Entrevista

Alemania no debería temerles a los refugiados

La periodista alemana Theresa Tropper explica por qué, pese a las tensiones, los extranjeros pueden ser una “cura de rejuvenecimiento” para el país.

Alemania no debería temerles a los refugiados

--¿Cómo es realmente la situación de los refugiados en Alemania y en los países limítrofes?

--A través de la frontera con Austria llegan en la actualidad miles de personas por día a Alemania. La gran mayoría de ellas proviene de países en guerra o en crisis tales como Siria, Afganistán o Irak, y han protagonizado una larga y agotadora huida: a través de Turquía hacia Grecia, y desde allí se han movido por la llamada “ruta de los Balcanes”. O sea, han sobrevivido a una peligrosa travesía por el Mediterráneo, atravesado numerosas fronteras y andado a pie muchos kilómetros. Algunos desean seguir hasta Suecia, un país considerado amable con los inmigrantes, pero la mayoría quiere solicitar asilo en Alemania y quedarse aquí.

Su primera noche la pasan, por lo general, en alguno de los albergues de urgencia de Passau. Como en los centros de primera acogida previstos a tal fin ya no hay más lugar hace tiempo, se utilizan instalaciones provisorias. Muchos son depósitos vacíos en los que ahora hay catres y mantas para cientos de personas, además de una cocina en la que ayudantes voluntarios y soldados del ejército alemán distribuyen comida diariamente.

Después, los refugiados son distribuidos en ómnibus por toda Alemania bajo la aplicación de la ley llamada “Fórmula de Königstein” que determina cuántos de ellos pueden ser alojados y en qué región del país, en función de la cantidad de habitantes y la prosperidad de cada lugar. Para la solución transitoria, el gobierno no suele tener otra alternativa que utilizar todo el espacio habitable disponible. Por ejemplo, en la pequeña localidad de Sumte, en la que hasta ahora habitan solo un centenar de personas aproximadamente, pronto vivirán más de 700 refugiados.

Al principio, los refugiados fueron recibidos en muchas ciudades de manera eufórica, con globos en la estación de trenes o con grandes fiestas de bienvenida. Pero, de un tiempo a esta parte, se está haciendo sentir la desilusión. Las encuestas más recientes señalan que más de la mitad de los alemanes se siente "preocupada" por la llegada de cada vez más personas.

--¿Cuáles son los temores concretos de las personas que se expresan contra la acogida de más refugiados?

--Aquí se verifican grandes diferencias: muchas personas se preguntan solamente cómo se hará para proveer adecuadamente a esta creciente cantidad de gente e integrarla a nuestra sociedad; entre ellas, muchas consideran esencialmente correcto dar protección a los refugiados en nuestro país. Pero no pocos ciudadanos tienen también prejuicios y miedos completamente irracionales de que pronto habrá, debido a los refugiados, más criminalidad, menos puestos de trabajo y menos respaldo del Estado para los alemanes, o incluso de que Alemania se convertirá en un país musulmán. Pero esto es fácil de refutar. Sin embargo, especialmente en el este del país, salen a la calle cientos de ellos, y movimientos contrarios a los refugiados y al Islam, como PEGIDA o Alternativa para Alemania, un partido de derecha populista, sacan provecho de los miedos de la gente y hacen campaña contra los refugiados.

--¿Qué desafíos objetivos enfrenta Alemania? ¿Cómo se regulará, por ejemplo, la escolarización, cómo se tratan los traumas, cómo se solventan los costos, etc.?

--Además del alojamiento, uno de los mayores problemas es la escolarización: los expertos calculan que en los próximos doce meses habrá hasta 300.000 nuevos niños en edad escolar. Todos ellos tienen derecho a recibir educación. Es por ello que, en muchas escuelas, existen en la actualidad las llamadas clases de bienvenida, en las que aprenden alemán antes de asistir a clases normales. Para ello se necesitan más docentes, pero estos docentes no pueden formarse de la noche a la mañana. Ese es el motivo por el cual aparecen voluntarios en muchos lugares. No pocos Estados Federados escriben a docentes retirados y les piden que vuelvan a trabajar.

También se buscan intérpretes y psicólogos, debido a que los estudios muestran que por lo menos la mitad de los refugiados tiene problemas psíquicos, como trastornos postraumáticos o depresión que deben ser tratados. De lo contrario, su integración será más difícil aún.

No está nada claro a cuánto ascenderán los costos de todo este proceso. Según estimaciones, podrían ser de aproximadamente 12.000 a 13.000 euros por refugiado. Esto significaría, solo en este año, más de diez mil millones de euros de erogaciones adicionales. Sin embargo, según la canciller Angela Merkel, no habrá nuevos impuestos y esto, acaso, tampoco sea necesario: sucede que, debido a la buena situación económica, el gobierno federal está recibiendo en 2015 mucho más dinero de lo que se pensaba. Además, cada extranjero que vive en Alemania paga por año, en materia de impuestos y tasas, un promedio de aproximadamente 3.300 euros más que las prestaciones que recibe del Estado. Por lo tanto, el desafío quizá sea más bien repartir de forma justa los costos y usar de forma razonable el dinero disponible.

--Otros habitantes del país ven en la afluencia de inmigrantes una gran oportunidad para Alemania. ¿Qué argumentos esgrimen?

--La economía alemana cifra grandes esperanzas en los refugiados. La actual coyuntura económica, de características positivas, demanda mano de obra: por ejemplo, en el ámbito de las tecnologías de la información hay decenas de miles de puestos de trabajo vacantes; también se buscan trabajadores para el sistema de sanidad y la industria artesanal. Muchos refugiados sirios están altamente cualificados y podrían mitigar el déficit de mano de obra. Aquellos que carecen de la cualificación correspondiente están de todas maneras en edad laboral y suelen estar muy motivados para aprender un oficio. Aun cuando el Estado y el sector privado tengan que invertir en la formación y la integración de refugiados durante los próximos años, hay algo de lo que los expertos del Instituto Alemán de Economía están seguros: en el largo plazo, los impulsos económicos positivos serán mayores que los costos.

La inmigración también ofrece oportunidades para la sociedad. Es que la población alemana se reduce y envejece cada vez más, ya que nacen muy pocos niños. Esto entraña el peligro de que mengüe el poder de innovación y la capacidad para competir, además de ser un gran problema para el sistema de pensiones, en el que cada vez menos trabajadores deben mantener a cada vez más pensionistas. La mayoría de los refugiados son jóvenes y podrían amortiguar el llamado cambio demográfico. Es por eso que el Deutsche Bank ve a los refugiados como una “cura de rejuvenecimiento” para el país y dice que podrían “afianzar para la economía alemana su rol de pionera en Europa”.

--La cooperación entre los Estados miembros de la Unión Europea no parece demasiado fuerte a la hora de acoger refugiados. ¿Cuáles son en la actualidad los mayores problemas y qué regulaciones se necesitan ahora en Europa?

--Por una parte, siguen faltando cooperación y acuerdos entre los países que están en la ruta de la huida. Por ejemplo, la policía de los pasos fronterizos cercanos a Passau suele no saber cuántos refugiados llegarán allí exactamente, ya que las autoridades austriacas trasladan a la frontera alemana a todas las personas que han ingresado a Austria a través de la frontera con Eslovenia sin dar información detallada a sus colegas alemanes. Esto funciona incluso peor entre muchos países de la ruta de los Balcanes, por lo que se producen cada vez más congestiones en las fronteras, que constituyen un problema cuando bajan las temperaturas y empeoran las condiciones climáticas.

Además, si bien ha habido pequeños avances en este tema durantes las últimas semanas, muchos países se siguen echando mutuamente la culpa. Los eslovenos a los croatas, los croatas a los serbios, los macedonios a los griegos y estos, a su vez, a los turcos. Los europeos del Oeste a los europeos del Este porque no quieren acoger a un solo refugiado, y los europeos del Este a los alemanes porque creen que Merkel, con sus políticas, ha alentado a los refugiados a venir aquí. Algunos, como Hungría, ya han construido vallas en sus fronteras y otros países están evaluando hacer lo propio.

Lo concreto es que las personas que están amenazadas por la guerra y la persecución en su propia tierra pueden buscar protección en la Unión Europea. Sin embargo, mientras no haya ningún modo legal de brindar esta protección, las personas deben ingresar de manera ilegal. Y lo seguirán haciendo mientras haya causas para huir. Por lo tanto, para superar esta situación y no volver a caer en una era de egoísmo de los Estados nacionales, Europa debe implementar rápidamente una política común para los refugiados.

Traducción: Carlos Díaz Rocca