Tema central

Argentina y China: los actores del comercio sojero y el flujo migratorio

El comercio de soja y la inmigración china son dos campos nodales de las relaciones sino-argentinas. Las políticas comerciales de cada país guían las ventas de soja, mientras que la política migratoria argentina busca controlar el flujo inmigratorio chino. Sin embargo, la creciente influencia de empresas y migrantes chinos en Argentina permea funciones asignadas al Estado. Pese a esto, el gobierno sudamericano todavía cuenta con capacidad para ejercer una influencia restrictiva significativa sobre los actores no estatales –legales o clandestinos–, a través de su papel dominante en la alianza con las empresas transnacionales y la potestad de controlar el flujo migratorio.

Argentina y China: los actores del comercio sojero y el flujo migratorio

Introducción

En este artículo se analizan los actores y las interacciones en las esferas del comercio sojero sino-argentino y la inmigración china en Argentina. En ambos casos se han incrementado las cantidades y ha crecido la autonomía de los actores no estatales y de sus interacciones, pero el Estado sigue siendo el principal actor en las relaciones bilaterales y prevalece por sobre otros actores no estatales, nacionales o transnacionales, que solo desempeñan la función de grupos de presión o de interés.

Este papel particular del Estado adquiere clara visibilidad en el comercio sojero. Por un lado, el Estado chino, como se verá más adelante, ha comenzado a ejercer una creciente influencia en Argentina a través de sus empresas estatales. Por otro lado, el gobierno argentino también desempeña un papel dominante en su afianzada alianza con las grandes empresas exportadoras multinacionales, aunque para los observadores externos esta interacción podría tomar la forma aparente de enlaces privados y no estatales. De hecho, el comercio de soja ha sido una de las principales fuentes de financiación del gobierno argentino desde 2002 y, en cierta manera, también garantiza la seguridad alimentaria china. Al mismo tiempo, ciertos actores no estatales, tanto legales como clandestinos, han erosionado el control del Estado argentino sobre la inmigración china. Como resultado, las empresas estatales chinas, la comunidad china en Argentina y las organizaciones delictivas involucradas en el tráfico de personas han aumentado su incidencia en las relaciones bilaterales durante los últimos años, aunque, como en el caso del comercio sojero, el Estado todavía es capaz de ejercer una significativa influencia restrictiva frente al avance de estos actores.

Por estas razones, el artículo se divide en dos partes principales: en la primera se analizan los actores del comercio sojero; en la segunda, los actores de la corriente inmigratoria china. En la primera parte se describen las actuaciones de los dos Estados y sus políticas hacia este sector, así como el papel de los actores no estatales, entre los que se cuentan las corporaciones transnacionales y otros actores internacionales o nacionales. En la segunda parte se detalla el papel de ambos Estados en el proceso migratorio y frente al «sector privado» de la migración. Aquí se traza un contraste entre el control estatal del comercio sojero y el monopolio del Estado argentino sobre la política migratoria, que ha sido infiltrado por actores ajenos al gobierno, como la comunidad china en Argentina y los «agentes» o «cabezas de serpiente» que viven del tráfico humano.

Actores del comercio sojero

China es uno de los principales actores de la cadena productiva sojera en Argentina. Sin embargo, en contraste con lo que podría esperarse, no toda la soja argentina se vende en este mercado: en 2012, las ventas a China apenas rondaron el 13,3% de la producción sojera total. El 86,7% restante se procesó en el sector industrial argentino, que exportó los productos derivados a casi todo el mundo, principalmente pellets de soja a Indonesia, España, Países Bajos, Vietnam, Tailandia e Italia, y aceite de soja en particular a India, Irán y Perú, incluido el 9,9% de la producción de aceite que se colocó en China1. En 2012, la exportación de soja y aceite de soja representó 69,2% del valor de las exportaciones argentinas totales a China en dólares estadounidenses2.

El creciente papel de ambos Estados. Los dos Estados desempeñan hoy roles importantes en el comercio sojero, en la medida en que ambos gobiernos determinan la política comercial. En Argentina, en 2002, el gobierno de Eduardo Duhalde impuso altas retenciones a las exportaciones de soja, que el gobierno de Néstor Kirchner aumentó. Mientras que la política argentina estimuló la industria procesadora de soja mediante la imposición de elevadas retenciones a la exportación del producto primario (35% a la soja y 32% al aceite de soja, la harina de soja y el biodiesel), la parte china solo demandaba porotos de soja sin procesar para su propia industria prensadora3. Esa política perjudica de forma directa a los productores de soja sin afectar a las grandes corporaciones, es decir, las empresas intermediarias o exportadoras industriales, que han trasladado los impuestos federales a los productores. Las grandes corporaciones sellaron así una alianza informal con el gobierno a costa de los productores sojeros, que naturalmente se oponen a la mencionada política gubernamental. Por otra parte, no cabe duda de que esta política se mantuvo en tiempos de crecimiento económico en China y de crecientes demandas de otros países emergentes que, a su vez, condujeron a incrementar los precios mundiales del poroto de soja y sus derivados desde principios del siglo xxi.

La creciente demanda interna y los altos precios obligaron al gobierno chino a incrementar la producción e importación de semillas oleaginosas. Desde comienzos de siglo, las políticas chinas favorecieron la compra de porotos de soja genéticamente modificados, en tanto que la capacidad industrial para el prensado de la soja se extendió por medio de grandes inversiones. Al mismo tiempo, aunque el discurso oficial se opone al uso de alimentos para la producción de biocombustibles, China también dispone de la capacidad necesaria para procesar etanol y biodiesel. La política comercial china apunta a disminuir la presión del mercado y a restringir la alta dependencia respecto de la importación y de los precios de la soja mediante el incremento de la influencia y el control de las empresas chinas en ambos niveles. En 2014, la política china de «salida al mundo» alentó a la Corporación Nacional China de Cereales, Aceites y Comestibles (cofco, por sus siglas en inglés) a desempeñar un papel más importante en las transacciones comerciales de oleaginosas y granos. El gobierno chino aspira a reducir su dependencia de los cuatro grandes intermediarios en el comercio de materias primas, conocidos como las «empresas abcd»: Archer Daniels Midland (adm), Bunge, Cargill y Dreyfus. Esta decisión evidencia sus intenciones de incrementar no solo la importación de soja, sino también la de maíz, sorgo y cebada en grano para el procesamiento local.

  • 1.

    Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec): Comercio exterior argentino 2012, Indec, Buenos Aires, 2013.

  • 2.

    Ibíd.

  • 3.

    De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (usda, por sus siglas en inglés), en 2012 China importó 70 millones de toneladas de soja; mientras que Brasil exportó 46,3 millones de toneladas y eeuu, 44,6 millones de toneladas, Argentina solo exportó 7,8 millones de toneladas en total. No cabe duda de que el gobierno argentino desempeñó un papel importante en la orientación del comercio sojero dentro de las relaciones bilaterales mediante la imposición de retenciones a la exportación de granos.