y el rol sustancial que los países centrales desempeñan en las exportaciones chinas complican la percepción sobre la «inundación de productos chinos». Un análisis más detallado demuestra que gran parte de sus componentes son producidos en territorio chino y por mano de obra china, pero con capitales extranjeros. Asimismo, el flujo de capitales hacia y desde China no es tan simple, pues un monto importante de capitales del país sale a paraísos fiscales para regresar como capitales extranjeros por vía directa o por triangulación, a partir de operaciones realizadas desde las Islas Vírgenes, Hong Kong o Macao3.

China, América Latina y EEUU

Estos hechos son ampliamente conocidos. Sin embargo, muchos académicos prefieren ignorarlos debido a que siguen de manera acrítica la agenda política de los diversos sectores que, tanto en EEUU como en Europa, no aceptan plenamente el ascenso de un nuevo poder con intereses globales como el de China. Esto se explica por el prejuicio ideológico hacia el gobierno comunista y por el hecho real de que la elite gobernante china tiene intereses nacionales específicos y está dispuesta a utilizar los beneficios institucionales y financieros de la actual forma de capitalismo global para impulsar el ascenso económico y asegurar la consecución de esos intereses. Asimismo, las capacidades de las corporaciones financieras chinas y los intereses globales de la elite política y económica del país se han traducido en una distribución de créditos y ayuda financiera a niveles que ya resultan competitivos en relación con los organismos financieros internacionales. Chengxin Pan brinda algunos elementos sutiles para considerar la tendencia de ciertos estudiosos y políticos norteamericanos que intentan definir al país asiático en términos estáticos4. Una grave consecuencia de esta posición es la reificación de China, inadecuada para un análisis preciso de su relación con EEUU. En ese sentido, es pertinente considerar los distintos grupos de interés que existen en China. Sin embargo, las interpretaciones rígidas sobre ese país han permeado también a buena parte de la academia latinoamericana a la hora de analizar su relación con y nuestra región5.

El desencuentro en las percepciones se sintetiza con elocuencia en la tesis de la «amenaza china». Aunque ha sido matizada tras el éxito del país asiático en la superación de la crisis financiera, la descalificación posiblemente continúe. Las razones detrás de esta postura han sido expuestas en algunos estudios y se pueden resumir en la necesidad de las potencias de perpetuar y legitimar su dominio político y económico en zonas «periféricas»6. Para contrarrestar la tesis de la «amenaza china», los líderes de Beijing vienen realizando, desde 2003, grandes esfuerzos discursivos, en el sentido de subrayar el «ascenso pacífico» de China. Este tipo de posicionamientos han sido coherentes con la propia conciencia acerca de la tensión que se puede generar con EEUU respecto a América Latina. Probablemente ello haya contribuido, por ejemplo, a una cierta cautela inicial china para invertir de forma masiva en la industria petrolera de Venezuela7.

Las presiones políticas en EEUU en relación con la presencia de China en la región ya han sido aclaradas oficialmente. En abril de 2006, Thomas Shannon, subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, viajó a Beijing para discutir el alcance de la presencia del país asiático en América Latina con el viceministro de Relaciones Exteriores, Dai Bingguo, y con el jefe del Departamento de Asuntos Latinoamericanos, Zeng Gang, así como con otros funcionarios. En ese encuentro se acordó crear un mecanismo regular de consulta sobre la región. En la conferencia de prensa, Shannon dijo: «En lo que nos enfocamos no fue en el deseo de alguna de las partes de bloquear los recursos o bloquear el mercado (…) Al contrario, nos enfocamos en cómo trabajar en la región (…), asegurar la estabilidad política y asegurar que sea tomado el tipo correcto de decisiones económicas (…) Nuestra contraparte china aclaró que su interés en la región estaba enfocado principalmente en asuntos económicos y comerciales y no es de naturaleza política»8.

En las explicaciones sobre la creciente presencia de China en América Latina, así como en otras regiones del mundo, es recurrente encontrar la argumentación sobre el «vacío de poder» o el «descuido» de EEUU. Pero parece más pertinente evaluar el incremento de la presencia económica y política (aunque esta última sea más bien acotada) de China como resultado lógico de su inserción en las cadenas de producción internacional. Dicho proceso se caracteriza por la creciente demanda de productos primarios, abundantes en América Latina, así como por la trasformación de China en una gran potencia exportadora. No hay registros de disputas agudas entre China y otros países por la adquisición del cobre, la soya, el petróleo o el hierro de América Latina. China es el único país del mundo que ha incrementado el consumo de esos bienes en forma tan extraordinaria. Solo entre 2000 y 2003, la demanda de productos primarios se incrementó 50%. Consecuentemente, en esos mismos años el país fue la segunda fuente de inversión extranjera en América Latina, después de EEUU, sobre todo en proyectos vinculados a la explotación y el transporte de bienes primarios9.

  • 1. Ejemplo de ello son los artículos de Joshua Kurlantzick. V. por ejemplo «China’s Latin Leap Forward», World Policy Institute, Center for Strategic and Budgetary Assessments, 2006, www.carnegieendowment.org/files/latin_leap.pdf, fecha de consulta: 10/5/2010. Esta misma interpretación ha servido para estudiar la proyección de China en África. Entre los ejemplos más contundentes se encuentra el trabajo de Raymond W. Copson, para quien la clase gobernante estadounidense ha sido negligente con la proyección china en el continente, pues habría prestado atención excesiva a Oriente Medio. Raymond W. Copson: «The us Response to China’s Rise in Africa: Policy and Policy Options» en Marcel Kitissou (ed.): Africa in China’s Global Strategy, Adonis and Abbey, Londres, 2007, pp. 56-74.
  • 2. Barry Sautman y Yan Hairong: East Mountain Tiger, West Mountain Tiger: China, the West and «Colonialism» in Africa, University of Maryland, Baltimore, 2006.
  • 3. Fuente: China Profile, www.china-profile.com/data/fig_fdi_3.htm.
  • 4. «The ‘China Threat’ in American Self-Imagination: The Discursive Construction of Other as Power Politics» en Alternatives: Global, Local, Politics vol. 29 No 4, 2004, p. 312. Basta simplemente considerar el reclamo de algunos políticos estadounidenses después de la llegada de los comunistas al poder en China, que se expresó con las palabras: «¿Quién perdió a China?».
  • 5. Por supuesto, no es inadecuado considerar a China como una entidad en el estudio de sus relaciones internacionales, pero es necesario considerar su dinamismo y sus cuestiones internas.
  • 6. Sautman y Hairong, en su análisis sobre la relación de China con África, consideran seis ejes a partir de los cuales las potencias occidentales reafirman su dominio: a) demostrar la superioridad del liberalismo político; b) combatir el relativismo en política; c) presentar a Occidente como una influencia necesaria en África (entiéndase que el argumento es aplicable a otras regiones, como América Latina); d) minimizar el oprobio de su pasado colonial; e) fortalecer la oposición liberal al llamado «modelo de desarrollo centro-estatal»; f) impulsar el nacionalismo para facilitar la competencia con China. B. Sautman y Y. Hairong: ob. cit.
  • 7. V. las declaraciones del embajador chino en Caracas de mediados de 2005, para quien «los mercados naturales del petróleo venezolano son Norte y Sudamérica». En William Ratliff: «The Caudillo and the Chinese» en Hoover Digest No 2/2006, p. 128.
  • 8. En redOrbit, www.redorbit.com/news/politics/470283/us_and_china_wrap_up_latam_talks/index.html, fecha de consulta: 9/9/2007. V. tb. Humphrey Hawksley: «Chinese Influence in Brazil Worries us» en bbc News, 3/4/2006, http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/4872522.stm, fecha de consulta: 15/4/2006. Para la postura de China, v. http://www.gov.cn/misc/2006-04/15/content_254681.htm, fecha de consulta: 16/5/2006. En este informe oficial se hace explícita que la preocupación de eeuu es por su tradicional «patio trasero».
  • 9. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2009. Documento informativo, Cepal, Naciones Unidas, Nueva York, 2010, p. 53, disponible en www.eclac.org/publicaciones/xml/9/39419/inversion2009e.pdf.