El movimiento sindical de las Américas frente a la crisis climática

La petición histórica de los sindicatos, que los gobiernos emprendan acciones para impedir la concentración de gases con efecto invernadero en la atmósfera y así frenar el inminente aumento de las temperaturas y sus trágicas repercusiones sobre la vida en nuestro planeta, no avanzó como se esperaba en Lima. Los sindicatos reclamaron además inversiones directas para la transformación de los sectores industriales antes de 2020, con el objetivo de avanzar en la reducción de emisiones y hacer frente a la crisis del empleo. Por último, se apoyó la financiación para la adaptación al cambio climá- tico de los países en desarrollo —especialmente aquellos que están sufriendo en mayor medida los impactos— y para la reducción de emisiones en los sectores productivos con mayor uso intensivo de energía.

El punto positivo en las negociaciones fue el reconocimiento de la importancia de asegurar una transición justa para los/as trabajadores/as, proporcionando oportunidades de trabajo decente en una nueva economía que proteja el clima.

La Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático

La Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático se realizó del 8 al 11 de diciembre de 2014 en el Parque de la Exposición de la ciudad de Lima y reunió organizaciones civiles y movimientos sociales: ambientales, sindicales, gremiales, estudiantiles, indígenas, agrarios y de mujeres. Fue convocada con el objetivo de brindar a las organizaciones sociales de todo el mundo un espacio de diálogo y acción abierto, democrático y horizontal para compartir experiencias, problemas y propuestas frente al cambio climático. La crisis civilizatoria y los modelos alternativos de vida social, el calentamiento global y el cambio climático, la agricultura y la soberanía alimentaria fueron los ejes temáticos que organizaran las actividades.

El 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, se realizó una multitudinaria movilización. Según los organizadores, más de 15 000 personas marcharon por las calles de Lima y llegaron hasta la plaza San Martín. El mensaje «cambiemos el sistema, no el clima» fue contundente: las falsas soluciones del capitalismo verde sirven a la reorganización del capitalismo y no a la dignidad de los pueblos. La declaración final expresó la unidad lograda en el proceso de construcción de una alternativa. Este documento tomó posición sobre la reunión oficial de los gobiernos, denunció la crisis sistémica del capitalismo y reconoció que la Cumbre de Lima era un capítulo más (y no menos importante) de las luchas acumuladas.

La csa integró activamente el grupo de enlace junto con otras importantes organizaciones como Vía Campesina, Marcha Mundial de las Mujeres, Amigos de la Tierra América Latina y Caribe, Grupo Carta de Belém, Jubileo Sur, Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático, que impulsaron la cumbre y protagonizaron la movilización. A nivel nacional, la iniciativa contó con el apoyo de las tres centrales sindicales peruanas: la Confederación General de Trabajadores del Perú (cgtp), la Central Única de Trabajadores del Perú (cut) y la Central Autónoma de Trabajadores del Perú (cat). La presencia de estas organizaciones fue clave para garantizar el evento y proyectar la importancia política de la cumbre. El movimiento sindical regional y el peruano centraron sus esfuerzos políticos en garantizar este espacio y colocar sus demandas como parte de los acuerdos y consensos alcanzados junto con los movimientos sociales:

Derecho humano a un trabajo digno, con pleno ejercicio de los derechos individuales y colectivos, y que se garantice un proceso de transición justa en un mundo que nos permita mejorar la calidad de vida. Demandamos garantías al acceso universal a los sistemas de protección y seguridad social, el respeto de nuestra libertad sindical y a una repartición justa y equitativa de la riqueza producida con nuestro trabajo y conocimientos (Declaración de Lima, Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático).

Los dirigentes sindicales peruanos, en unidad de acción, se pronunciaron enfáticamente sobre la necesidad de articular las luchas de las y los trabajadores con el conjunto de las expresiones colectivas que están asumiendo creciente protagonismo en las luchas medioambientales. Para Juan José Gorriti, de la cgtp, lo fundamental es …

amarrar las luchas por las reivindicaciones laborales con las reivindicaciones sociales. Y ahora con las reivindicaciones medioambientalistas. Es decir, si no somos conscientes de que no es suficiente simplemente exigir un aumento de sueldo o menos horas de trabajo, que el planeta va hacia la destrucción al margen de las jornadas de trabajo, por así decirlo, no vamos a poder derrotar la marcha apresurada que le están metiendo las grandes transnacionales y los empresarios al clima.

Milagros Paz, de cat Perú, puso de relieve la creciente importancia del agua y los desafíos que representan para el movimiento sindical su defensa y preservación en el Perú:

La cuestión de las cuencas y ríos es importantísima por el tema minero que tenemos aquí. Y la desglaciación, justamente en nuestra cordillera blanca, nuestra cordillera de los Andes. Y tantísimo para nosotros el tema pesquero, porque no solo hay embarcaciones nacionales, sino que vienen internacionales, de otros países que vienen a hacer la pesca. Estos no respetan el tamaño del cardumen y se los llevan siendo muy pequeños; y además todos los desechos sólidos, orgánicos e inorgánicos van a nuestro mar.

Y Julio César Bazán, de la cut Perú, resaltó como emblemática la unidad con los campesinos contra el proyecto minero Conga:

La lucha contra la empresa Yanacota, en Cajamarca, que genera el proyecto minero Conga, ha sido un logro muy grande, ha reforzado la lucha de los campesinos de Cajamarca con el movimiento sindical.

Desafíos hacia la cop 21 en París

Si bien el panorama que hemos descrito es poco alentador, en lo que se refiere a las negociaciones de los países en los espacios formales, las articulaciones y demandas comunes construidas por los movimientos sociales y las organizaciones sindicales generan expectativas esperanzadoras. Los desafíos para el movimiento sindical de las Américas son múltiples.

Deben intensificarse los esfuerzos destinados a lograr una incidencia sustantiva en los espacios de negociación formal de la onu colocando las propuestas y definiciones propias del movimiento sindical. Oficiando al mismo tiempo como canal de representación y participación de todas aquellas otras expresiones colectivas de las luchas indígenas, campesinas, feministas y medioambientales aliadas a las organizaciones de las y los trabajadores, que no tienen voz en esas instancias.

En conjunción con los movimientos sociales y las organizaciones populares del continente, urge dar visibilidad, multiplicar y profundizar una estrategia alternativa de desarrollo por los pueblos y para los pueblos. Ello implica además asumir batallas en el campo de las ideas, especialmente en la resignificación de nociones que, surgidas de elaboraciones colectivas, han sido apropiadas y malversadas por los grupos dominantes, como ha sucedido con el concepto de desarrollo sustentable.

En lo que se refiere a la estrategia sindical internacional y regional, las prioridades fueron definidas en 2015:

- promover la campaña «Unions4Climate»/«Sindicatos para el clima», para elevar el perfil de los sindicatos y su compromiso en la lucha contra el cambio climático en los planos nacional, regional e internacional;

- alentar y apoyar la movilización de los afiliados y promover un acuerdo global en París en 2015;

- participar activamente en el seguimiento de la decisión de la oit sobre empleos verdes y una transición justa, incluso en la reunión tripartita de expertos prevista para octubre de 2015;

- facilitar, en asociación con los afiliados franceses, una reunión sobre el clima y el empleo en París en 2015;

- trabajar con los afiliados en países interesados en organizar a los trabajadores en las energías renovables;

- llevar a cabo investigaciones sobre los planes de transformación industrial en países interesados;

- mantener y fomentar una participación más activa de la agrupación Global Unions sobre el Cambio Climático.

Pero también supone la elaboración de conceptos, como el de transición justa, que pongan en cuestión el paradigma de la economía verde impulsado por las grandes corporaciones. O el principio de justicia ambiental, que pone en la mesa de debate la necesidad de impulsar respuestas al cambio climático dirigidas a terminar con las desigualdades históricas entre los países del norte y los del sur.