Tribuna global

Terapia de shock color azafrán El nacionalismo hindú divide a la sociedad india

Además, en los estados de perfil rural, muchos de los partidos regionales originados en la década de 1980 no pudieron cumplir con las expectativas que habían alimentado, en parte, ellos mismos. Esto provocó frustración y resignación en el pequeño campesinado que los seguía. Muchos se distanciaron de la defensa de intereses particulares y se abrieron cada vez más a los programas del nacionalismo hindú.

Pero también cabe resaltar que los nacionalistas hindúes sacaron provecho de la constante «dominancia de la producción de bienes simples» (en palabras de Shankar Gopalakrishnan). La mayoría de la población india sigue considerándose en las encuestas como autónoma, con lo cual se encuadra en un grupo que presenta una gran coincidencia con los productores de «bienes simples». Su cosmovisión sectorial se muestra difícil de articular para las ideologías de los movimientos sociales y las organizaciones de trabajadores clásicas. Menos fácil aún le resulta al movimiento nacionalista hindú movilizar a sus integrantes a favor de un imperio indio cerrado (hindutva)7.

Aiodhia y el ascenso de los nacionalistas hindúes

El poder destructivo del autoritario nacionalismo hindú quedó demostrado con total claridad cuando en 1992 miles de partidarios de la hindutva destruyeron la mezquita de Babur en Aiodhia. La derecha hindú considera este ataque un momento fundamental en la lucha por la hegemonía. El éxito simbólico de esta campaña de miedo minuciosamente planificada y orquestada llevó al nacionalismo hindú a convertirse en una poderosa fuerza política y social8. Detrás de la campaña estaban, además del bjp, otras dos organizaciones en las que se unen los hilos de la azafranización: en primer lugar, el autodenominado Consejo Mundial Hindú (Vishwa Hindu Parishad, vhp), fundado en 1964 en Bombay (hoy Mumbai) y que cuenta en la actualidad con poco menos de siete millones de afiliados; y en segundo lugar, la influyente Asociación de Voluntarios Nacionales (Rastriya Swayamsevak Sangh, rss), bajo cuyo patrocinio nació el vhp9.Con aproximadamente seis millones de afiliados activos, la rss conforma la organización de cuadros de los nacionalistas hindúes y es considerada la espina dorsal del Sangh Parivar, el movimiento nacionalista hindú10. La rss fue fundada en 1925 y ya al poco tiempo la estructura de la organización remedaba la de las organizaciones juveniles fascistas de Europa. Fue proscrita tres veces, una de ellas cuando en 1948 uno de sus seguidores asesinó a Mahatma Gandhi. Su presunta participación en la destrucción de la mezquita de Babur en Aiodhia le valió una nueva proscripción, que fue anulada recién en junio de 199311. Sin embargo, la organización sigue siendo un importante actor en la batalla cultural librada en la India12, cuyas probabilidades de éxito son consideradas como muy elevadas por politólogos como Achin Vanaik: «La rss y las organizaciones vinculadas están enraizadas en la sociedad civil india y han penetrado en los poros de la sociedad más profundamente que cualquier otra fuerza política»13.

Los nacionalistas hindúes están a la ofensiva y desde el cambio de gobierno producido en 2014 se sienten animados para intimidar y discriminar abiertamente a las minorías religiosas, especialmente a musulmanes y cristianos. A diario hay hechos de violencia en todo el país, si bien es poco lo que se informa sobre ello en estos tiempos de espectacular desmonetización. Si bien sigue sin haber cifras para el año pasado, las estadísticas oficiales hablan de un aumento de la violencia contra las minorías en 2015 y brindan una lista de 751 ataques violentos (el año anterior habían sido 644), en los que murieron 97 personas. En los primeros cinco meses del año pasado se registraron 278 hechos de violencia, según el Ministerio del Interior14. Para colmo, estos desmanes son legitimados con comentarios despectivos por parte de personalidades políticas de alto rango. Así fue como la ministra Niranjan Jyoti, del bjp, se preguntó retóricamente en un acto proselitista si la nueva India quería ser gobernada por descendientes del dios hindú Ram o por «bastardos», con lo cual discriminaba como «no indios» a todos los demás grupos religiosos que están fuera del hinduismo. Estas expresiones de extrema derecha pueden escucharse con cada vez más frecuencia en los medios transregionales más populares y encuentran terreno fértil especialmente en el centro de la sociedad. Así, al poder político de los hinduistas de línea dura se suman aspiraciones de hegemonía cultural con el fin de imponer y asegurar la primacía del nacionalismo hindú en toda la sociedad.

Hinduistas de línea dura y extremistas promercado

La tendencia económica neoliberal del bjp puede sumársele ideológicamente de manera perfecta: ambas ideologías comparten la noción de que los procesos sociales se reducen al individuo y a sus decisiones tendientes a maximizar la ganancia en el mercado o a su buena conducta moral-religiosa: al sujeto económico, bueno en tanto busca optimizar sus ganancias, le corresponde el pío y virtuoso creyente hinduista, cuyas máximas de conducta se guían solo por el hindutva. Los partidarios del hindutva y los jugadores del mercado se comprometen a través de la «laboriosidad», el trabajo individual y la «gracia divina», respectivamente. Además, ambas visiones del mundo se caracterizan por la subestimación del Estado, especialmente de su «mano izquierda» (Pierre Bourdieu)15. No consideran al Estado como una instancia que, con su intervención, debe garantizar los derechos individuales o colectivos. Su Estado ideal es más bien un Estado vigilante y protector del principio cuasi divino: el hindutva, o bien el mercado.

Pero ni los neoliberales ni los nacionalistas hindúes muestran reparos cuando se trata de proteger con la «mano derecha» del Estado el «principio sagrado» y la propia hegemonía y de emplazar el aparato represivo cuando lo consideran necesario. La brecha social se profundiza con una cantidad creciente de medidas represivas y totalitarias, entre las que debe considerarse también el «estalinismo monetario» de Modi. La disparidad entre quienes participan plenamente del mercado –con cuenta bancaria y tarjeta de crédito– y quienes están completamente excluidos –como los jornaleros a los que engañan con billetes viejos carentes de valor– se amplía cada vez más.

  • 7.

    El término refiere al constructo de un «núcleo» o «esencia» del hinduismo al que hay que volver. Ver Jyotirmaya Sharma: Hindutva: Exploring the Idea of Hindu Nationalism, Harper Collins, Nueva Delhi, 2004.

  • 8.

    Krishna Pokharel y Paul Beckett: «Ayodhya, the Battle for India’s Soul: The Complete Story» en The Wall Street Journal, 10/12/2012.

  • 9.

    Dominik Müller: Indien. Die größte Demokratie der Welt? Marktmacht, Hindunationalismus, Widerstand, Berlín, 2014, p. 102.

  • 10.

    Ibíd., p. 82.

  • 11.

    Abdul Gafoor Noorani: The rss and the bjp: A Division of Labour, Manohar, Nueva Delhi, 2003, p. 86.

  • 12.

    Chetan Bhatt: Hindu Nationalism: Origins, Ideologies and modern Myths, Berg, Oxford, 2001.

  • 13.

    A. Vanaik: «Indien den Hindus» en Südwestrundfunk, 2/10/2009, cit. en D. Müller: ob. cit., p. 81.

  • 14.

    «India Sees Rise in Communal Violence, up Leads States» en Times of India, 24/2/2016.

  • 15.

    La mano izquierda simboliza en Bourdieu el costado social, la mano derecha representa el «duro» costado económico.