La abrupta caída del régimen de Bashar al-Assad, que contaba con apoyo ruso e iraní, y la llegada al poder del ex-yihadista Abu Mohammad al-Julani abren una serie de interrogantes sobre la ideología del líder de facto del país y del movimiento Hayat Tahrir al-Sham. Algunas claves pueden obtenerse de la administración islamista rebelde del reducto opositor de Idlib, pero gobernar Siria desde Damasco tiene otras dimensiones y requiere de otras capacidades y compromisos.