Coyuntura

Bolivia mira hacia el sur El ingreso al Mercosur y la política exterior de Evo Morales

En julio de 2015 Bolivia fue admitida como miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur). Este hecho generó controversia interna ya que, desde 1969, el país es miembro de la Comunidad Andina (CAN). Más que por motivaciones económicas (el principal producto que el país exporta al bloque es gas, que no se verá afectado por el acuerdo), Bolivia ingresa en el Mercosur buscando mantener un fluido diálogo político. Esto se produce en un contexto de pérdida de peso regional de su otra gran apuesta: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), impulsada sobre todo desde Venezuela, pero también entre discusiones acerca del estancamiento del propio Mercosur.

Bolivia mira hacia el sur / El ingreso al Mercosur y la política exterior de Evo Morales

Luego de tres años de espera, en julio de 2015 Bolivia fue admitida como miembro pleno en el Mercado Común del Sur (Mercosur). Pero esta admisión generó mucha controversia en el ámbito local ya que, desde 1969, el país es miembro de la Comunidad Andina (can)1, un bloque que trasciende la integración puramente comercial. Bolivia tiene una estrecha vinculación con los países que conforman el Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela), pero por otro lado existieron siempre temores por posibles perjuicios económicos para Bolivia derivados de su ingreso al bloque sureño, tomando en cuenta la gran diferencia entre países, especialmente en lo que a producción industrial y competitividad se refiere.

Además de las implicaciones comerciales, lo interesante de su ingreso en el Mercosur es que implica un drástico viraje en la política exterior más reciente del país. Por un lado, desde las primeras negociaciones con el bloque –hace más de dos décadas–, Bolivia no quiso ser parte de la unión aduanera y tan solo buscaba reducir las barreras al comercio recíproco2. Por otro lado, a partir del ascenso de Evo Morales a la Presidencia en 2006, el país decidió apoyar la integración bolivariana –corporizada en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (alba-tcp)–, cuyo principio fundamental era «la integración entre los pueblos». Así, el ingreso de Bolivia en el Mercosur implica un giro no solo respecto a la política exterior boliviana en las últimas tres décadas, sino también respecto a la política de Evo Morales. Surge entonces la pregunta: ¿cuáles son los motivos que llevaron al gobierno del presidente Morales a este viraje? Tal vez más importante: ¿cuáles son los beneficios del ingreso en el Mercosur como miembro pleno, tomando en cuenta las actuales características de este bloque?

Se entiende que, al escribir sobre integración, entramos en uno de los temas más álgidos para la región, porque hablamos de países que si bien siempre manifestaron su vocación integracionista, luego de más de cinco décadas, lograron tan solo avances limitados e insatisfactorios. A menudo se cita el legado de Simón Bolívar y el sueño de la construcción de la «Patria Grande», pero en la práctica, tras la firma de tratados que incluyen objetivos por demás ambiciosos, los progresos fueron decepcionantes.

En este marco, este artículo pone el foco en las motivaciones que tiene Bolivia para ingresar en el Mercosur y en cómo gestionará su ingreso, tomando en cuenta su pertenencia a otros esquemas de integración regional. Para tal efecto, se describirá cómo fue históricamente su asociación con este bloque, haciendo hincapié en las características que presenta actualmente, de manera que se puedan detallar las implicancias para un país que por primera vez logrará resolver el gran problema de la convergencia en la región.

Bolivia y la integración

En el imaginario colectivo boliviano, siempre estuvo presente la posición geográfica privilegiada como «corazón de Sudamérica». Esto no descarta que el pilar fundamental de la política exterior sea zanjar el problema de la «mediterraneidad», fruto de la pérdida del litoral marítimo a manos chilenas durante la Guerra del Pacífico, en el siglo xix3. Más bien, tanto desde el punto de vista político como desde el económico, la geografía pone al país frente al gran desafío y la oportunidad de mantener estrechas relaciones con el resto de las naciones sudamericanas. Lo anterior es parte de la doctrina internacional boliviana que tiene un pilar que se define como «país de contactos». Como afirman Ramiro Orías et al.,

Bolivia busca construir su destino como país de gravitaciones múltiples y eje articulador de la región, haciendo realidad aquel lema geopolítico condensado en la frase que el ex-canciller Luis Fernando Guachalla acuñara en la década de los 30, «Bolivia país de contactos y no de antagonismos» (…) [Esto] representa la reacción contra el sistema artificial de las alianzas, de los bloques y de los ejes. Bolivia debe estar en contacto con sus vecinos, pero no unos contra otros, fomentando rivalidades, sino armonizando diferencias e intereses (…) La geografía impone a Bolivia, no una función aisladora y de aislamiento, sino de atracción, de unión, de soldadura entre los países que la rodean4.

Sobre la base de lo anterior, si bien Bolivia tiene fronteras y relaciones estrechas con los países de la costa del Pacífico, así como con los de la costa atlántica, la firma del Pacto Andino hizo que desde 1969 privilegiara su relación con los países de esa subregión por sobre los del Cono Sur, al menos en cuanto a los compromisos asumidos dentro del bloque. No obstante, esto no significa que Bolivia haya decidido alejarse del sueño de la integración sudamericana, sino más bien que avanzó en primera instancia en el área andina por la voluntad que estos países mostraron de construir un proyecto conjunto.

Con el paso del tiempo, Bolivia fue dando pasos decisivos hacia la asociación e integración con los demás países de la región, buscando ese destino de país integrador. Y no nos referimos únicamente a los dos grandes y conocidos bloques que son la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) y el Grupo Andino. Además de estos, Bolivia ha venido firmando una serie de acuerdos en diferentes materias que trascienden una simple liberalización de los intercambios comerciales.

Asociación de Bolivia con el Mercosur

No se puede comprender el reciente ingreso de Bolivia en el Mercosur sin poner la mirada en la gran vinculación geopolítica y económica que se tiene con este bloque. Como menciona el ex-ministro de Defensa Walker San Miguel, «para Bolivia, el ingreso al Mercosur tiene carácter estratégico. Nuestro país tiene el 70% de sus fronteras con los países que integran ese bloque y sumado a nuestra posición geográfica, nuestros recursos energéticos y el hecho incontrastable de ser un país-nudo de integración (…) colocan a nuestro país en una dinámica que no debe detenerse»5.

  • 1.

    El artículo se referirá al bloque como «Comunidad Andina», aunque este nombre se utilizó recién a partir de la reestructuración de 1997; durante casi tres décadas, la denominación utilizada fue «Pacto Andino».

  • 2.

    Raúl Barrios Morón: Política exterior boliviana. Tendencias y desafíos, Udapex-Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto / ildis, La Paz, 1995.

  • 3.

    Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto: Raíces de la doctrina internacional de Bolivia, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto / Academia Diplomática Rafael Bustillo, La Paz, 2004.

  • 4.

    R. Orías, Alfredo Seoane y William Torres: «La política vecinal de Bolivia» en Bolivia: país de contactos. Un análisis de la política vecinal contemporánea, Udapex-Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto / Fundemos, La Paz, 2001, p. 13.

  • 5.

    W. San Miguel Rodríguez: «Bolivia en el Mercosur» en La Razón, 26/7/2015.