La ciudad productiva: el gran momento de la agricultura urbana

En Alemania, el término «jardinería urbana» se ha vuelto muy popular desde 2011, cuando se publicó un libro del mismo nombre que contenía artículos de una serie de autores que se centran en el «retorno de los jardines productivos a la ciudad» (Müller 2011). De acuerdo con Frauke Hehl, activista de los jardines comunitarios en Berlín, el término circulaba de manera informal en Berlín antes de 2011. Fue utilizado por primera vez en inglés, y entra recién ahora en el discurso alemán en su traducción al alemán como Urbanes Gärtnern, un detalle que ofrece otro ángulo sobre el tema de la apropiación local. De cualquier manera, en Alemania puede observarse una distinción consciente del creciente interés de la agricultura urbana por el cultivo de alimentos; allí se lleva a primer plano un amplio espectro de beneficios sociales debidos a la horticultura comunitaria, lo cual influye en el discurso público sobre agricultura urbana y sobre la percepción que se tiene de ella.

Probablemente sea simplemente el marcado contraste entre las palabras «urbana» y «agricultura» lo que desencadenó la imaginación y la creatividad de los que utilizaban el término y lo trasladaron al mundo unido a un signo de interrogación. Y a un signo de exclamación. Expresa sobre todo la dualidad de una observación espacial —la adyacencia y la inmediatez de lo urbano y el campo («agro»)— y una acción directa: cultivar («cultura»).

La agricultura urbana y el crecimiento de su práctica

Independientemente de las definiciones, en los últimos 10 años la investigación y el diseño de exploraciones académicas sobre la agricultura urbana y sus efectos espaciales han aumentado de forma considerable en los países del hemisferio Norte. Desde el punto de vista del diseño arquitectónico y urbano, conceptos tales como «urbanismo agrario» (Waldheim 2010) y «ciudades en transición» (Hopkins 2008), así como nuestra «ciudad CPUL» (Viljoen et al. 2004), son ejemplos de pensamiento holístico sobre el origen, la práctica corriente y/o el futuro de la producción urbana de alimentos integrada espacialmente.

Las formas contemporáneas y nuevas de la agricultura urbana en el Norte se originaron, en su mayoría, en América del Norte y, mirando hacia el Este, se extendieron desde allí alrededor de los primeros años de la década de 2000 al Reino Unido y Europa. El establecimiento de esquemas económicamente viables para los diversos tipos de agricultura urbana durante los últimos cinco o incluso 10 a 15 años, es nuevo a ambas márgenes del Atlántico, y complementó prácticas más antiguas con las comunales y otras más basadas en el ocio, tales como las asignaciones europeas o los jardines comunitarios en América del Norte.

La agricultura urbana aporta muchas ventajas a una ciudad —sociales, sanitarias, ambientales, locales, educativas— y puede ser practicada (y, a veces lo es) no con el objetivo principal de producir alimentos, sino de lograr resultados en estos campos más amplios. Sin embargo, la experiencia internacional de los años anteriores muestra que se están estableciendo más y más proyectos para producir alimentos en grandes cantidades y/o que se está optimizando la práctica existente. La creciente aparición de proyectos que son empresas exitosas —tradicionalmente económicas o más recientemente sociales— proporciona la prueba de (y una revisión de la realidad de) la aceptación de los paisajes urbanos productivos como un uso deseado del suelo urbano y planificado.

En Alemania, desde 2005 aproximadamente, los productores urbanos de alimentos han ido ganando terreno ante todo, pero no solo, en actividades de agricultura urbana más orientadas a lo social. El número de jardines comunitarios en Berlín se ha duplicado durante ese tiempo y ahora son alrededor de 90 (Rosol 2006; TUB 2011). Leipzig, Múnich y Colonia también se han convertido en importantes centros de cultivo de alimentos, y, desde 2010, la «ciudad comestible» de Andernach suele ser titular en las noticias (Andernach s.f.). Desde 2012, la facilitación de «paisajes productivos»' se ha establecido como objetivo de desarrollo en la estrategia de planificación de espacios abiertos de Berlín (SenStadt 2012).

En el Reino Unido, el proyecto Capital Growth [Crecimiento Capital] dio al sector de la agricultura comunitaria de Londres un importante impulso en 2009 con el objetivo de crear 2.012 nuevos proyectos en los tres años que mediaban hasta los Juegos Olímpicos de 2012. Varias ciudades británicas, como Brighton (Brighton and Hove Food Partnership 2012), Bristol (Bristol Food Network 2010), Leeds (Leeds Permaculture Network) o Londres (Sustain), han desarrollado fuertes redes y programas centrados en el cultivo de alimentos por lo menos desde 1999 (que es cuando se fundó Sustain). El primer mercado de agricultores se estableció en Bath en 1997 (BFM 2009), seguido por el establecimiento a nivel nacional de la Asociación Nacional de Mercados de Agricultores en 1998 (Pavitt 2005), y el interés político es evidente en varios lugares, por ejemplo en Londres, con el informe Cultivating the Capital (London Assembly 2010), o en Brighton y Hove, donde el municipio requiere una declaración sobre el cultivo de alimentos para todas las solicitudes de planificación para edificaciones nuevas (Devereux 2012).

En el hemisferio Norte, Estados Unidos es donde se ha practicado la agricultura urbana y su investigación por más tiempo. En estrecha cooperación con actividades en Canadá, la investigación y la difusión de la agricultura urbana comenzó allí a finales de la década de 1970, principalmente a través del boletín de noticias canadiense Cityfarmer (iniciado en 1978) y su posterior versión como sitio web (iniciado en 1994) (City Farmer s.f.; Levenston s.f). Desde la década de 1970, el sector de la agricultura comunitaria de Estados Unidos ha crecido de manera continua y significativa en su exploración de la producción en espacios alternativos a una escala espacial, social y políticamente mayor. Al menos dos publicaciones seminales se originan desde aquí: la del PNUD de Smit et al. (1996), a la que se hizo referencia anteriormente, y la Policy Guide on Food Planning de la Asociación Americana de Planificación (2007), citada más adelante. Actualmente son los proyectos de agricultura urbana comercialmente viables los que marcan la pauta para el futuro.